En primera fila

Lo juro por Snoopy

Ahora mismo nada impide que un diputado aproveche la promesa de la Constitución para pedir matrimonio a su novia

Ana I. Sánchez
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Hoy tendremos una nueva dosis de pitorreo cuando los diputados juren la Constitución en las Cortes. Últimamente, el acatamiento de la Carta Magna se ha convertido en una suerte de competición entre los partidos menos institucionalistas, por ver quién es más ingenioso y consigue jurarlo sin que parezca que lo está haciendo.

Llevamos treinta años de escenas teatrales desde que en 1989 los diputados de HB añadieron la coletilla «por imperativo legal». El presidente del Congreso, Félix Pons, les expulsó del hemiciclo y dejó su condición de señorías en suspenso. Pero los batasunos interpusieron un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional con pluma blanqueadora, asegurando que aquel añadido no conllevaba «condición, reserva, ni limitación alguna» del cumplimiento de la

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