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First Dates La tensa despedida de dos comensales en «First Dates»: «No me gustan los chicos como tú»

A Sebastian no le gustó que Rafaelle le rechazase y, despachado, se metió con su físico

CUATRO
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La semana se acerca a su fin en «First Dates», el espacio de citas que dirige Carlos Sobera en Cuatro y que no da a basta a recibir solteros. Los números hablan por sí solos, y el dating show supera ya holgadamente los 700 programas, y no hay señales que indiquen que vaya a agotarse pronto. Oleadas de solitarios que llaman a sus puertas buscando tener una oportunidad en el amor, y el público parece no cansarse nunca del espacio, como demuestran los excelentes datos de audiencia de «First Dates».

Llegó para empezar Erica, una camarera coruñense de 20 años que se presentó diciendo que «la gente dice que tengo un carácter asqueroso, porque soy arisca y digo las cosas sin que importe si te parece bien o mal». A la joven le gustaba sobre todo salir de fiesta y dijo estar buscando «un hombre que me deje mi espacio, que sea guapo y me caiga bien». Tan arisco es su carácter que asegura que «no me gusta el contacto físico con nadie: ni con mi pareja ni con mi madre ni con nadie».

Su pareja para la cena sería Raúl, un estudiante de informática salmantino de 23 años que dice tener siempre «la agenda muy ocupada, y hay que quedar siempre con tiempo conmigo para hacer hueco». La primera impresión pue positiva para ambas partes, aunque él reconoció que ella no le parecía «explosiva, pero sí guapilla». A Erica se la veía nerviosa y poco acostumbrada a las citas, pero pronto se relajó y entabló una conversación distendida con Raúl.

La conversación pronto derivó a temas sexuales. Ella le reconoció al salmantino que era «muy estrecha», y Raúl agredeció su sinceridad y rió con ella. De hecho, la gallega aseguró que lo que más le excitaba era «tener un millón de euros en el banco». Además, la gallega le habló a Raúl de su desprecio por los niños: «No quiero tener hijos porque no puedo ni ver a los niños. Me dan asco y cuanto más asco les tienes más se te acercan. Es mejor tener una mascota, que no tienes que comprarle libros, ropa ni calzado...Mis prioridades en la vida son salud, dinero y amor. Los hombres están muy abajo en mi vida. Tú de físico estás bien, pero bueno...». Al final los dos quisieron darse una oportunidad y acordaron volver a verse para seguir conociéndose.

La segunda pareja de la noche estuvo formado por Rafaelle y Sebastian. El primero es un napolitano de 30 años que vive en Barcelona, donde trabaja como dependiente en una tienda y que, aseguró, aunque no es celoso le gusta «marcar mi territorio». Sebastian era cinco años menor que él, vive en Madrid y estudia moda: «Soy tan inaguantable como guapo».

Aunque en un principio se cayeron bien y la conversación fue distendida, quedó bastante claro que ni tenían química ni buscaban lo mismo en «First Dates». No ayudó que Sebastian contase que su familia aun no conocía su homosexualidad, algo que disgustó a Rafaelle, que buscaba «un novio serio, formal y estable». En ese punto las cosas se torcieron y, cuando llegó el momento de la decisión definitiva Rafaelle, muy educadamente, le dijo a Sebastian que «no veo un novio en ti, aunque me has caído bien, pero no veo que podamos tener nada».

Sus palabras no le gustaron nada a Sebastian, que se lanzó a atacar al italiano en su respuesta: «Tú a mi tampoco me gustas porque eres rubio con ojos azules y yo jamás estaría con un chico así». Rafaelle, impactada, le hizo notar que no era rubio y el madrileño volvió a la carga con su tono de chinche: «Eres demasiado rubio para mi y quiero un pelo que no sea el tuyo porque no me gustan los chicos así. No somos amigos, no somos pareja, no somos nada». Y le dio la espalda para marcharse.