Towanda Rebels: «Es el porno el que educa 'Manadas'»

Las dos feministas luchan para que las mujeres «despierten» y vean el mundo de otra forma e ironizan contra sus trolls: «Si las feministas somos ‘feminazis’, somos las nazis más tontas y torpes del mundo, porque nos matan a nosotras»

Sentencia de La Manada, condenados a 15 años por violación

La sentencia de La Manada en directo

MadridActualizado:

Son directas, tienen claras sus ideas y están luchando porque las mujeres «despierten» y vean el mundo de otra forma. Desde Youtube (aunque declaran que no son youtubers) hablan directamente al putero, al consumidor de prostitución o a quien busca un vientre de alquiler. Poco a poco, aprovechando estos meses en los que las calles se llenaron de mujeres (y hombres) indignados con la sentencia de La Manada o contra la brecha salarial por la igualdad (el 8-M), Towanda Rebels han ido haciéndose un hueco en el espacio público de debate con un lenguaje incisivo en sus argumentos. Ahora han lanzado «Hola, guerrera» (Aguilar, 2018), sus alegatos feministas para la revolución y días después de la puesta en libertad de La Manada, su discurso está más de actualidad que nunca.

Bajo el pseudónimo de Towanda (por la mítica película «Tomates verdes fritos»), Zua y Teresa, dos amigas actrices, exponen un discurso único que busca proporcionar «una herramienta que nos permita ver más allá de lo que nos venden, plantearnos las cosas». Para ellas, el feminismo es «sentido común, derechos humanos», porque «si le explicas a alguien que el feminismo es la igualdad, te acepta rápidamente que es feminista, porque es de sentido común». Estas dos jóvenes, a pesar de la diversidad de corrientes que hoy en día dividen al feminismo, lo simplifican a «la liberación de la mujer, oprimida por el patriarcado y el machismo histórico, que busca la igualdad de derechos y de oportunidades contando con que somos diferentes a nivel físico y biológico». Entonces, ¿es el feminismo solo una cosa para mujeres? Ellas lo tienen claro: no, «es para todos. Es la lucha de ambos sexos para conseguir la igualdad». [ Ponte a prueba: ¿Serías capaz de identificar estos comportamientos machistas?]

Zua y Teresa han sido las protagonistas de varias campañas virales en Youtube, como la del # HolaPutero o la del Yo te creo. Para ellas, La Manada «son los sanos hijos del patriarcado. No son locos, no son enfermos: todo eso sería justificarlos y no cuestionar el sistema». Basan su argumentación en la educación desde que nacemos. «Pasan estas cosas porque tenemos una educación sexual nula, los chicos se educan en el porno y en los estereotipos de género. El porno educa Manadas». También destacan la «explosiva» mezcla entre la forma de educar a hombres y mujeres en con idea avanzada por la también feminista Marina Marroqui: «Ellos en el porno y nosotras educadas en el amor romántico, diciéndonos que el malote mola, que la bestia se va a convertir en príncipe, que hay que aguantar, mientras que en el discurso del porno que ellos reciben se violenta, humilla y cosifica a la mujer».

El «aviso» del «efecto Manada»

Pocos días más tarde de conocerse la sentencia que condenaba a La Manada, fueron varias las páginas web y foros que intentaron poner nombre, apellidos y rostro a la víctima, encontrarla «para decirnos a todas: si te violan, cállate porque vamos a saber quién eres y vamos a exponerte a ti y a toda tu familia». «Es un aviso para nosotras, porque ella les ha denunciado y les ha cortado el rollo de su fiesta y en las calles la hemos apoyado. El juicio de La Manada es un desafío a la impunidad respecto a todo este tipo de casos atroces que se cometen contra la mujer». Desde su punto de vista, la violación en Sanfermines ha indignado y movilizado a tanta gente porque «es la representación del juicio que todas podemos sufrir y han sufrido muchas. El juicio contra la chica es el juicio de todas las mujeres» y cumple muchos requisitos para que «hasta un señor de sesenta años entienda que había que salir a la calle a manifestarse y decir que eso sí que era una violación».

