Otra cesión de Sánchez en Cataluña

Ahora el Gobierno saca a las Fuerzas Armadas del Salón de la Enseñanza de Barcelona en una acobardada y desleal maniobra solo para dar satisfacción a sus socios populistas y separatistas. ¿Qué será lo siguiente?

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El Ministerio de Defensa ha dado orden a los Ejércitos para que no participen en el próximo Salón de la Enseñanza de Barcelona. Cede el Gobierno por tanto a las exigencias de populistas e independentistas, que llevan cuatro años pidiendo la expulsión de las Fuerzas Armadas de esta feria que organiza la FIRA -consorcio formado por Generalitat, Ayuntamiento y Cámara de Comercio local- donde los tres Ejércitos explican su oferta educativa en un stand al que cada año acuden más jóvenes en busca de información. En torno a 8.000 se pasaron el año pasado por allí para interesarse por los estudios militares. Últimamente, no bajan de 1.600 las solicitudes de ingreso en los Ejércitos de jóvenes catalanes. Pese a ello, el Gobierno de Sánchez se ha avenido a cumplir el deseo de sus socios en el Congreso y ha decidido el repliegue de lo que era una mera «misión» informativa sobre la posibilidad que las Fuerzas Armadas ofrecen a miles de jóvenes para que, además de encarar su vida profesional a las tareas que la Constitución encomienda a los Ejércitos, puedan formarse en campos como las telecomunicaciones, la sanidad, el derecho o la ingeniería. Y donde reciben una formación en los valores personales que las Fuerzas Armadas cultivan como base humana de sus integrantes.

Aún está por llegar el momento en que el Ejecutivo de Sánchez deje de ceder ante la pinza que forman independentistas y populistas, que van de la mano en todo lo que sea cuestionar la unidad de España y a las instituciones que la custodian. Unos por el demagógico y alcanforado antimilitarismo y los otros por su patológico antiespañolismo. Ya lo dijo Ada Colau al responsable del stand del Ejército nada más estrenarse en la Alcaldía de Barcelona: «Los preferimos fuera del Salón». Las mismas pegas han venido poniendo los distintos gobiernos de la Generalitat habidos en los últimos años. Pero aún con este maleducado y hostil ambiente por parte de las autoridades locales, pero conscientes del éxito que tenían entre los visitantes al certamen, las Fuerzas Armadas seguían allí pese a los vetos y las manifestaciones coactivas que les montaban los radicales.

Y la intención era la misma para el próximo marzo, pues además de ser un derecho de los jóvenes recibir información de una institución educativa más, es una obligación de las Fuerzas Armadas mantener y renovar su contingente. Ha tenido que llegar Sánchez a La Moncloa para que uno de los referentes de la unidad de España, el Ejército, pierda más presencia en Cataluña para regocijo de quienes no hace tanto intentaron dar un golpe de Estado.