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Dolors Montserrat:«Antes la Sanidad era más injusta y no se quejaba nadie»

Llega a un ministerio con escaso presupuesto y competencias transferidas, pero en el que cualquier iniciativa tiene un gran impacto social. Sus primeras medidas: una ley contra el consumo de alcohol en menores y un copago más justo para los pensionistas

MADRIDActualizado:

Dolors Montserrat habla rápido, con la intensidad de alguien que siente que le faltará tiempo para sacar adelante su proyecto. Ajena al mundo sanitario, esta abogada de 43 años que rebosa cercanía, representaba el rostro más joven y centrista del Partido Popular. Ahora es también la cuota catalana del último Ejecutivo de Rajoy, un cupo que asumió desde el primer día —«Quiero ser el acento catalán de este gobierno», dijo en su toma de posesión–. Al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad llega dispuesta a insuflarle nueva vida, tras unos años convulsos con la ministra Ana Mato y dos sucesores de paso, Alfonso Alonso y Fátima Báñez.

—Acaba de presentar en el Congreso un ambicioso plan de gobierno ¿Cómo hará para que no quede en un programa de buenas intenciones?

—Creo que hace falta mucha organización en Sanidad. Necesitamos, por ejemplo, una puerta única compartida por los servicios sanitarios y sociales. Estamos enviando a personas a los hospitales cuando puede que lo que necesiten es un centro sociosanitario o una residencia. Con los mismos recursos podremos llegar más lejos.

—Ha anunciado un plan para reducir las listas de espera. ¿Cómo piensa atajarlas? ¿Con más médicos, más quirófanos a pleno rendimiento...?

—La base del plan de listas de espera será el portal de transparencia del sistema nacional de salud. Nos dará un diagnóstico de la situación. Queremos que las comunidades autónomas vuelquen toda su información: las consultas, las pruebas que hacen, los profesionales sanitarios que tienen... Necesitamos tener un mapa del sistema de salud y copiar lo que ya se está haciendo en algunas comunidades y sabemos que funciona. Conocer es mejorar, que nadie tenga miedo.

—¿Sospecha que las comunidades están maquillando sus listas de espera?

—No, no lo creo. Simplemente quiero que seamos más transparentes para mejorar. El Ministerio de Sanidad quiere cohesionar, no centralizar.

«La financiación autonómica debería tener un apartado especial para sanidad»

—El Gobierno reparte un dinero que las comunidades gastan como desean. ¿Es partidaria de que la sanidad tenga un presupuesto finalista?

—No, sería demasiado rígido. Sí creo que la financiación autonómica debería contar con un apartado especial destinado a la sanidad para garantizar que se cumple, al menos, con lo acordado en el consejo interterritorial de salud.

—El Congreso está a favor de corregir la reforma que dejó a los «sin papeles» sin tarjeta sanitaria y puso copago farmacéutico a los pensionistas. ¿La derogará?

—No, no voy a derogarla. Ahora el sistema sanitario es más universal. Antes los parados que perdían el desempleo no tenían derecho universal al sistema sanitario y esto es la pura realidad. Antes la sanidad era más injusta y no se quejaba nadie y ocurría con el PSOE gobernando. Yo me pregunto dónde estaban entonces las izquierdas. Si los grupos parlamentarios quieren derogar el real decreto que sean ellos los que digan a los parados que se van a quedar sin sanidad, no voy a ser yo.

«Si los grupos parlamentarios quieren derogar la reforma sanitaria que le digan a los desempleados que se quedarán sin sanidad»

—Y el copago farmacéutico de los pensionistas, ¿se eliminará?

—No, pero se revisará. Ahora se paga en función de la renta y reconocemos que no es justo que paguen lo mismo los que tienen una renta de 18.000 que los de 100.000 euros. Se establecerán tres tramos: uno para los que ganan de 0 a 18.000 euros, otro de 30.000 a 60.000 y de 60.000 a 100.000 euros. El copago farmacéutico siempre ha existido, aunque ahora parezca que ha sido Rajoy quien lo puso. El actual es más justo porque los desempleados que pierden la prestación por desempleo no pagan por sus medicinas y antes pagaban el 20 por ciento.

—Su primera medida como ministra fue anunciar una ley del alcohol, una iniciativa en la que fracasaron sus predecesores. ¿No teme las presiones de la industria?

—No, porque entienden que es una ley solo para menores. No va a ser parecida a otros proyectos anteriores. Los anteriores eran muy intervencionistas. A mí no me interesa que se regule la distancia entre un bar y un colegio o un recinto deportivo. Lo importante es que no se venda alcohol a menores.

