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First Dates La extravagante conversación de una pareja de videntes en «First Dates»

Pedro y Mássimo hablaron largo y tendido sobre su relación con lo sobrenatural

CUATRO
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«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible.

Estrenó la noche en «First Dates» Ángela, una alicantina de 22 años que se gana la vida como dependiente en una tienda mientras estudia las oposiciones para ser guardia civil. «Soy cabezona, caprichosa...También tengo cosas buenas claro, soy risueña y me gusta hacer feliz a la gente con la que estoy». Para hacerle compañía llegó José, un valenciano de 25 años que es trabajador social y llega a «First Dates» buscando «a una chica que se cuide, que haga deporte, que no sea celosa y que sea capaz de transmitir».

«Es un poquito bajito, pero me ha gustado porque es guapo de cara», fue la primera impresión de Ángela. A José también le agradó el aspecto de su pareja y ambos se sentaron a cenar con buena predisposición. Durante la conversación se dieron cuenta de que tenían cantidad de aspectos en común. A los dos les gusta la comida ecológica y vegetariana, son deportistas, aman a los animales y bailan salsa. El desenlace parecía cantado, y al final ambos decidieron darse una segunda oportunidad para seguir conociéndose.

Un poco mayor fue la siguiente pareja que se dejó caer por allí. Nuria, a sus 62 años, trabaja como masajista y traductora y se considera «muy rebelde y transgresora, que es lo que siempre he sido y un poco lo sigo siendo. Me gusta probar cosas nuevas y sentirme joven». Una actitud vital muy semejante la tiene Juan, que a sus 76 años dice «no tener el cuerpo ni la mente para esa edad. No me encuentro bien con gente de mi edad, prefiero estar con jóvenes porque me siento joven».

Al poco de sentarse a cenar tuvieron una pequeña discusión cuando él dijo que «odio el inglés», mientras Nuria asegura que «la mitad de mi vida es en inglés». Para el barcelonés, los americanos son responsables de la estandarización de las formas de vida y del lenguaje, un fenómeno que a ella no le parece negativo. Pesó mucho esa frase en la decisión final de Nuria, que dijo no querer una segunda cita porque «no me han gustado tus comentarios sobre los ingleses».

Pero los personajes más excéntricos de la noche aparecieron algo más tarde. Pedro, un donostiarra de 46 años que ya es veterano en «First Dates». En su primera cita en el restaurante no tuvo mucho éxito, básicamente porque a su pareja le echó para atrás escuchar sus experiencias sobrenaturales. Y es que Pedro se dedica a «hacer tarot evolutivo transformativo, ayudo a las personas a evolucionar con mis cartas».

Dijo que llegaba al programa «sin expectativas, pero al menos espero conocer a alguien con el que pueda hablar abiertamente de mis temas. Porque muchos nos toman como estafadores o gente que está mal de la cabeza, pero hay que respetar a todo el mundo». Tuvo suerte el vasco, que se sentó a cenar con Mássimo, un mago italiano de 36 años que se quejaba de haber «sufrido mucho por amor».

También Mássimo se quejó de que en las citas «normalmente se habla de deportes y de estas cosas, pero nunca puedo hablar libremente sobre este mundo que me apasiona». Ambos quedaron encantados cuando supieron de su pasión en común. Hablaron laego y tendido sobre sus ejercicios de meditación, sus formas de sentir la naturaleza y de «unir el cielo y la tierra». Pero hablando del más allá se olvidaron de lo urgente, y al final ninguno de los dos sintió la chispa necesaria para ir a una segunda cita.