El incierto futuro de las pensiones

«Desincentivar la jubilación anticipada y fomentar la ampliación voluntaria de la vida laboral por encima de los 67 años parece hoy en día obligado. Con una esperanza de vida superior a los 83 años no sólo tendría sentido alargar la edad de jubilación, por ejemplo hasta los 70 años, sino que además habría que facilitar la posibilidad de compatibilizar el trabajo con el cobro de la pensión. Las fórmulas vigentes son poco incentivadoras»

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Cuando en 1889 el canciller Otto Von Bismarck creó el primer sistema público de pensiones estableció la edad de jubilación en 70 años. Casi dos décadas después de su muerte, poco antes del inicio de la Primer Guerra Mundial, Alemania la redujo a los 65. Posteriormente, cuando los países más desarrollados abordaron a principios del siglo XX los distintos sistemas de protección social, la jubilación a los 65 años se constituyó como una referencia inamovible pese a que la esperanza de vida media en hombres fue de 52 años en la Europa de 1930.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. En España, por ejemplo, se está produciendo un progresivo incremento de la esperanza de vida que nos convierte en