La escritora Samanta Schweblin
La escritora Samanta Schweblin - ABC
«Darán Que Hablar»

Samanta Schweblin: «Vivir de la escritura permanece siempre en un halo de incertidumbre»

La escritora argentina, que ahora reside en Berlín, es uno de los mayores talentos de las letras latinoamericanas. Así lo demuestra con su última novela, «Distancia de rescate»

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- ¿Cuáles son sus intereses como escritora?

- La oscuridad, los miedos, las dudas, el dolor. No porque sean temas que me gusten, sino porque la escritura me da la oportunidad de acercarme a eso que tanto temo y entender, descubrir, sospechar una suerte de verdad, sin que eso implique una exposición del todo real. La literatura me permite asomarme a ese abismo, y regresar con cierta información, lo más ilesa posible.

- ¿Y como lectora?

- Exactamente lo mismo. Escribo como lectora y leo como escritora.

- ¿Sobre qué temas suele escribir?

- Me interesan los cruces, los límites, lo extraño. Pero mi punto de partida es siempre la realidad. Llegar a esos climas sin cruzar nunca la línea de lo imposible. Cuando escribo busco siempre un impacto emocional, a tal punto que a veces lo argumental es anecdótico, todo es una excusa para exorcizar en mi misma un determinado estado de ánimo, y trasladarlo al lector.

- ¿Dónde ha publicado hasta el momento?

- Estoy traducida a varios idiomas, creo que unos catorce ya, las traducciones más raras son la china y la japonesa, son libros preciosos pero me resultan objetos muy ajenos: nada me asegura que ahí dentro quede algo de lo que yo escribí. Si se refiere a editoriales de habla hispana, ahora estoy publicando con Random House. Pero he pasado por Planeta, Lumen, Emecé, y algunas editoriales independientes como Almadía , Estruendomudo, Germinal, Santuario...

- ¿Con cuáles de sus «criaturas» se queda?

- Con mi hombre sirena.

- Supo que se dedicaría a esto desde el momento que…

- Nunca fue una certeza. Sí la escritura, siempre estuvo la escritura, pero vivir de la escritura permanece siempre en un halo de incertidumbre.

- ¿Cómo se mueve en redes sociales?

- La verdad, bastante mal: cumplo con tenerlas, pero les dedico muy poco tiempo.

- ¿Qué perfiles tiene?

- Tengo una página de Facebook de «Samanta Schweblin», un Facebook personal, para amigos, que es quizá el que más uso, y un Twiter: @sschweblin

- ¿Cuenta con un blog personal?

- No.

- ¿Qué otras actividades relacionadas con la literatura practica?

- Doy talleres literarios en Berlín, en español. Me encanta dar taller, y es algo que nunca imaginé que podría continuar en Alemania. Es impresionante dar taller en grupos donde se mezclan españoles, argentinos, chilenos, mexicanos, por momentos es hasta desopilante, en el mejor de los sentidos. También hago devoluciones de lecturas por Skype: hay mucha gente que escribe en español en Europa, desperdigada por países con lenguas extranjeras, así que el taller por internet se volvió también un recurso posible.

- ¿Forma parte de algún colectivo/asociación/club?

- No.

- ¿En qué está trabajando justamente ahora?

- Estoy trabajando en otra historia larga, al estilo de «Distancia de rescate» (Literatura Random House), pero aún no tengo claro que extensión tendrá. Y afilando también un libro de cuentos que ya está terminado, pero que todavía necesita algunas correcciones.

- ¿Cuáles son sus referentes?

- Tantos, tantos... Los de siempre: Kafka, Beckett, Dostoyevski, Flannery O'Connor, Cheever, Salinger. Los raros: Flann O'Brienn, Buzatti, Stanislao Lem (por solo nombrar algunos). Este último tiempo: Elizabeth Strout, Kelly Link, Amy Hempel...

- ¿Y qué otros colegas de generación (o no) destacaría?

- Tantos, tantos. Creo que hay muy buenos narradores en mi generación: Pedro Mairal, Fabián Casas y Álvaro Enrigue son un poco más grandes, pero me parecen autores realmente importantes. Luego, entre muchos otros: Alejandro Zambra, Lina Meruane, Nona Fernández, Yuri Herrera, Mariana Enriquez, Selva Almada, Guadalupe Nettel, y debo estar olvidándome de unos cuantos.

- ¿Qué es lo que aporta de nuevo a un ámbito tan saturado como el literario?

- Tendría que ser una gran lectora para contestar correctamente a esto, y no lo soy. Pero, por otro lado, cuando escribo sí necesito hacer búsquedas nuevas (en los tonos, en las formas, en los mundos a los que me asomo) si no, no me parece que valga la pena escribir nada, me aburriría, no tendría ningún sentido. La única buena noticia de no vivir de tu escritura, es que uno es completamente independiente del mercado, y escribe lo que quiere y porque quiere.

- ¿Qué es lo más raro que ha tenido que hacer como escritora para sobrevivir?

- Mientras iba a la universidad trabajé de recepcionista en un centro de enseñanza informática. Tenía que informar sobre los cursos, amonestar a los alumnos que llegaban tarde y a los deudores. Detestaba el trabajo, pero tengo mucho material sobre esa etapa para escribir, ya llegará el momento.