Los investigadores realizaron un estudio con 26 adultos de entre 65 y 81 años a los que no se les habían diagnosticado ningún trastorno
Los investigadores realizaron un estudio con 26 adultos de entre 65 y 81 años a los que no se les habían diagnosticado ningún trastorno - abc

La falta de sueño podría ser el detonante del Alzheimer

Investigadores de la Universidad de California sostienen que «el vínculo entre el sueño, la proteína beta-amiloide, la memoria y el Alzheimer se ha ido haciendo más evidentes»

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Un grupo de científicos de la Universidad de California, en Berkeley (Estados Unidos), ha encontrado evidencias de que la proteína que se cree que desencadena el Alzheimer, conocida como beta-amiloide, podría tener también relación con el bloqueo del sueño profundo y reparador (del tipo que necesitamos cada noche para mover nuestra memoria a corto plazo a una región más permanente de nuestro cerebro).

En este sentido, según recoge el portal de noticias científicas «Sciencealert.com» estos investigadores sugieren que la falta de sueño podría ser la pieza clave que falta en el rompecabezas que representa el Alzheimer. Lo que podría conducir a la creación de nuevos tratamientos que intenten detener la pérdida de memoria asociada a esta enfermedad.

«En los últimos años, la vinculación entre el sueño, la proteína beta- amiloide, la memoria y el Alzheimer ha ido haciéndose más evidentes», ha afirmado el neurocientífico William Jagust que también ha participado en el estudio. Este estudiosos ha añadido que «nuestra investigación muestra que esta deposición de la proteína beta-amiloide puede conducir a un círculo vicioso, en el que el sueño se perturbe más y la memoria se deteriore».

Menor sueño, peor memoria

Las proteínas beta-amiloide se hallan en cerebros sanos también, pero generalmente se limpian cada noche durante los profundos y no rápidos movimientos de los ojos en el sueño (no REM). El problema viene cuando empiezan a acumularse, lo que se asocia con el Alzheimer y los trastornos del sueño. Lo novedoso es que es la primera vez, que una investigación de estas características encuentra un vínculo entre estos dos fenómenos en humanos.

En concreto, lo que hicieron los investigadores fue realizar un estudio entre 26 adultos de entre 65 y 81 añosa los que no se les habían diagnosticado ningúna demencia o trastorno del sueño. A todos los participantes se les realizó una tomografía por emisión de positrones (TEP), con el objetivo de medir la acumulación de proteínas beta-amiloide en el inicio de las pruebas. Después se les pidió memorizar 120 pares de palabras y se les examinó para ver cómo ellos las recordaban.

Esa noche, los participantes en las pruebas fueron monitorizados durante las ocho horas de sueño, y ya en la mañana siguiente se les prreguntó otra vez por los 20 pares de palabras que debíen memorizar. Esta vez mientras us cerebros eran escaneados por una máquina de imagen por resonancia magnética funcional ( IRMf, en inglés).

Lo que los investigadores se encontraron fue que los participantes que tenían los más altos niveles de beta-amiloide en la corteza frontal media pasaban la peor noche, tampoco salían muy airosos de la prueba de memora al día siguiente. Esto parece indicar que no había transcurrido el suficiente tiempo en el sueño no REM, como para guardar bajo llave la nuevoa información que habían aprendido.

Esperanza

El investigador Matthew Walker ha afirmado que «una mayor cantidad de beta-amiloide en ciertas partes de nuestro cerebro, el menor sueño profundo conducen, consecuentemente, a una memoria peor». Además, ha añadido este científico, que «a menor cantidad de sueño profundo, menor efectividad se tiene para limpiar esta mala proteina. Es un círculo vicioso».

Este mismo científico ha concluido que «todavía no sabemos cual de estos dos factores - el poco sueño o la mala proteína, inicialmente comienza este círculo. ¿Cuál es el dedo que empuja la primera ficha del dominó, desencadenando la cascada?».

El equipo de Universidad de California ha publicado los resultado de este estudio en la revista «Nature Neuroscience», y ahora están inmerson en una nueva investigación para intentar determinar si la falta de sueño podría ser un indicador temprano del Alzheimer.

Para Walker, «este descubrimiento ofrece esperanza, ya que el sueño podría ser una innovadora terapia para luchar contra la falta de memoria en las personas mayores e incluso contra la demencia».