Copa al cielo de Marrakech
Copa al cielo de Marrakech - afp
real Madrid-San Lorenzo

El rey del mundo

El Madrid derrota a San Lorenzo con goles de Ramos y Bale (2-0) y logra el único gran título que le faltaba: el Mundialito de clubes

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El Real Madrid de Carlo Ancelotti ya ha entrado en la historia de la entidad. Champions, Mundialito, Supercopa de Europa y Copa del Rey, cuatro títulos en un año natural, hito en los 112 años de existencia del club. Apenas año y medio ha necesitado Carlo para, por ejemplo, ganar más títulos que «The Special One» en tres temporadas. Sí, Ancelotti también es políglota pero prefiere la mortadela de Bolonia al bacalao dourado. El Madrid siempre fue más carne que pescado. (Narración y estadísticas)

Ante San Lorenzo, los blancos tuvieron que esquivar más de una y dos zancadillas para alcanzar la cima del mundo, aquella que hospeda al rey de reyes. Juego sucio, patadas a mansalva y once jugadores debajo del larguero, ese fue el lamentable plan argentino para derrocar al campeón de Europa. Y funcionó durante un tercio del partido, hasta que apareció la milagrosa cabeza de Sergio Ramos, mejor jugador del Mundialito y «Man of the Year». El de Camas es una mezcla del Papa y Dios. Ya fue el héroe de la ansiada Décima y también se puso la capa de superhéroe en Marrakech para conducir al Madrid a la final y ganarla cuando más negra pintaba.

Boxeo antes que fútbol

La hoja de ruta de los «cuervos» salió a la perfección durante treinta y cinco minutos. Querían llevar el partido a un ring y lo hicieron a la perfección con la connivencia de un colegiado guatemalteco, Walter López, con menos personalidad que una farola. Dejó rascar al conjunto de Bauza todo lo que quisieron y más y hacer penaltis un saque de esquina sí y otro también. Con el triple de faltas cometidas, resultaba curioso comprobar como Madrid y San Lorenzo tenían las mismas amarillas: dos.

El Madrid, contagiado del fangoso planteamiento de los sudamericanos, comenzó a perder la paciencia cuando llegaba a tres cuartos de campo y veía un muro azulgrana con concertinas. No quedaba otra que esperar una genialidad o al poderoso balón parado de los blancos. Y fue lo segundo. A diez minutos del descanso, la ya clásica y mágica banana de Kroos la llevó a las mallas la testa de Sergio Ramos. Como en Múnich y Lisboa, su remate llegó en el momento oportuno en el sitio adecuado. Real Madrid 1, Patadas de Almagro 0.

La segunda mitad comenzó con la misma duda del primer acto: ¿De qué color vestía Casillas? En la pizarra de San Lorenzo tampoco aparecía el bueno de Íker. La verdad es que no importaba demasiado. De mil partidos entre blancos y argentinos no sacaríamos ni media ocasión de gol del campeón de la Libertadores. Cómo estará el fútbol en el Cono Sur.

Sentencia Bale

La poca emoción de la final, la mínima ventaja del Madrid, desapareció en el minuto cincuenta. Una gran asistencia de Isco a Bale la finiquitó el galés con un disparo que se coló bajo el cuerpo de Torrico, portero de cromañón, como el juego de su equipo. Con el 2-0 y un rival moribundo, era el momento de colocarse las tobilleras y poner el champán a enfriar. 22 victorias consecutivas ha acumulado el Madrid en el último trimestre de 2014, el año del póquer. 365 días en los que el Real Madrid se convirtió de nuevo en el mejor equipo del planeta.