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First Dates

La pareja de jubilados más juvenil de «First Dates»

Aunque Pilar y Manuel no quisieron tener una segunda cita juntos lo pasaron estupendamente cenando en «First Dates»

CUATRO
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«First Dates» se acerca ya a los ochocientos programas y no da visos de ir a agotarse pronto. Solteros de toda España pican todos los días a la puerta del restaurante que capitanea Carlos Sobera en busca del amor de su vida. Las parejas que se sientan a cenar en el plató de Cuatro son de lo más variado y siempre las hay para todos los gustos. La cadena ha encontrado un auténtico filón de audiencia en este formato que es garantía de entretenimiento de lunes a viernes.

Empezó llegando al restaurante Amanda, una modelo y actriz mallorquina que presumía de que «la gente me quiere un montón y enseguida me echan de menos cuando no estoy». La chica se quejaba de que en el mundo de la moda hay mucho enchufismo y dijo estar en «First Dates» para «conocer a una persona que vaya a estar por mi y me ayude en todo lo que necesite». La joven se sentó a cenar con Juanpe, un mallorquín de su misma edad que se gana la vida como jugador de poker. La primera impresión fue excelente para ambas partes: a ella encandilaron los ojos azules de Juanpe y él la vio a ella como «una chica explosiva».

Durante la cena fueron surgiendo muchas complicidades y se cayeron bien desde el comienzo. A Juanpe le resultó muy interesante que Amanda se dedicase al mundo de la moda y del cine, y ella juzgó que su pareja debía ser «muy inteligente» para dedicarse profesionalmente al poker. Además, él le comentó que tenía pensado ahorrar algo de dinero para montarse en unos años una empresa junto a un amigo, algo que agradó mucho a Amanda.

Las cosas fueron bien hasta que Amanda empezó a hablar de su expareja, con la que rompió hace menos de un año. Juanpe notó que ella, en el fondo, seguía enamorada de aquel chico. Cuando llegó el momento de la decisión definitiva, Amanda dijo que quería tener una segunda cita pero él matizó que prefería que fuese «como amigos».

Bastante mayores fueron los comensales de la segunda pareja de la noche. Jesús, un castellano de 59 años jubilado y viudo que se presentó como una persona «muy jovial y juvenil, conocido en mi pueblo por mis travesuras». Su pareja sería Pilar, una catalana de 62 años que también tiene actitud muy juvenil: «Me gusta bailar y bailar de un modo un poco provocador. También me gusta destaparme un poquito si hace falta...Además, soy muy transparente y sincera».

La cena fue agradable y los dos se lo pasaron francamente bien durante la cita, pero el amor no llegó a cuajar. Jesús sí que estaba encantado con su pareja, pero a Pilar no acababan de convencerle muchas cosas, principalmente la distancia que les separa. Al final, aunque él quiso tener un segundo encuentro con Pilar, ella prefirió que cada uno se marchase a casa por su cuenta. No os