Trump durante su reunión con el Ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov - EFE

Trump desveló a Rusia secretos sobre Daesh facilitados por espías israelíes

«Preocupación» en los aliados europeos y de Oriente Próximo, y en la inteligencia de EE.UU.

Corresponsal en WashingtonActualizado:

¿Reveló Donald Trump información clasificada a los rusos? Sí. Ese contenido secreto, ¿puede comprometer a países o espías aliados? No está claro exactamente qué información ha recibido Moscú. La Casa Blanca eludió precisarlo este martes. Pero el último dato conocido, que sitúa la fuente original en los servicios secretos israelíes, arroja incertidumbre a la relación entre ambos países, por si fuera poca la polémica en territorio estadounidense.

A pocos días de la visita que tiene prevista Trump a aquel país ( además de a Arabia Saudí, otro aliado de la zona), la preocupación se extendía este martes entre ambos países. Como aliado natural de Irán (el gran enemigo de Israel), y en particular en el avispero sirio, los servicios secretos temen que la información recibida por Moscú acabe en manos de Teherán. Además del posible quebradero de cabeza diplomático para la relación Washington-Tel Aviv.

Entre tanto, el nuevo episodio político-periodístico que cuestiona una decisión del presidente de Estados Unidos obliga a hilar más fino que nunca, en un contexto de guerra abierta entre algunos medios de comunicación y quien es comandante en jefe desde hace cuatro meses. La noticia difundida por The Washington Post es correcta.

El presidente asegura que solo transmitió «hechos» de la guerra, pero no «fuentes ni métodos»

El propio Trump reconocía este martes en Twitter haber facilitado información clasificada al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y al embajador de este país en Washington, Sergey Kislyak, relacionada con la guerra contra ISIS (Daesh). Y lo justificaba por «razones humanitarias y para avanzar conjuntamente» en la lucha contra el enemigo. La cuestión está en conocer el contenido exacto, que el presidente limitaba a simples «hechos», no fuentes ni métodos, vinculados supuestamente con la operatividad aérea de ambos países en el frente bélico contra los yihadistas.

En un nuevo ejemplo de descoordinación, Trump ha vuelto a dejar en entredicho a su equipo en la Casa Blanca. El Asesor de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster, se alejaba este martes de su primera versión, que era negar rotundamente la información periodística: «Es falsa», proclamaba el día anterior. Aunque se guardaba en la manga el calculado matiz de que no se habían compartido «fuentes ni métodos», su rotundo rechazo, y el de su asesora adjunta de Seguridad Nacional, Dina Powell, así como del secretario de Estado, Rex Tillerson, no casaban con la versión de su presidente.

Este martes, McMaster lanzaba una interpretación mucho más difusa para evitar contradicciones: «En ningún momento, el presidente ha comprometido la seguridad nacional ni la de las fuentes; transmitió la información apropiada». Pero no quiso desmentir otra vez la información ni negó, como la tarde anterior, que Trump hubiese facilitado a los rusos información clasificada. Además, añadió una última frase para exculpar al presidente que sólo añadió confusión: «Ni siquiera era consciente de cuál era la fuente de la información».

«Tiene todo el derecho»

Lo que no está en cuestión es el amparo legal y la plena capacidad que asiste al presidente de Estados Unidos, quien tiene «todo el derecho» a desclasificar y compartir información, como expresaba acertadamente el propio Trump en Twitter, mientras justificaba su decisión. Otra cosa es el acierto de la decisión y la interpretación política. Primero, por el posible encontronazo con los aliados. Según los expertos, integrantes de la CIA y de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, por sus siglas en inglés) advertían del riesgo de haber comprometido la seguridad de una fuente de inteligencia infiltrada en Daesh, y de que el país que facilitó la información a Estados Unidos no había dado permiso para que su contenido llegara a manos rusas.

No han trascendido identidades ni nombres de países, tan sólo que la información procedía de «un aliado de Estados Unidos en Medio Oriente». Fuentes de la inteligencia europea mandaron este martes su primer mensaje de malestar. Un portavoz de la Administración alemana aseguraba que su país «podría dejar de compartir información secreta con Estados Unidos, si al final va a seguir llegando a Rusia». El diputado del Bundestag por la SPD Burkhard Lischka calificaba de «altamente preocupante» que el presidente haya compartido con Moscú información que debería quedar entre los aliados.

Que el beneficiado de la decisión de Trump sea otra vez Rusia, en medio de una cada vez más polémica investigación oficial sobre sus posibles vínculos con el Kremlin cuando era candidato, ha vuelto a disparar las alarmas en todos los ámbitos de poder en Washington, incluidos los republicanos. El senador John McCain tachaba el episodio de «profundamente inquietante, por lo que supone de interferencia entre Estados Unidos y sus aliados». El también republicano John Thune, de Dakota del Sur, se mostraba «preocupado». Hasta el líder de la mayoría, Mitch McConnell, lanzaba un dardo al presidente, aunque restase alcance político al episodio: «Espero ver menos distracciones en la Casa Blanca». Todavía no se han apagado los ecos de la ruidosa destitución del director del FBI, James Comey, precisamente por liderar las pesquisas por los presuntos lazos del presidente con el Kremlin, como acabaría reconociendo el propio Trump tras unos días de confusión.

Esta vez, la decisión del presidente de compartir información clasificada con Moscú, que se produjo en un contexto de muy cordial relación, como se apreciaba en las imágenes de los tres protagonistas dentro del Despacho Oval, echa leña al fuego de su continuo intento de mantener una colaboración estrecha con Putin. Una determinación que además de estar bajo sospecha desde la campaña electoral, inquieta a los republicanos, en un país que siempre ha tratado a Moscú como enemigo.