El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang
El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang - AFP

La oposición de Guinea Ecuatorial desconfía de la amnistía de Obiang a los presos políticos

El dictador africano aboga, después de casi 40 años de poder autoritario, que su objetivo desde 1979 es transformar el país en un Estado de Derecho

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El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, ha decretado una amnistía general para todos los presos políticos, condenados y preventivos, un gesto a pocos días del diálogo nacional que se abrirá el próximo día 16, un gesto que los partidos opositores ven positivo, si bien lo acogen con desconfianza.

Después de casi 40 años de de gobieno autoritario, Obiang sostiene en el decreto aprobado el pasado martes que, «desde los cambios históricos operados en el país en 1979» -en referencia al golpe de Estado contra su tío Francisco Macías con el que accedió al poder-, es «el objeto fundamental» de su gobierno «la transformación progresiva de la República de Guinea Ecuatorial en un Estado de Derecho».

Obiang ha convocado a «partidos políticos legalizados, actores y activistas politicos del interior y de la diáspora, sociedad civil y confesiones» a un diálogo nacional que se celebrará en Malabo entre el 16 y el 21 de julio «en el marco del Pacto Nacional Vicntulante, sin limitaciones impuestas por una pena o sentencia judicial ni otro impedimento coactivo», según reza el propio decreto.

Precisamente, desde la oposición se ponía como condición para participar en ese proceso la puesta en libertad de los presos políticos.

Un régimen corrupto y represor

El país africano, que este año cumple medio siglo desde su independencia de España, está considerado uno de los más represores del mundo y figura entre los diez más corruptos del en el listado de Transparencia Internacional.

Obiang concede ahora una «amnistía total a todos los ciudadanos condenados por los tribunales de justicia de Guinea Ecuatorial, por delitos políticos en el ejercicio de sus actividades, estén o no cumpliendo las penas correspondientes, y a quienes estuviesen en curso en un proceso de incoación de expediente que constituyese un obstáculo para el ejercicio de las actividades políticas».

La medida de gracia implica, según se justifica, «un completo perdón y olvido de las responsabilidades y faltas en que incurrieron aquellos individuos o quienes se les apliquen sus beneficios», para «promover la reconciliación nacional, la unidad, la solidaridad y la cohesión social, en aras a alcanzar un consenso sólido sobre los intereses nacionales». Pero, como contrapartida, el decreto advierte que «todos los actores políticos de Guinea Ecuatorial deben deponer sus ambiciones pesronales para garantizar el interés general de la Nación».

Uno de los principales partidos de la oposición, el hasta ahora ilegalizado Ciudadanos por la Innovación (CI), valora «positivamente» la amnistía, aunque pide al Gobierno que sea «más determinante aplicando una justicia asertiva, sin discriminación ni revancha política, liberando a todos los que se hallan en las cárceles por problemas políticos de manera directa o indirecta, sea del partido político, corriente, activista político que fuere, etc». Así mismo, demanda que su aplicación sea «real», sin que suceda lo mismo que con la de 2014, que califica de «amnistía trampa» y que, según recuerda en un comunicado, ha mantenido al líder de este partido, Gabriel Nsé Obiang Obono, «prácticamente en situación de arresto domiciliario desde hace dos años».

Otra de las formaciones opositoras, Convergencia para la Democracia Social (CPDS), también ve «positivo» que sean liberados los presos políticos, si bien advierte de que uno de los objetivos de la amnistía es «ocultar la verdad de los sucesos del 24 de diciembre de 2017, sobre una supuesta invasión mercenaria, sucesos sobre los que el Gobierno de Guinea Ecuatorial no ha dado una explicación concreta a la opinión pública». Además, considera que el decreto tenía que haberse aprobado con «tiempo suficiente» para que los exiliados pudieran prepararse para regresar al país para participar en el diálogo.