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Pesadilla en la cocina

Los restaurantes que han tenido que cerrar tras la visita de Alberto Chicote

Muchos locales que aparecieron en el programa «Pesadilla en la cocina» no fueron capaces de remontar con los consejos del chef y tuvieron que bajar la persiana para siempre

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Llevamos ya seis temporadas de «Pesadilla en la cocina» y está a punto de comenzar la séptima. En todo este tiempo decenas de restaurantes han recibido la visita, los consejos y las broncas de Alberto Chicote. El chef se desvive por sacar a flote los locales que requieren de sus servicios, pero hay ocasiones en las que no hay nada que hacer y es cuestión de tiempo que el negocio se vaya a pique. Estos son algunos de esos restaurantes que ni siquiera con el asesoramiento de uno de los mejores chefs del país han conseguido salir adelante.

El Castro de Lugo (Madrid)

Una de las cocinas más sucias que apareció en el programa fue la de El Castro de Lugo un restaurante madrileño que sirve platos de la gastronomía gallega. El débil carácter de su dueño, así como su falta de liderazgo, sumado a la falta de compromiso de sus empleados, mantenían el negocio sin rumbo.

En la cocina, el chef encontró grasa pegada en la freidora, ollas y sartenes; un hedor insoportable y comida podrida en el frigorífico. La suciedad era tan exagerada que llegó a superar los niveles de tolerancia de Alberto Chicote, que tuvo que ir al baño a vomitar por todo lo que allí había visto.

Mientras el chef alucinaba con lo que encontraba en El Castro de Lugo, Cristina, la cocinera del local, pedía ayuda a San Pancracia y se marchaba en pleno servicio para rezar. Poco después de aparecer en el programa, El Castro de Lugo echó el cierre.

Da Vinci (Alicante)

El Castro de Lugo fue el primer restaurante en cerrar sus puertas tras el paso de Chicote, pero poco después le siguió el Da Vinci, un restaurante alicantino. La visita del chef televisivo fue una maldición para el establecimiento: Chicote ordenó cambiar todo el decorado del restaurante, y pocas semanas después un temporal devastó el local. Rafa Soler, dueño del Da Vinci, denunció que los consejos de Chicote no le habían servido de nada y culpó al programa de su quiebra. Además, aseguró que Chicote le pidió que no limpiase la cocina para poder grabarla. «Pero mi cocina sí se limpiaba», aseguró. Sus hijos han desmentido esta versión y reconocen que su padre fue el único responsable del cierre.

Baltias (Madrid)

Ubicado en el barrio de La Estrella, en Madrid, el Baltias era uno de esos sitios prácticamente insalvables, todo un reto para el polémico chef televisivo. Pese a sus ímprobos esfuerzos, todo fue inútil y casi llega a las manos con un cocinero. La cocina presentaba un aspecto lamentable llena de colillas y cucarachas. «Aquí hay más mierda que en el palo de un gallinero», llegó a decir Chicote. «Me muero de ganas de conocer al figura que ha hecho esto» se burló el chef al probar uno de los platos, logrando cabrear al autor, que se encaró con Chicote.

Hot Beach (Alicante)

El Hot Beach era local de eventos situado en el puerto de Alicante que no se distinguía principalmente por la confianza que transmitía: la comida era de poca calidad, las cucarachas campaban a sus anchas por la cocina y el almacén y los camareros bebían durante su jornada laboral. El dueño del local, un veterano hostelero, no era capaz de poner orden en el negocio y recurrió a Chicote con ese fin. El chef hizo todo lo que pudo, pero Hot Beach no pudo superar los problemas y tuvo que bajar la persiana.

Irlanda (Ferrol)

Manoli, la propietaria del Restaurante Irlanda de El Ferrol, fue una de las impulsoras de la denuncia colectiva que varios locales interpusieron contra Chicote. El paso del chef por el restaurante dejó un nuevo nombre para el restaurante, una reforma integral y un menú renovado. La comida, tal y como reconoció Chicote, no era del todo mala, pero la suciedad, la desorganización y las tensiones entre dueños y empleados llevaron al negocio a la quiebra. La última crítica en Tripadvisor, fechada en julio del 2018, dice que el restaurante «después de salir en la tele tuvo un "resurgimiento" pero poco duró».

Phoenix (Elche)

En el último restaurante que visitó Chicotela pasada temporada de «Pesadilla en la cocina», se tuvo que enfrentar a los golpes, insultos y malas formas de Cristian, un italiano que se asentó en Elche para montar un local que se convirtió con el tiempo en una bocadillería, tapería y sandwichería. Pero lo más grave de todo es que no tenía cocinero y Cristian tampoco sabía cocinar. A esto había que sumarle la situación económica límite que estaba viviendo su propietario, y Chicote, al llegar, poco pudo hacer para salvar al Pheonix. A los pocos meses de la reapertura, el restaurante terminó cerrando, siendo así un nuevo caso de desastre en «Pesadilla en la cocina.»

Juan de Austria (Madrid)

Hace tres años, Alberto Chicote visitó el restaurante Juan de Austria de Madrid con el reto de sacar a flote a este «asador». Parece que sus esfuerzos no dieron fruto, pues el establecimiento acaba de cerrar sus puertas. Pese a las reformas que el chef y el equipo de «Pesadilla en la cocina» le hicieron, no han conseguido sacar el negocio adelante. El programa de televisión proporcionó una nueva identidad al «chiringuito» de Enrique y lo transformaron en un verdadero «asador», pero esto no fue suficiente para cesar las críticas y ahora, sus dueños han decidido cerrar el negocio. «Malo no, lo siguiente»: se puede leer aún en foros de opinión como Tripadvisor. Juan de Austria es uno de los restaurantes más recordados por los espectadores de «Pesadilla en la cocina». Las encendidas peleas con el propietario, los «vaciles» de la cocinera, sus platos incomibles, su anticuada decoración...