El divulgador científico Eduard Punset, en una imagen de archivo
El divulgador científico Eduard Punset, en una imagen de archivo - Jaime García

Muere Eduard PunsetDiez entrevistas inolvidables de Punset, el hombre que llevó la ciencia al salón de casa

«Redes» se convirtió en un espacio de divulgación pionero gracias a la figura inconfundible de su presentador

Muere Eduard Punset a los 82 años en Barcelona, su ciudad natal

MadridActualizado:

Eduard Punset, fallecido este miércoles en Barcelona a los 82 años tras una larga enfermedad, fue muchas cosas. Economista, escritor e incluso ministro, pero nunca fue científico. Sin embargo, casi todos lo recordamos por su papel como divulgador de la ciencia gracias al sobresaliente programa «Redes», del que fue director y presentador desde 1996 hasta 2014 en La 2 de TVE. Su figura extravagante, su pelo absurdamente alborotado que recordaba al de Einstein y su hablar pausado y tan fácilmente imitable ayudaron a encandilar a los espectadores españoles, que por primera vez aceptaban llevar la ciencia al salón de sus casas.

Durante casi 18 años de emisión, Punset entrevistó a muchos de los mejores científicos del mundo, a quienes preguntó acerca del origen del Universo, el desarrollo de la vida, el cerebro humano o cómo será el futuro. Esas citas semanales frente al televisor abrieron las puertas a un mundo desconocido para muchos y ayudaron a despertar vocaciones científicas.

Entre algunas de esas entrevistas inolvidables está la que Punset le hizo a Leonard Susskind, uno de los «padres» de la teoría de cuerdas, formulada para unificar la mecánica cuántica (que se aplica a lo microscópico) con la relatividad (que se aplica a los objetos grandes). La teoría también apunta la existencia de dimensiones extra en nuestro Universo, aunque como recuerda la web de TVE, Susskind señalaba que «no se podría vivir en un mundo que tuviese una dimensión más. Todo tipo de cosas irían mal, particularmente por lo que respecta a la química». Por si fuera poco para emocionar a los espectadores, el cosmólogo sueco Max Tegmark hablaba de la posibilidad de la existencia de infinitos universos donde «cualquier cosa que pueda suceder, o cualquier cosa que podría haber sucedido pero no lo ha hecho... sucederá en otro lugar». Y para asombrarnos más todavía, llegaba el físico argentino Juan Maldacena y proponía que el Universo es un holograma. ¿Pero cómo no iba a funcionar un programa así? Y como guinda, el físico Lawrence Krauss, ahora director del Proyecto Orígenes en la Universidad Estatal de Arizona, explicaba cómo el Universo pudo haber surgido de la nada.

Otra de las entrevistas más notables es la que Punset hizo al famoso y atrevido Roger Penrose, que se refirió a la forma extraordinaria en la que funciona nuestro cerebro y advertía de que los ordenadores jamás podrían compararse. A diferencia de Penrose, Daniel Dennett confesaba al entrevistador que los fundamentos de la inteligencia artificial y de la cerebral son los mismos.

Por su parte, el famoso biólogo Richard Dawkins respondía a Punset que «no hay diseño alguno en la vida y en el Universo» y que es la selección natural la que se encarga de esculpir a los seres vivos desde hace 3.500 millones de años. El célebre paleontólogo Stephen Jay Gould también bajaba a los humanos del pedestal: «estamos aquí gracias a un afortunado accidente», afirmaba. Y decía: «Podríamos autoextinguirnos en un holocausto nuclear y no afectaríamos gravemente a la diversidad de los insectos».

Y cómo olvidar a la primatóloga Jane Goodall, quien constató cómo los primates piensan racionalmente, experimentan emociones, tienen sentimientos morales e incluso fabrican herramientas. James Lovelock, el formulador de la hipótesis Gaia, que sostiene que la Tierra sería una especie de superorganismo que el hombre está poniendo en peligro, también participó en «Redes». «Sería necesario impregnarse de un nuevo espíritu», le decía a Punset durante su conversación. «Ahora es inútil aconsejarle a la gente que no coja el coche por ser lesivo para el medio ambiente: creen que su trabajo es más importante».

La polémica que rodeó a Punset

La figura de Punset, sobre todo en los últimos tiempos, ha resultado controvertida para la ciencia. Sus «coqueteos» con las pseudisciplinas y algunas de sus inexactitudes a la hora de tratar determinados temas le granjearon múltiples críticas. Sin embargo, es innegable su papel como intermediario entre la gente de a pie y la ciencia, y cómo acercó temas tan complejos como la astrofísica, la genética o la nanotecnología a los salones de los hogares españoles. Hay quien incluso le llegó definir como «el Carl Sagan español».

Por ello, son múltiples organizaciones científicas las que han reconocido la labor de Punset como engranaje necesario entre los investigadores y la sociedad, como la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC).

Para Antonio Calvo Roy, periodista científico y presidente de AECC, «colocar en la televisión de la época un programa de ciencia como Redes fue todo un hito», cuenta a ABC. «Sobre todo en la primera etapa, en la que entrevistó a científicos de renombre internacional y acercó la ciencia a todos». En cuanto a la deriva de su última etapa, Calvo Roy afirma que prefiere quedarse «con las luces en vez de con las sombras»: «Es bueno que la gente tenga referencias y que se conozcan caras. Y el personaje de Punset, sobre todo al principio, fue esencial para divulgar el saber científico. Yo me quedo con el que entrevistó a Richard Dawkings, no con el del Chopra -el famoso y controvertido gurú de la espiritualidad que afirma aplicar la física cuántica a la medicina-».

En la misma línea se posiciona Javier Armentia, astrofísico y divulgador de la ciencia español, además de dirigir el Planetario de Pamplona, quien conoció a Punset en el año 95 cuando participaba en un programa con otro de los pesos pesados de la televisión de los noventa, Miguel de la Quadra-Salcedo. «La ciencia española ha tenido escasos referentes que hayan llegado al gran público, y en el mundo de la comunicación científica son unas pocas personas las que fueron consiguiendo que estos temas se introdujeran en la televisión. Sin duda, Eduard Punset nos va a quedar siempre como una de esas figuras relevantes, que han hecho posible que la ciencia, sin dejar de ser minoritaria, sí estuviera al menos en el panorama». Armentia destaca el hecho de que el presentador consiguiera mantener un programa de actualidad científica en la televisión durante 18 años, «sirviendo además de imagen para esa idea del diálogo del conocimiento, de la apertura de mentes, que era esa apuesta semanal de Redes».

En cuanto a las sombras, Armentia afirma que, «como todas las figuras públicas, los aspectos positivos a veces se exageraron y los negativos se hicieron más relevantes». «Nos queda, en cualquier caso, una trayectoria admirable, y un talante abierto y curioso que pocos han sabido convertir en seña de identidad», sentencia el astrofísico.