Para conseguir la igualdad real en nuestra sociedad, las mujeres necesitan la colaboración de los hombres. «Mientras que en este país los hombres puedan seguir transfiriendo su permiso de paternidad a las mujeres, los empresarios siempre van a pensar que cuando contratan a mujeres se van a encontrar, tarde o temprano, con una pérdida». Por este motivo, «si queremos que haya niños en nuestro mundo, tienen que estar dentro de nuestro sistema de trabajo, implementado y consensuado que todos los trabajadores se van a coger su permiso de paternidad y maternidad». Sin embargo, son conscientes de que la «egoísta» estructura social, que demanda carrera, máster y ofrece contratos precarios hasta los 30 años agota el tiempo idóneo que tiene una mujer para tener hijos. «¿Cómo vas a quedarte embarazada cuando acabas de conseguir la estabilidad en un trabajo con 30 años?», se preguntan, y por ello señalan que es «el sistema el que tiene que adaptarse a las mujeres, porque formamos parte de él».

«Si las feministas somos ‘feminazis’, somos las nazis más tontas y torpes del mundo, porque nos matan a nosotras»

Sobre el debate creado por Ciudadanos estos días en torno a la gestación subrogada (o «vientres de alquiler», como prefieren llamarlo ellas), se muestran tajantes: «Vivimos en el mundo de la publicidad y el marketing. Ellos están creando una necesidad y venden un producto detrás del que hay muchísimo dinero, no hay nada de altruismo sino agencias que se enriquecen con el turismo reproductivo. En última instancia, este planteamiento es una perversión, porque nos dicen que todo se puede comprar con dinero, que si lo tienes puedes comprarte un niño o el cuerpo de una mujer».

Además, ponen el foco también en la prostitución. Sabiendo que cuatro de cada diez hombres son clientes, la combaten desde su espacio en Youtube hablando directamente a ellos. «La prostitución no está oculta, está frente a nuestros ojos, y encima, en la televisión y en prensa salen con demasiada frecuencia publicados reportajes de estos puteros haciendo publicidad de cómo mola». Para Towanda, la pornografía es la perfecta «base teórica» de la prostitución que luego consumen. Una vez más, la educación como base de nuestra organización social.

Guerra contra la estructura social

Por toda esta forma de pensar, claro, han sido objeto de críticas, de los trolls de internet. Demasiado a menudo consideradas «feminazis», se lo toman con ironía. «Es tan ridícula la palabra, tan torpe y tan absurda. Si las feministas somos feminazis, desde luego somos las nazis más tontas y más torpes del mundo, porque nos matan a nosotras. Es una manera de intentar desacreditar el movimiento de forma muy torpe, porque es muy fácil de desmontar».

El siguiente paso en su lucha para conseguir la igualdad es la deconstrucción de los hombres: «Tienen que perder privilegios, y hay hombres que no están dispuestos a ello y por eso se sienten amenazados, aunque no deberían: porque nosotras no vamos a hacer con ellos lo que ellos han hecho con nosotras». Su compañera le añade: «Esta guerra no es contra los hombres, sino contra una estructura social que nos oprime, en la que hay unos privilegiados y unas oprimidas, y con eso es con lo que tenemos que acabar, no con los hombres».

Towanda sitúan un punto de inflexión en España el 8 de marzo de 2018, cuando algunos partidos políticos que se anunciaban en contra de la huelga feminista cambiaron su discurso después para considerarse abanderados del movimiento. «El feminismo no es de ahora, en los últimos años ha tenido más presencia por el poder de las redes sociales, y por eso llega a más gente». Esto tiene mucho que ver en el Gobierno de Pedro Sánchez, en el que por primera vez hay más ministras (once) que ministros (seis), recibido como una estrategia de marketing por el sector crítico. «Me niego a decir que hay mujeres como una estrategia política. Las hay porque se merecen estar ahí, porque están como en todas partes, y nos lo merecemos. En estos días de Gobierno, el Congreso ya ha debatido si se debería bajar la tasa rosa a productos femeninos, se ha declarado abolicionista de la prostitución o de los vientres de alquiler.