El clérigo Fetulá Gulen
El clérigo Fetulá Gulen - REUTERS

Trump facilitará la extradición de Gülen a Turquía, según Erdogan

El clérigo disidente sería moneda de cambio para aliviar la presión sobre Riad

Javier Ansorena
Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Donald Trump aseguró a su homólogo turco, Recep Tayyp Erdogan, que está trabajando para aprobar la extradición del clérigo musulmán Fetulá Gülen a Turquía. Así lo ha asegurado este fin de semana el ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, en un foro celebrado en Doha: «En Argentina, Trump le dijo a Erdogan que estaban trabajando en la extradición de Gülen y de otras personas», dijo en referencia a la reunión de los líderes del G-20 del mes pasado en Buenos Aires.

El clérigo vive exiliado desde hace casi dos décadas en Pensilvania y Erdogan le acusa de haber orquestado el golpe militar contra su Gobierno que fracasó en el verano de 2016.

Las discusiones sobre la extradición de Gülen se enmarcan en la tensión creada en Oriente Medio tras el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, ejecutado por un operativo de Arabia Saudí en el consulado de este país en Estambul. Turquía ha apuntado al Príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, como inductor del asesinato. Riad lo ha negado y Trump, pese a que la inteligencia estadounidense ha insistido en que el Príncipe heredero está involucrado en el asunto, ha preferido no poner en juego su relación con Arabia Saudí, un aliado clave en la región.

Acusaciones

Erdogan reanudó las acusaciones contra Arabia Saudí el pasado viernes, cuando aseguró que, en la ejecución de Khashoggi, los «más cercanos» a Bin Salman tuvieron «el papel más activo». «yo tengo claro quiénes fueron los perpetradores», añadió.

Trump aseguró el mes pasado que no tenía planes de extraditar a Gülen como una forma de calmar la presión de Ankara contra Riad. Pero si lo que dice el ministro de Exteriores turco es cierto, quizá haya cambiado de postura y esté dispuesto a una maniobra que le permitiría conservar la relación diplomática con dos socios estratégicos.

Mantener esa posición va a ser complicado para el presidente de EE.UU. de puertas adentro. A comienzos de mes, el Senado de EE.UU. aprobó una resolución, con el apoyo de demócratas y republicanos, que defendía que el Príncipe heredero fue «cómplice» de la muerte de Khashoggi, que fue residente en EE.UU. los últimos años, y otro texto en el que exigía el fin de la ayuda militar de EE.UU. al ejército saudí en la guerra de Yemen. Ayer, Riad reaccionó con un comunicado en el que calificaba la decisión del Senado como una «injerencia en sus asuntos internos» y rechazaba los ataques contra sus «líderes».

Desde la Cámara de Representantes, el diputado demócrata Bill Pascrell reaccionó a la noticia asegurando que Gülen «no merece ser moneda de cambio en los intentos de Trump por cubrir el asesinato de un residente en EE.UU. para una familia real saudí cada vez más contraria a la legalidad».

«Lobby» ilegal turco

En medio de este juego de presiones, ayer se conoció que dos exsocios de Michael Flynn, el que fuera asesor nacional de seguridad de Trump, han sido imputados por hacer «lobby» en EE.UU. para lograr la extradición de Gülen. Se trata de Bijan Kian y Ekim Alptekin, que trabajaban para la firma del ex alto cargo del presidente de EE.UU., Flynn Intel Group.

Flynn está en el medio de la gran tormenta política y legal de Trump, la investigación del supuesto complot entre Rusia y su campaña en las elecciones presidenciales de 2016, el mismo año en el que los dos imputados realizaron las actividades de «lobby». Flynn, investigado por sus relaciones con altos cargos de Rusia antes y después de las elecciones e imputado por mentir a las autoridades, ha cooperado con Mueller y su testimonio podría ser dañino para el futuro de Trump.

La investigación a sus dos socios también se originó en las pesquisas de Mueller, pero se derivó a la fiscalía del estado de Virginia por no tener que ver con la trama rusa. Según la imputación, Kian y Alptekin ocultaron que quien estaba detrás de su «lobby» para conseguir la extradición de Gülen era Turquía, algo prohibido por la ley. El escrito indica que altos cargos de Turquía aprobaron un presupuesto para la campaña contra Gülen y que Alptekin, un empresario cercano a Erdogan cuya firma fue utilizada para ocultar que quien pagaba era Ankara, les informaba de los progresos. Bijan compareció ayer en el juzgado, y se enfrenta a cargos de quince años de prisión. Alptekin está en paradero desconocido y sus cargos incluye haber mentido al FBI, con lo que la petición de pena podría elevarse a 35 años de cárcel.