Katharina Schulze y Ludwig Hartmann, de los Verdes, celebran su ascenso - Afp

La Gran Coalición de Merkel sufre una catástrofe electoral en Baviera

Seguirá gobernando la CSU en coalición, al obtener el 37,2% de los votos y caer más de diez puntos

Actualizado:

Los augurios eran malos. El desastre se ha consumado. Las elecciones de Baviera han concluido con un resultado catastrófico para los dos partidos tradicionales, la democracia cristiana de CDU/CSU y la socialdemocracia del SPD, que son los que gobiernan juntos en la coalición de Berlín bajo Angela Merkel. La CSU, la Unión Socialcristiana, pierde su histórica y legendaria mayoría absoluta con la que ha gobernado 60 años sin interrupción y cae 10 puntos. En contra de las primeras informaciones que le daban un resultado aun peor, con ese 37,2% se excluye la posibilidad de un gobierno ni cuatripartito en contra de la CSU. Por eso, como ya anunció el domingo el presidente Markus Söder, será este partido el que asuma la tarea de formar gobierno en alianza con uno o dos partidos.

Todo indica que será la peculiar formación de los Electores Libres (FW), que obtuvo el 11,6% de los votos, la que forme mayoría con la CSU. Pero la continuidad de un presidente bávaro de la CSU no podrá evitar que sean masivos y profundos los cambios que este resultado provoca en el escenario político y en las estructuras de poder de Baviera. El domingo acabó una larga era histórica del carácter único de la política bávara. La CSU se convierte en un partido más. Y jamás volverá a tener el poder que tuvo que era único en la Europa democrática.

Los líderes de la CSU insistieron por supuesto en que, siendo el resultado muy malo, su partido tiene 19 puntos más que el segundo partido más votado que son Los Verdes, que obtuvo el 17,5% de las papeletas. Y, aquí está el mensaje, está 11 puntos por encima del 26% que los sondeos otorgan al partido hermano, la CDU de Merkel.

Otro fenómeno llamativo es que, aunque el fraccionamiento de la derecha amortigua los efectos, se produce en Baviera un claro retroceso de la izquierda. Las únicas formaciones consideradas como tales en el nuevo parlamento no llegan al 28%. Todas las demás, más del 70% son liberales, conservadoras o directamente derechistas. Incluido el AfD, Alternativa para Alemania, que es el principal responsable del terremoto en el escenario político alemán que ahora llega al Parlamento y al Gobierno bávaro, tachado de ultraderechista por los demás partidos entra por primera vez en el Parlamento bávaro con un 10,6% de los sufragios.

El SPD cae casi 11 puntos y queda como un pequeño partido con 9,6%. El partido socialdemócrata está en una profunda crisis en toda Alemania, pero en Baviera donde siempre ha sido minoría incluso en sus épocas gloriosas, se hunde en la irrelevancia. Completa la Cámara regional el Partido Liberal (FDP), con un apoyo del 5,1%.

El Gobierno de Merkel tiene su próxima estación del calvario electoral en el estado de Hesse dentro de 15 días. De consumarse también allí unas catástrofe similar, se considera inevitable que se intensifique el debate sobre cambios en la jefatura en la CDU y en la cancillería. Merkel había anunciado que se iba a presentar a la renovación de su mandato en el partidos. Miembros críticos consideran que mientras la canciller siga, seguirá la sangría de votos de su partido hacia la derecha.

Para entender el desastre de los dos partidos tradicionales hay que recordar que entre los dos tenían el 70% de los votos de Baviera hace cinco años. Hoy apenas suman para formar juntos un gobierno en Múnich. Gran beneficiario del hundimiento de la izquierda tradicional han sido Los Verdes que duplican su resultado anterior con un 18,6%. Les han llegado sobre todo del SPD, pero también de la CSU y de la abstención. La participación ha subido casi nueve puntos al 72% que refleja el alto grado de tensión y polarización que se ha generado en los pasados años, especialmente debido a la cuestión de la inmigración. Para la CSU su polémica interna sobre la inmigración ha tenido efectos nefastos en el partido. Los más partidarios de una línea dura se han ido al derechista AfD y muchos partidarios de una línea conciliadora han operado por votar a los verdes.

Electores libres

Que el AfD no haya tenido una cifra más alta se atribuye a la fuerte competencia que tiene en sus posiciones derechistas no ya solo con el CSU sino con la existencia de otro fenómeno específico de Baviera, que es la formación de los Electores Libres (FW). En la práctica una antigua escisión de la CSU, tiene mucho arraigo y poder local y posiciones similares al AfD y CSU en cuestiones como inmigración, educación cristiana y posiciones contrarias a la ideología de género. El FW ha tenido un gran éxito con un 11,6% y será probablemente el aliado de la CSU para el próximo gobierno si suman al final entre los dos. Otra coalición de dos posible pero muy improbable sería la CSU con Los Verdes. De momento, todos los partidos rechazan la alianza con la AfD aunque el debate al respecto ya se ha abierto en länder en el este de Alemania donde este partido es más fuerte. El partido liberal FDP seguía el domingo al borde del abismo con un 5,1% junto que no le garantizaba en los resultados provisionales su entrada en el parlamento y la izquierda radical de Die Linke, equiparable a los comunistas de Podemos, ha fracasado, con menos del 3,5% en su intento de llegar al Parlamento de Múnich con menos del 3,5%.