Teatro romano de Cartagena
Teatro romano de Cartagena - PILAR ARCOS

Murcia y Cartagena: una ruta de Moneo al gran teatro romano

Las diversas civilizaciones que han pasado por la Región de Murcia y el desarrollo social actual han ido conformando esta tierra de encuentros

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Al margen de las críticas que suscitó en los años 90 el programa musical de TVE-1 «Murcia ¡qué hermosa eres!», lo cierto es que su título respondía a la fascinación que cada vez sienten más turistas por este territorio de diversidad y pluralidad. Junto al sol y playa, la cultura en su más amplia acepción patrimonial (historia, arte, gastronomía...) espera al viajero en estas tierras del sureste de España.

Más de 5,7 millones de personas visitaron la Región de Murcia en 2018, un 3,3 por ciento más que en 2017. Por algo será. Y para 2019 el objetivo es superar los 6 millones.

En toda la Región de Murcia, es decir en esta comunidad autónoma uniprovincial, se dan la mano tradición y modernidad gracias a las numerosas civilizaciones que por aquí han pasado y al desarrollo social actual. Iberos, tartesos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos, bizantinos, musulmanes, cristianos... han ido conformando esta tierra de encuentros.

Murcia, personalidad barroca

Palacio Episcopal y Ayuntamiento de Moneo, en Murcia
Palacio Episcopal y Ayuntamiento de Moneo, en Murcia - PILAR ARCOS

Murcia, la capital, tiene una potente personalidad barroca que arropa un alma islámica. Punto de partida de cualquier ruta turística es su catedral, cuyo estilo va del gótico al barroco. Construida sobre lo que fuera la Mezquita Mayor, tiene su máximo exponente artístico en la fachada de la Plaza del Cardenal Belluga. Aquí junto al Palacio Episcopal está la parte trasera del Ayuntamiento, diseñada por Rafael Moneo. En un espacio urbano de marcado carácter religioso, desde 1998 se alza este moderno edificio civil que, curiosamente, recuerda en cierta medida a una construcción romana.

Este ejemplo de convivencia de lo antiguo y lo moderno se vuelve a dar en el Real Casino de la calle Trapería. Aquí en una abigarrada y ecléctica mezcla de estilos se dan cita gran parte de las tendencias artísticas de diferentes épocas.

Y si al viajero le quedan dudas del pasado musulmán de Murcia, que se pase por el Convento de las Claras. En parte está habitado por siete monjas de clausura y en parte funciona como Centro Cultural. Construido sobre los restos de un palacio islámico y algunas viviendas del siglo XII, conserva algunos de los ejemplos más puros de arquitectura islámica y un infrecuente fragmento de adaraja mozárabe con la figura de una mujer tocando el mizmar.

Visité La Manga por primera vez a principio de los años 70. Era una franja de arena casi desértica entre dos mares, con un par de hoteles y algunas casitas. Hoy es uno de los éxitos más apabullantes de turismo playero, compartido con las urbanizaciones del Mar Menor: Santiago de la Ribera, Los Alcázares, Mar de Cristal...

Cartagena, historia militar

Estatua del general cartaginés Asdrúbal, El Bello
Estatua del general cartaginés Asdrúbal, El Bello - PILAR ARCOS

Cartagena, a unos 30 km., es otro de los polos turísticos de la región. Fundada en el 227 a.C. por el general cartaginés Asdrúbal, llamado El Bello, fue conquistada 18 años después por los romanos y con ellos vivió sus años de mayor esplendor. Tras un largo periodo de abatimiento, en el s. XVIII fue nombrada capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo y su Arsenal (astillero militar) la convirtieron en una ciudad de marcado carácter militar.

Hoy está desarrollando su industria en sectores como el petroquímico, agroalimentario, naval, del plástico y sobre todo turístico, con un intenso tráfico de cruceros.

Empezamos la visita por el llamado ascensor panorámico, un moderno tubo metálico de 45 m de altura que desde 2004 sube desde el Museo-Refugio de la Guerra Civil al Castillo de la Concepción. Por un agradable parque bajamos hasta el teatro romano, joya de Cartago Nova construido entre los años 5 y 1 a.C. En uso hasta el siglo III d.C., fue sepultado por distintas capas de construcciones y prácticamente olvidado. Unas excavaciones fortuitas lo descubrieron en 1988.

En la Plaza del Ayuntamiento se encuentra el Palacio Pascual de Riquelme, del que solo se conserva la fachada. Ahí está la entrada al Museo del Teatro Romano de Moneo, que finaliza en un oscuro pasadizo con bóveda de cañón que a su vez desemboca en un estallido de luz en mitad de las gradas del teatro romano.

La visita básica a la Cartagena Romana debe incluir el Barrio del Foro, uno de los mayores parques arqueológicos urbanos de España.