Las voces que no oye ZP

IGNACIO CAMACHO
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FELIPE González, Javier Solana y Joaquín Almunia, esos peligrosos neoliberales, se han manifestado contra el cierre de la central de Garoña y a favor de la reapertura del debate nuclear. Su opinión tiene importancia porque son -o eran- gente de criterio en el PSOE, porque su voz se escucha con respeto en Europa y porque formaron parte del Gobierno que decidió la moratoria sobre energía atómica. A estos tipos se les pueden reprochar muchas cosas, pero no falta de pragmatismo ni de experiencia. Su indiscutible alineamiento con la causa socialista no les ha impedido formular críticas -de manera más ácida en privado que en público- sobre el adanismo fundamentalista que impregna la política de Zapatero en torno a ciertos mantras y tabúes de la vieja izquierda.

También el citado Almunia, junto con el gobernador del Banco de España -nombrado por este Gobierno- Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el ex ministro -de Zapatero- Jordi Sevilla y el antiguo director de la Oficina Económica del presidente -del presidente Zapatero-, David Taguas, se han pronunciado recientemente sobre la necesidad de una reforma del mercado laboral que, sin apelar ni de lejos al despido libre, unifique los contratos y regule las indemnizaciones según el tiempo de trabajo. Reforma propuesta en abril por un centenar de economistas entre los que figuraba José Manuel Campa, actual secretario de Estado de Economía... del Gobierno de Zapatero. Todos estos ciudadanos son militantes o simpatizantes del PSOE y han recibido nombramientos directos de la Presidencia; ninguno de ellos forma parte del círculo del PP ni ha coqueteado jamás con esa derecha «rancia», «especuladora» y «neocon» denostada hasta la demonización en los vídeos de campaña del PSOE.

Todos ellos, sin embargo, son voces roncas que predican en el desierto de un zapaterismo enrocado sobre la fuerza peronista de los sindicatos, que preparan un contramanifiesto de apoyo a la política social del Gobierno, cuyo principal resultado son siete mil nuevos parados al día. El documento será remitido para su suscripción a la plataforma de artistas -mal conocida como el Clan de la Zeja-que ha prestado respaldo al presidente en pasadas campañas electorales. En dicha declaración, los firmantes darán su aprobación al indefinido nuevo modelo productivo sostenible y expresarán su veto a cualquier modo o fórmula que reforme el actual mercado de trabajo, en quiebra por efecto de la crisis.

Los sindicatos mayoritarios, CC.OO y UGT, así como buena parte de los actores, cineastas y cantantes de la mencionada plataforma se declaran ideológicamente herederos del marxismo. Del marxismo de Carlos Marx. Porque fue otro Marx, apodado Groucho, el que definió la política como el arte de buscar problemas, encontrarlos, formular un diagnóstico falso y aplicar remedios equivocados.