Perseidas: Cómo, cuándo y dónde ver la lluvia de estrellas más intensa del año

Las Lágrimas de San Lorenzo llegan este sábado y este domingo de madrugada, a partir de medianoche

Guía y aplicaciones para no perderse la lluvia de estrellas

MADRIDActualizado:

La lluvia de estrellas de las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo ya ha llegado, y este año será especialmente intensa, ya que no habrá Luna y las estrellas fugaces serán muy visibles en el cielo. El fenómeno alcanzará su máxima intensidad las noches del 11 al 12 y del 12 al 13, este sábado y este domingo, con una intensidad que alcanzará los 50 a 100 estrellas fugaces por hora.

El mejor momento para observar las Perseidas ocurrirá a partir de medianoche, sobre todo la del domingo al lunes, pero también del sábado al domingo, tal como ha explicado a ABC Miquel Serra-Ricart, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). A partir de ese momento, las estrellas fugaces de las Perseidas podrán verse toda la noche.

Tal como ha explicado a este periódico Rene Duffard, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), «este año va a ser muy bueno para ver las Perseidas porque coincide con el fin de semana y porque casi no habrá Luna».

¿Qué veremos? En ese momento, observaremos una especie de sutil lluvia de partículas en la bóveda celeste. Irán apareciendo pequeñas y efímeras estelas luminosas, generalmente de colores verdosos y brillantes, que se verán cada ciertos minutos. Algunas serán más largas y gruesas que otras, pero en general serán trazos finos que aparecerán en cualquier lugar del cielo, generalmente apuntando a un origen común (la constelación de Perseo). Si tenemos mucha suerte, podremos ver estelas muy gruesas que producen una pequeña esfera luminosa, y que se llaman bólidos. En ocasiones muy especiales, una estela podrá atravesar prácticamente todo el cielo. Además de las Perseidas, veremos estrellas fugaces cotidianas (cada día caen en la tierra alrededor de 100 toneladas de polvo desde el espacio) y algunas que forman parte de la lluvia de estrellas de las Delta Acuáridas.

Para observar las Perseidas, Serra-Ricart recomienda «alejarse de las ciudades para evitar la contaminación lumínica» y sencillamente mirar el cielo sin usar ningún instrumento, como prismáticos o telescopios, ya que las Perseidas «son un fenómeno global que puede aparecer en cualquier lugar del cielo». Además, es preferible observar el cielo desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista, como edificios, árboles o montañas.

¿Dónde buscarlas?

Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad. Aunque pueden aparecer en cualquier lugar, un buen punto donde tratar de verlas es en la constelación de la Osa Mayor o El Carro.

«Este año, sin Luna, podremos detectar Perseidas más débiles», ha explicado el astrónomo. «En quince minutos seguro que las contamos por decenas si aguantamos la mirada en un punto fijo del cielo».

Si las Perseidas tienen este nombre es porque esta lluvia de estrellas tiene su radiante, el punto del cielo del que parecen provenir, en la constelación de Perseo. Esta constelación estará al noreste, cerca de las constelaciones de Andrómeda y Casiopea, pero Serra-Ricart ha recomendado no mirar en esa dirección. El motivo es que las estelas en ese lugar serán muy cortas o aparecerán como un punto, mientras que en otros lugares más alejados, las estelas serán más alargadas.

Granos de arena incandescentes

La lluvia de estrellas de las Perseidas ocurre cada año el 12 de agosto cuando el planeta atraviesa un campo de polvo y partículas dejado atrás por el Swift-Tuttle, un cometa de 24 kilómetros de diámetro que pasó por las cercanías en el año 1992 y que no volverá hasta 2126.

Según ha explicado Rene Duffard, este cometa crea un «tubo de polvo cometario» que se asemeja al «polvo levantado por un coche en un camino». Año a año, según este astrónomo, la Tierra atraviesa esa nube de polvo y va topándose con algunas partículas.

Curiosamente, la proximidad del máximo de la lluvia de meteoros al 10 de agosto, día de la festividad del mártir español San Lorenzo, hace que las Perseidas sean conocidas también como Lágrimas de San Lorenzo.

A pesar del nombre, las estrellas fugaces no son estrellas moviéndose por el cielo. Son partículas, normalmente del tamaño de un grano de arena, con las que se topa la Tierra y que entran en la atmósfera a altas velocidades, que pueden estar entre los 10 y los 50 kilómetros por segundo, según Serra-Ricart. Estas velocidades son tan altas que la fricción las calienta lo suficiente como para desintegrarlas y emitir luz. Por tanto, la lluvia de estrellas de las Perseidas no está compuesta de estrellas, sino de partículas de polvo incandescentes.

Estas partículas entran con distintos ángulos, tienen distinta masa y provienen de puntos diferentes, de forma que generan una colección muy variada de meteoros o estelas luminosas. En general, serán de colores verdosos brillantes. Normalmente, las estelas luminosas aparecen a 80 a 100 kilómetros de altura, en el punto donde la atmófera se hace más densa y provoca la suficiente fricción sobre estas partículas.

Los restos del Swift-Tuttle

Se puede recordar que en los casos en los que los fragmentos que entran en la atmósfera son pesados (de al menos un kilogramo) y tienen una composición consistente (rocosa o metálica), los objetos pueden atravesar la atmósfera y caer al suelo, convertidos en meteoritos.

Esta nube de polvo dejada por el Swift-Tuttle se originó en las ocasiones anteriores en las que el cometa se ha acercado al Sol, al pasar por el punto de su órbita conocido como perihelio. Cuando esto ocurre, el hielo que lo forma (compuesto de agua, monóxido de carbono y dióxido de carbono), se calienta de forma abrupta y se convierte rápidamente en gas (este proceso se llama sublimación). Este proceso es violento y genera explosiones o géiseres que dejan detrás del cometa un reguero de gases, polvo y pequeños escombros.

De esta forma, cada cometa forma un anillo en el que se acumulan sus restos. En el caso del Swift-Tuttle, ocurre que la Tierra atraviesa la zona en agosto. Al toparse con estos fragmentos del cometa (llamados meteoroides), los atrapa con su gravedad y los destruye con su atmósfera.

Este año la actividad, el número de meteoros, será normal, pero la ausencia de Luna facilitará que puedan verse con claridad. Otros años, sin embargo, la cercanía de la última pasada del cometa puede aumentar el número de meteoros. En otras ocasiones, puede haber auténticos estallidos de actividad, provocados por la influencia gravitatoria de Júpiter y Saturno sobre las nubes de polvo eyectadas por el cometa en el pasado. En estos casos, la actividad puede llegar a los 400-500 meteoros por hora.

La noche del domingo al lunes el evento será retransmitido en directo, a partir de la 01.15 de la madrugada, desde el Observatorio del Teide (Izaña, Tenerife) y desde El Anillo (Cáceres), a través del canal « sky-live.tv», con la colaboración del proyecto europeo STARS4ALL y la iniciativa impulsada por la Junta de Extremadura, «Extremadura, Buenas Noches». Además, el proyecto de ciencia ciudadana «Contadores de estrellas», financiado por la FECYT, lanza una propuesta de observación para toda la familia.