Lince, la estampa de la belleza, en la Sierra de Andújar
Lince, la estampa de la belleza, en la Sierra de Andújar - JUAN CARLOS MUÑOZ

Así es el paraíso donde el lince ibérico ha vuelto a la vida

Una ruta por la Sierra de Andújar (Jaén), donde el número de ejemplares empieza a incrementarse

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El mar de olivos jiennense no empieza a ser tal hasta que el monte mediterráneo de la Sierra de Andújar le da paso hacia el sur. La vegetación, enriscada en sus lomazos, a base de quejigos gustosos de la umbría y el frescor de las vaguadas, y desperdigada en las zonas más llanas abriéndose a través de la suavidad adehesada de encinas y alcornoques se despliega en el corazón de Sierra Morena.

Poco después de echar el pie a tierra se descubre que los milagros existen. Monte natural y fincas de explotación ganadera -algunas con imponentes toros de lidia- han tramado el maridaje perfecto de paisaje y convivencia humana para que el lince ibérico haya regresado del borde de la extinción. Una larga tarea de sensibilización entre los ganaderos y el seguimiento y apoyo del proyecto LIFE-lince para la conservación y reintroducción del felino que vive únicamente en la península Ibérica, han logrado que en esta sierra el número de ejemplares esté actualmente incrementándose.

El sendero señalizado enlaza el santuario más antiguo de España, Virgen de la Cabeza, con el embalse de Encinarejo

Nada más emocionante que disponerse a recorrer el sendero señalizado entre el santuario más antiguo de España, Virgen de la Cabeza, y el embalse de Encinarejo, teniendo presente el emocionante horizonte de un posible avistamiento de lince.

La seña de identidad es la panorámica del valle creado por el Jándula, el principal curso fluvial serrano. Es una estampa natural con signo de exclamación, donde la lámina de agua envuelta por el verde mediterráneo entre el que surgen rocas redondeadas de granito o berrocales envueltos de jaras y lentiscos, serán compañeros de camino. Esos bolos graníticos no solo han servido para fundamentar construcciones rurales sino para tallar unos curiosos abrevaderos de piedra para el ganado elaborados mediante el vaciado de la roca.

Paisaje de la Sierra de Andújar
Paisaje de la Sierra de Andújar- JUAN CARLOS MUÑOZ

Desde el corazón de la sierra, en el santuario del cerro del Cabezo, donde miles de peregrinos veneran cada año a La Morenita, se inicia el camino en descenso hacia el Área Recreativa del Jabalí. Una zona de descanso reconocible por la simpática estatua tallada en la roca granítica del jabalí, uno de los mamíferos más comunes serranos. A continuación la senda coincide con el trazado de la carretera hasta que una pista corta fuegos lo desvía hasta alcanzar el Área Recreativa de Encinarejo. El espesor del matorral y los recintos cercados para soltar conejos, el principal alimento del lince, mantienen viva la excitante posibilidad de un encuentro con el admirado felino. Más fácil de observar será algún ciervo que se cruce al paso. Así como en el cielo no es difícil sorprender el vuelo de una extraordinaria avifauna como el águila real, buitre negro y águila imperial ibérica.

Los grandes bloques de granito protagonizan el siguiente tramo en descenso que llega hasta las inmediaciones del embalse de Encinarejo. Es momento de seguir explorando sin perder de vista a su artífice, el río Jándula, ya que se puede caminar en paralelo siguiendo el frescor del bosque de galería de su orilla o bien acercarse a la presa, uno de los mejores enclaves para esperar el paso sigiloso del lince ibérico.