«Lola», «Balta» y «Pepe» en la alcantarilla

Toda España ha escuchado a la entonces fiscal jalear la estrategia de «Pepe», cuando cualquier miembro de la Audiencia Nacional hubiera salido directo al despacho para redactar una querella contra él

Álvaro Martínez
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Solo su condición de escudo humano de un Pedro Sánchez en constante huida, que no la pone fuera del Gobierno porque también él ha sido cogido en colosales mentiras, solo eso evita que Dolores Delgado (conocida como la «Lola» en la «peña Rianxo») esté fuera del Ministerio de Justicia. Ya ha sido reprobada por el Senado y el Congreso ha pedido su dimisión, incluso su gestión ha sido criticada por las asociaciones de jueces y fiscales, las progres y las conservadoras, porque hablamos de una calamidad política de difícil parangón y mira que España tiene dónde elegir.

Delgado ha cambiado hasta cinco veces de versión de aquella comida de la «peña Rianxo» en la que ella y Garzón («Balta», para los peñistas) le reían las gracias al entonces comisario Villarejo («Pepe», para «Lola» y «Balta», según se escucha en la grabación) mientras este iba narrando la comisión de delitos graves, como montar un puticlub para extorsionar a políticos y empresarios. Toda España ha podido escuchar al entonces juez y la entonces fiscal jalear la estrategia de «Pepe», cuando cualquier miembro de la Audiencia Nacional hubiera salido de la «peña Rianxo» directo al despacho para comenzar a redactar una querella contra él.

Ayer, en el Congreso, aquel «Pepe» ya volvía a ser Villarejo, lo peor de la «mafia policial», de cuya extorsión se aprovechan la «derecha, la extrema derecha y la extrema extrema derecha», que la idea del Gobierno socialista es ir añadiendo extremos a su derecha según se descompone el gabinete y los ministros vayan quedando en evidencia, hasta que al final en España no haya más que «fachas».

Y se extendió Delgado hablando de las «cloacas del Estado» y de un «presunto delincuente» que intenta «chantajear al Estado» porque, al igual que Sánchez, ella es el Estado. No explicó, claro, por qué le tomó tanta afición a almorzar en las alcantarillas, ni por qué el guardián de esas cloacas, por entonces «Pepe», fue condecorado ese mismo 2009 por Rodríguez Zapatero con una medalla pensionada. Para rematar las excusas, el origen de esta cacería de la que se siente víctima, Delgado vino a decir que se la critica por ser «mujer»... ¡Lo que faltaba! Ella hablando de discriminación cuando en aquel almuerzo de la «peña Rianxo» dijo preferir un «tribunal de tíos, de tías no quiero», llamaba «maricón» a Grande-Marlaska y venía a poner de pederastas a un grupo de jueces y fiscales españoles de viaje por Colombia. Pero ojo, que lo que pasa es que vienen los «fachas».

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