Trump y Xi Jinping discuten cara a cara sus diferencias

La guerra comercial y el enfrentamiento en el Mar de China marcan la visita del presidente chino a EE.UU.

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La visita del presidente chino a EE.UU. pone sobre la mesa varios asuntos muy espinosos que han tensado las relación de ambos países en los últimos meses. Ya incluso antes de instalarse en la Casa Blanca, Trump soliviantó los ánimos de China al mantener una conversación telefónica con Tsai Ing-wen, la presidenta de Taiwán, país que no reconoce Pekín, infringiendo así la política de una sola China.

El viaje del presidente Xi Jinping viene precedido de otro tema polémico, un nuevo lanzamiento balístico del régimen de Pyongyang, reavivando así la polémica de las sanciones internacionales contra Corea del Norte. Una medida a la que China se ha opuesto firmemente pues cree que desembocaría en una avalancha de refugiados hacia su país.

Otro de los asuntos que enfrenta a ambos gobiernos es el escudo antimisiles «Thaad» que EE.UU. ha comenzado a desplegar en Corea del Sur. El objetivo es proteger a los vecinos de las amenazas del régimen de Kim Jong-un, pero Pekín teme que, debido a su cercanía, sus potentes radares puedan espiar su territorio y mermar su capacidad militar. De ahí que haya comenzado una guerra comercial contra Corea del Sur por permitir el despliegue.

El tercer tema sobre la mesa tiene que ver con la guerra comercial emprendida por ambos países. Ya durante su campaña Trump acusó a China de prácticas comerciales desleales y de depreciar su moneda para promover las exportaciones. También amenazó a Pekín con unos aranceles del 45% si no facilitaba el acceso de EE.UU. a su mercado. En un reciente mensaje en Twitter, el presidente describió el déficit comercial con China (más de 310.000 millones de dólares) como un problema grave que hará «muy difíciles» las conversaciones con Xi Jinping. Por su parte, Pekín pide a Washington que reduzca sus controles de exportación de productos de alta tecnología.

Por último, está el enfrentamiento abierto en el Mar del Sur de China. El secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, ha llegado a comparar con la anexión rusa de Crimea la construcción por parte de Pekín de islas artificiales en aguas disputadas en esa zona. «Vamos a tener que enviarle a China una clara señal de que, primero, se para la construcción y, segundo, tu acceso a esas islas no va a ser permitido». Como contestación, medios oficiales chinos han advertido del grave riesgo de «confrontación» si esto sucede.