El ex primer ministro, Matteo Renzi, a su llegada esta mañana a la reunión con el PD
El ex primer ministro, Matteo Renzi, a su llegada esta mañana a la reunión con el PD - REUTERS

Renzi anuncia un congreso inmediato del PD y presentará este fin de semana su dimisión

El ex primer ministro italiano no ha aclarado cuándo se celebrará, más allá de apuntar que antes de las elecciones, que por el momento no están previstas hasta 2018

ÁNGEL GÓMEZ FUENTES
CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

«Se ha cerrado un ciclo», manifestó el ex primer ministro Matteo Renzi, secretario general del Partido Democrático (PD), al inicio de su larga relación ante la dirección nacional del partido. En su intervención de una hora anunció que habrá un congreso del PD antes de las elecciones generales, como le exigía la minoría de izquierdas del partido con la amenaza de la escisión. En la votación final, después de cuatro horas de debate, ha ganado la propuesta de Matteo Renzi de convocar el próximo fin de semana un asamblea, en la que se decidirá la fecha del congreso del partido. El resultado fue de 107 votos a favor y 12 en contra, lo que refleja que Renzi impuso claramente su línea en la dirección.

La larguísima reunión de la Dirección ha servido para constatar que el PD es un partido fraccionado en varias corrientes y que, como ha reconocido Matteo Renzi, ha dado un paso atrás después de su rotundo fracaso en el referéndum del pasado 4 de diciembre sobre la reforma constitucional. El resultado es que hoy el PD es como un espejo roto. «Es como si la derrota del referéndum hubiera llevado hacia atrás las manecillas del reloj, produciendo círculos cerrados y corrientes. Toda la política italiana parece retornar a la Primera República», considera Renzi.

Inestabilidad política

Las consecuencias las esta pagando el país, porque pasó siete meses paralizado, con una larguísima campaña por el referéndum, y ahora sigue con la incertidumbre. De ahí que ayer mismo la Unión Europea advirtiera al gobierno italiano que la inestabilidad política perjudica al país, haciendo unas previsiones que sitúan a Italia a la cola de Europa: El crecimiento será del 0,9 % en el 2017, con riesgos por el «lento ajuste del sector bancario» y por la «incertidumbre política».

Las diferencias con de Renzi con la minoría del PD se han reflejado muy claramente con la intervención del exsecretario Pier Luigi Bersani, quien ha pedido que «antes del partido deben ponerse los intereses del país»: «La primera cosa que debemos decir es cuándo se vota. Yo propongo que digamos que las elecciones serán en el 2018 (en febrero acaba la legislatura), para tranquilizar a Europa, a los mercados y a los italianos», ha dicho Bersani. La propuesta de la minoría de apoyar al gobierno hasta el final de la legislatura, ni siquiera se votó, al haber ganado por amplia mayoría la propuesta de una asamblea para convocar cuanto antes el congreso. Al ser preguntado Bersani por la posibilidad de una escisión se limitó a responder con un «veremos».

A Renzi le han salido ya tres adversarios, por ahora, para disputarle el liderazgo en el PD, que él espera ganar. Con la perspectiva de un adelanto electoral, el escenario que se presenta para Italia es de cierta ingobernabilidad, teniendo en cuenta que será muy difícil que los partidos se pongan antes de acuerdo en hacer una buena ley electoral que impida la fragmentación de las fuerzas políticas en el parlamento. Teniendo en cuenta que ningún partido podrá alcanzar la mayoría, desde hace semanas se habla de la posibilidad de que un voto anticipado obligaría al Partido Democrático a formar coalición con Forza Italia de Silvio Berlusconi, como barrera para frenar a los populistas.