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First Dates La incómoda cita de los comensales más excéntricos de «First Dates»

Prudencio y Natsuki no tenían nada en común más allá de su rareza, pero cada uno era raro a su manera

CUATRO
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«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible.

Empezó la noche con una cita que ya nacía rota, y es que mientras él vivía en Barcelona ella era de La Coruña, una distancia que les pareció excesiva a los dos. Víctor, de 23 años, es un estudiante de ADE que se definió «encantador y cariñoso. Me gustan las chicas educadas, un poco pijillas...Que no sean palurdas vaya». Bastante más joven era Carol, gallega de 19 años que acaba de terminar sus estudios como azafata de vuelo.

Pese a los muchos kilómetros que separan sus hogares se sentaron a cenar sin prejuicios y el resultado fue satisfactorio. «Pues habrá que ir a Galicia», acabó diciendo Víctor cuando apenas llevaban diez minutos sentados a la mesa. La cosa iba bien encaminada. «¿Y eres apasionada en el amor?», le preguntó Víctor entre risas tras reconocer que no podía reprimirse la pregunta. «Pues soy Aries asi que...Soy muy fogosa en el amor», le contestó la gallega. «Del 1 al 10 te daría un 8», se sinceró el catalán. La cita no pudo acabar mejor, con los dos comensales besándose en el reservado. El veredicto final, pese a los kilómetros, fue positivo y Víctor y Carol se marcharon de la mano.

Subió la media de la edad de la noche para la siguiente cita de la velada. María, una riojana de 44 años, apareció en el plató de «First Dates» definiéndose como una persona «sencilla, alegre y dicharachera». Un carácter más apagado e introvertido tenía Jorge, un vasco de 45 años que trabaja en la construcción. María, por su parte, se dedica a una profesión poco común para una mujer: conductora de tráiler.

La conversación fue sosa y renqueante. No parecía que hubiese mucha chispa entre ellos y les costó mucho encontrar temas que les uniesen. Aunque se mantuvieron amables no acabó de cuajar nada que diese pie a una futura relación. Al final, los dos acordaron que lo mejor era no tener una segunda cita pues apenas tenían nada en común.

Mucho más desastrosa fue la cita entre Prudencio y Natsuki, de 39 y 34 años, malagueño él y barcelonesa ella. En cuanto los presentaron y los dejaron solos en la barra se impuso un silencio sepulcral y bastante incómodo que tuvieron que romper los camareros del programa. «Yo es que soy muy prudente con mis pensamientos, me los guardo», dijo Natsuki. Las cosas no mejoraron nada cuando fueron a la mesa, donde Prudencio contó que es transformista y hace un show en el que interpreta a Lady Gaga. Pero Natsuki tampoco se quedaba atrás en lo que a rarezas se refiere: nada más llegar le pidió al camarero que le hiciese unas palomitas que traía en el bolso, «son francesas, muy buenas. No me las quemes».

Poco hablaron durante la cita, y era Natsuki la que tenía que sacarle las palabras a Prudencio con sacacorchos. Tras el postre, Natsuki puso a su pareja a meditar en el suelo del restaurante invitándole a «limpiar tu alma y purificarte». Al final, y contra todo pronóstico, los dos comensales decidieron darse una segunda parte. Y es que aunque en la cena no tuvieron mucha conversación, se dieron cuenta de que los dos eran casi igual de raros y eso podría ayudar en una futura relación.