Uno de los síntomas de la sexsomnia es un comportamiento soez con la pareja - FOTOLIA

Sexsomnia: el trastorno del sueño que genera conductas sexuales inapropiadas

Esta rara enfermedad hace que los pacientes se masturben o intenten practicar el coito mientras duermen y no recuerden nada al despertar

JOSÉ LUIS ESPINOSA
MadridActualizado:

«Anoche te despertarte y empezaste a decirme guarradas. Además, me besabas e intentabas acariciarme y excitarme. Estabas un poco agresivo pero parecías completamente inconsciente. En unos minutos, paraste y te volviste a dormir como si nada. ¿No te acuerdas?». Estas fueron las palabras que escuchó Santiago un día de su novia. Nunca más le ha vuelto a pasar, pero hay personas que sufren estos episodios –de actividad sexual nocturna e inconsciente– con cierta regularidad. Son los «sexsomnes».

Estas personas padecen sexsomnia, una enfermedad que la Dra. Milagros Merino, miembro de la Sociedad Española del Sueño (SES), describe como «el intento de realizar o consumar conductas sexuales de forma inapropiada e inhabitual, sin relación con ensoñaciones de contenido sexual, y sin ser conscientes de ello ni recordar haberlas realizado cuando se despiertan la mañana». La sexsomnia no tiene ninguna relación con trastornos de tipo sexual, pues el comportamiento sexual de los pacientes cuando están despiertos es totalmente distinto. De hecho, se han dado casos de personas heterosexuales que realizan prácticas homosexuales o padres no pedófilos que acarician a sus hijas mientras duermen.

¿Qué es exactamente la sexsomnia?

La sexsomnia es una patología muy poco frecuente que la Academia Americana de Medicina del Sueño define como «un trastorno del sueño, subtipo de parasomnia en sueño NREM y variante de los despertares confusos, diferente de las eyaculaciones nocturnas fisiológicas o la hipersexualidad de origen médico o farmacológico». De hecho, en la literatura médica se conocen menos de 60 casos confirmados de sexsomnia, pues muchas veces los síntomas coexisten con otras parasomnias como el sonambulismo.

En este sentido, la Dra. Merino explica en que consisten este tipo de trastornos: «Las parasomnias son eventos anormales sensoriales, motores o autonómicos que ocurren durante el sueño, el adormecimiento o el despertar. Esta nueva parasomnia se ha denominado sexsomnia porque existe una activación motora que provoca conductas sexuales inapropiadas e involuntarias durante el sueño profundo (NREM)».

Además, la sexsomnia produce comportamientos distintos en hombres y mujeres, la frecuencia es variable –desde un único episodio hasta varias veces por semana–, y muchas veces se desencadena por factores como el contacto físico con la pareja, la falta de sueño o el consumo de alcohol. En ellas se limita a la masturbación y la verbalización sexual –gemidos, provocaciones o expresiones soeces–; ellos van un poco más lejos e intentan consumar el coito o acariciar los genitales y los pechos de la pareja o personas de su entorno cercano.

Diagnóstico, consecuencias y tratamiento

El hecho de que los pacientes no recuerden los episodios dificulta el diagnóstico de la sexsomnia. Son las parejas, o las personas objeto de sus prácticas, las que detectan un comportamiento sexual anómalo que cuando es descrito genera un sentimiento de vergüenza y asombro en el «sexsomne», que incluso puede llegar a la humillación por considerar aberrantes sus actos. «Tuve la sensación de haber intentado forzar a mi pareja», reconoce Santiago al relatar lo que sintió cuando su novia le contó lo que había sucedido mientras dormía.

La periodicidad de los episodios es otro de los factores que hace complicado diagnosticar a un paciente de sexsomnia, ya que no tienen porque seguir una regularidad que haga pensar que existe un trastorno del sueño. «Cuando los espisodios se repiten con asiduidad, los sujetos creen que tienen algún trastorno psiquiátrico o crisis epilépticas», reconoce la Dr. Merino. Además, insiste en la dificultad existente para calificar a alguien como «sexsomne», ya que en muchas ocasiones los episodios no se registran durante la realización del estudio al que se someten los pacientes para ser diagnosticados de trastornos del sueño.

Y es que, la sexsomnia plantea un reto para la medicina legal y forense, porque, además de los problemas personales y conyugales para los pacientes, también puede tener repercusiones legales en casos que involucren a menores, o en otros en los que se ha consumado la penetración y han sido erróneamente juzgados como violaciones. En este sentido, la Dra. Merino recomienda, además de un estudio video-polisomnográfico, realizar «una historia médica muy detallada, incluyendo antecedentes de trastornos de sueño y de epilepsia en la infancia».

En cuanto al tratamiento existente para la sexsomnia lo más recomendable es seguir unas normas básicas de higiene del sueño. Dormir el tiempo suficiente para estar descansado durante el día, llevar una rutina diaria de horarios de sueño y de alimentación, evitar la ingesta de estimulantes al final del día y no estar expuesto a pantallas iluminadas antes de acostarse, son algunas de las recomendaciones de la Dra. Merino. A nivel farmacológico la sexsomnia puede tratarse con clonacepam –que es una benzodiacepina como el Valium y el Orfidal–, algunos antidepresivos –menos el escitalopram– o melatonina de liberación inmediata.

Por todo lo que la sexsomnia implica para los pacientes –que en ocasiones incluso llegan aislarse socialmente por miedo a sufrir un episodio en compañía de terceras personas ajenas a su entorno más cercano–, es vital diagnosticarla correctamente e informar a los «sexsomnes» de la naturaleza de esta enfermedad, que puede derivar en problemas legales en casos extremos pero que puede controlarse siguiendo el tratamiento adecuado.