Un cerebro de párkinson y uno normal
Un cerebro de párkinson y uno normal - ABC

Espaldarazo al uso del trasplante neuronal para tratar el párkinson

Células de dopamina fetales trasplantadas en el cerebro de pacientes con párkinson seguían estando sanas y siendo funcionales después de su trasplante hace 14 años

Actualizado:

Después de 14 años las células neuronales trasplantadas en pacientes con enfermedad de Parkinson siguen siendo funcionales. Lo acaba de confirmar un equipo del Hospital McLean, afiliado a la Universidad de Harvard, (EE.UU.), que ha descubierto que las células de dopamina fetales trasplantadas en el cerebro de pacientes con párkinson seguían estando sanas y siendo funcionales después de su trasplante hace 14 años, un hallazgo que podría conducir a nuevas y mejores terapias para esta enfermedad neurodegenerativa.

El descubrimiento, publicado « Cell», podría allanar el camino para que los investigadores comiencen a trasplantar neuronas dopaminérgicas obtenidas a partir de cultivos de células madre cultivadas, lo que sería una vía mucho más sencilla de conseguir tratamientos para muchos más pacientes. «Hemos demostrado que las células trasplantadas se conectan, sobreviven y llevan a cabo todas las funciones necesarias de las células nerviosas durante mucho tiempo», afirma Ole Isacson, director del Instituto de Investigación Neurorregeneración en McLean.

Células fetales

Los investigadores examinaron los cerebros de cinco pacientes que recibieron trasplantes de células fetales hacía 14 años y encontraron que tanto sus transportadores de dopamina (DAT), proteínas que bombean el neurotransmisor dopamina, como las mitocondrias, las centrales energéticas de las células, estaban sanas después del fallecimiento de los pacientes.

Los investigadores subrayan que el hecho de que estas células se mantuvieran sanas indicaba que los trasplantes habían tenido éxito y que las células trasplantadas no se habían corrompido como algunos científicos habían sugerido en otros estudios. «Los hallazgos -destaca Isacson- son muy relevantes para el desarrollo de terapias de reemplazo neuronal para el párkinson basada en células madre dopaminérgicas», concluye el informe.

Mejoría de los síntomas

Hasta el momento, cerca de 25 pacientes en todo el mundo han sido tratados con este método y en la mayoría de los casos ha habido una mejora notable de sus síntomas. Se cree que los trasplantes de células fetales pueden reducir los síntomas del párkinson, además de disminuir la necesidad de medicamentos de reemplazo de dopamina. Sin embargo, reconoce Isacson, hasta este trabajo la mayoría de los resultados sobre la viabilidad a largo plazo de las células trasplantadas habían sido negativos.

En este caso concreto, todos los pacientes se encontraban en las últimas etapas de la enfermedad de Parkinson en el momento del trasplante. El párkinson es una enfermedad que se caracteriza por temblores, rigidez, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio. Es crónica y progresiva y se produce por un deterioro o muerte de las células nerviosas productoras de dopamina en una parte del cerebro.

Controversia resuelta

Hasta este trabajo se pensaba que las células trasplantadas eran incapaces de sobrevir a la enfermedad y que si lo hacían podían estar dañadas por la patología. Sin embargo, apunta Isacson, nosotros hemos visto que están sanas y funcionales.

Es posible que la razón de estos resultados discrepantes con la mayoría radique en el método empleado para el trasplante: en este caso se inyectaron pequeños trozos de las células nerviosas de dopamina licuados en el cerebro a través de una fina aguja, un sistema que parece superior al utilizado en otros estudios, que trasplanta trozos más grandes de las células nerviosas utilizando una aguja más grande.

En este estudio, los investigadores compararon las células propias productoras de dopamina de los pacientes con las trasplantadas. «Hemos encontrado patrones muy diferentes», señala el experto. La diferencia se observó en los transportadores de dopamina y en las mitocondrias.«Las células trasplantadas no tenían la enfermedad», añade, lo que supone un «gran» paso para la terapia celular en párkinson.