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Londres 2012: España gana a Rusia con otro arranque de orgullo y llega a la final

Después de un muy mal primer tiempo, España remonta y jugará por el oro olímpico por segunda vez consecutiva

Londres 2012: España gana a Rusia con otro arranque de orgullo y llega a la final
Gasol celebra un triple anotado durante las semifinales ante Rusia - efe
España
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Rusia
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'Gasol celebra un triple anotado durante las semifinales ante Rusia'

Otra vez el precicipio, incluso más alto que otras veces en este torneo. Otra vez la garra. Y por fin, sobre el límite de la eliminación, después de una primera parte absolutamente horrible, el talento, los triples de Calderón, los arranques de Marc Gasol y la entrega de Llull, inmenso en defensa, para que España se plante en su segunda final olímpica consecutiva, después de la de Pekín 2008. Tiempo de nuevo para soñar. [Así hemos narrado el partido]

Después de un primer tiempo no tanto para el olvido como para la desesperación, en el tercero, recién salidos del vestuario, los jugadores españoles eran otros. En los primeros siete minutos anotaron tantos puntos como en toda la primera parte, y se colocaron a tres (41-44). España se acercaba apretando en la defensa y acertando, por fin en el tiro el tiro exterior. Pese a que Rusia agotaba sus posesiones, contra defensa buena española, y anotaba en el último segundo. [Las mejores imágenes del partido]

Antes el derrumbe inicial de España no había tenido grietas. No brillaba ninguna esquina del juego, ningún pliegue. Nada invitaba a esperar un resultado positivo. Desde el primer momento, la selección pareció fuera de la final. Sin posibilidades.

Rusia decidió endurecer mucho el partido. Los hermanos Gasol se desquiciaban bajo el tablero cada vez que recibían el balón y trataban de levantarlo para intentar un lanzamiento. Marc acabó varias veces por el suelo, rodeado de contrarios, entrampado, desquiciado. Tampoco Pau encontró el modo. Para encestar, necesitaba machacar y algunas veces la numerosa oposición, en una zona que David Blatt, el entrenador estadounidense de la selección rusa, decidió superpoblar para ahogar a los pívots españoles.

Cuando el contrario se atrichera abajo, apretado como un puño, la solución más evidente resulta recurrir al tiro exterior. Pero el equipo se encontraba de nuevo frente a otra noche de extraordinario desacierto. En el primer tiempo metió dos de los 11 tiros que intentó desde más allá de la línea de 6,75. Un atasco en todas las líneas. Un bloqueo. España anotó sólo 20 puntos en todo el primer tiempo. Sólo convirtió sies canastas en juego.

La desesperación en las caras de los jugadores que veían como se les escapaba la posibilidad de disputar su segunda final olímpica consecutiva. Para muchos, el último tren de los cinco aros, que no han querido perder. El domingo, final olímpica, una bella costumbre.

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