Tres biznietos sevillanos para Fidel

J. FÉLIX MACHUCA | SEVILLA
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Un chascarrillo popular cubano dice que Adán y Eva eran isleños. ¿Por qué? Porque no tenían ropa, andaban descalzos, no los dejaban comer ni manzanas y, en cambio, les insistían en que estaban en el Paraíso... Hace más de una década, Mirta Castro Smirnova abandonó el paraíso comunista caribeño. No porque no tuviera ropa, anduviera descalza o no pudiera comer manzanas... La hija del primogénito oficial de Fidel Castro, Fidelito Castro Díaz Balart, abandonaba Cuba porque su profesor de Matemáticas se había quedado en España. Y ella estaba decidida a hacer carrera.

Mirta recaló en Sevilla por alguna causa que nadie ha sabido explicar. Quizás contactos universitarios. O la proyección internacional de su Facultad de Matemáticas. El caso es que, desde hace una década, Mirta vive como una sevillana más. Y trabaja como las sevillanas que pueden hacerlo. Recientemente ha conseguido la plaza de profesora contratada en la Escuela Universitaria Politécnica de la calle Niebla. Vive en un barrio popular, entre la Macarena y la SE-30.

Unida a un profesor

Mirta es hija del primogénito de Castro, Fidelito Castro Díaz Balart, y de la rusa Olga Smirnova. Esta sevillana de adopción, tercera generación de una familia que parece sacada de «Cien años de Soledad», nunca o en contadas ocasiones ha hecho alusión a su vida cubana. Mirta está unida a un profesor de la Facultad de Matemáticas que, estos días, anda un poco alterado por el parto anunciado de su tercer hijo en el hospital Vírgen del Rocío. ¿Será una jebita (niña)? Los anteriores son dos varones de la extensa extirpe Castro.