—Sí se ha pedido que se regule la publicidad del alcohol. ¿Lo hará?

—No lo tengo claro aún. Debo escuchar a todos los sectores implicados. Quiero una ley con el máximo consenso posible, porque si no, no saldrá adelante y nuestros hijos seguirán bebiendo en la calle.

«Nos plantearemos sanciones económicas para los padres de los menores que se nieguen a ir a cursos de sensibilización»

—Sin prohibiciones y sanciones es difícil que una norma se cumpla.

—Es cierto, pero tengo claro que debemos concienciar a la sociedad. Que si alguien ve a un menor beber en una plaza, llame a la policía y que el agente pueda pedirle el DNI y hacerle un control de alcoholemia. No se va a detener a nadie, aunque si da positivo se llamará a los padres o tutores para informarles que su hijo está bebiendo. Si dan un móvil falso, la Policía acompañará al chaval a su casa y la familia recibirá un aviso para acudir a un curso de sensibilización con su hijo, similar a los que hace Tráfico. Habrá algún padre irresponsable que se niegue a ir, entonces, si el chico es reincidente, quizá haya que plantearse algún tipo de sanción económica. Imagínese que lo pillan cinco veces bebiendo y no van al curso. Entonces puede que se planten sanciones, pero no quiero que sea una ley coercitiva sino de sensibilización.

—¿Endurecerán las multas para los locales que vendan a menores o para los adultos que lo compren para ellos?

—Esto último es más difícil, pero sí queremos que el que venda a un menor tenga una sanción grave. Revisaremos las multas actuales con Interior.

—A muchos les sorprendió que una ministra de Sanidad anunciara un Erasmus nacional, incluso parece que al propio titular de Educación

—Soy ministra de Sanidad pero también la ministra de los jóvenes. Creo que la movilidad juvenil favorecerá una generación de jóvenes más emancipada, emprendedora, solidaria y con una visión global de España. Ayudará a crear cohesión territorial. Si un chaval de cuarto de la ESO se va a Irlanda a estudiar y se le convalida el curso a la vuelta, no entiendo por qué no va a poder hacerse cuando se vaya a un instituto de otra comunidad autónoma.

—¿No tendría más sentido hacer un esfuerzo para que nuestros hijos aprendan otro idioma en otro país?

—Planteo un programa voluntario, dejémoslo a la elección de los padres. No sabe la cantidad de mensajes que he recibido aplaudiendo la iniciativa.

—Quizá lo ha propuesto pensando más en los alumnos de comunidades nacionalistas

—No, lo hice pensando en todos. Lo bonito de este programa es que será un intercambio, puro y duro, que no llevará una beca asociada. La idea es que los colegios se pongan de acuerdo e intercambien plazas que les queden libres, como ya hacen algunos colegios con instituciones extranjeras. A lo mejor hay un padre que quiere que su hijo recupere sus raíces y estudie en la comunidad donde nació.

—Cada vez más parejas españolas acuden fuera de España en busca de un «vientre de alquiler». ¿Está en la agenda del Gobierno regularizarlo?

—Cada partido político deberá hacer antes su debate interno. Cuando tengan un posicionamiento claro, como ministra de Sanidad, propondré al Comité de Bioética de España que haga un informe para tomar una decisión.

—Y ahora ¿cuál es su opinión?

—No la tengo formada. Lo que tengo claro es que bajo ningún concepto se debe apoyar la mercantilización del cuerpo de la mujer.

—Entonces ¿vería con buenos ojos una maternidad subrogada que funcionara de forma altruista, como las donaciones de sangre o de órganos?

—No lo sé. Insisto, los partidos deben hacer su debate interno, yo también. Sí pienso que deberíamos regular mejor el actual registro de gametos.

«Debemos regular mejor el actual registro de donantes de óvulos y esperma»

—¿Le preocupa que un donante de esperma o de óvulos pueda donar sin control en varias clínicas?

—Me preocupa encontrarnos con un problema grave. Para dar seguridad a las familias debemos regular muy bien y de forma estricta para que no nos encontremos con problemas como los que ya se han visto. Creo que fue en el Reino Unido donde una pareja tuvo un hijo sin saber que eran hermanos.

—¿Se siente doble cuota en este Gobierno, por catalana y mujer?

—No. Bueno, puede que por ser catalana, pero no por ser mujer. El Partido Popular es un partido de grandes y muchas mujeres.

—¿No es partidaria de las cuotas?

—No creo en las cuotas, pero todavía son necesarias para llegar a la igualdad real.