Michael Cohen acusa a Trump de «conspiración criminal» ante el Congreso de EE.UU.

El exabogado personal del presidente de EE.UU también dijo que era racista, estafador y un engaño»

WashingtonActualizado:

Michael Cohen fue durante muchos años un hombre de la más alta confianza para Donald Trump. Fue su socio y abogado personal, pero también su mamporrero, al que le encargaba trabajos sucios. La lealtad, eso que Trump valora más que nada en el mundo, de Cohen se acabó el año pasado, cuando decidió colaborar con la justicia en medio de las investigaciones del fiscal especial para la trama rusa, Robert Mueller. Se declaró culpable de varios delitos, ofreció información relevante a Mueller y consiguió una reducción de condena. Ayer, pocas semanas antes de su entrada en prisión, cometió la traición definitiva contra su exjefe: compareció ante el Congreso de EE.UU. para detallar episodios que podrían implicar al presidente en delitos y ofrecer uno de los retratos públicos más duros que se recuerdan de Trump: «Es un racista, un estafador, un embustero», dijo.

La comparecencia de Cohen fue en el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, ahora bajo control demócrata. En el arranque, Cohen leyó sus acusaciones más explosivas sobre Trump. Reveló que en julio de 2016 presenció una llamada telefónica en el despacho de Trump entre el entonces candidato y Roger Stone, un aliado que había formado parte de la campaña. En ella, Stone le informó de que había hablado con Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, que le había dicho que la plataforma publicaría una gran cantidad de documentos explosivos que había sido robados del partido demócrata. La publicación sería poco antes de la convención que ungiría a Hillary Clinton como candidata. «Eso sería fantástico», fue la reacción de Trump.

La revelación, sin embargo, no parece demasiado peligrosa para el presidente. Cohen no tiene pruebas de esa conversación y cuando el compareciente fue preguntado sobre el complot de Trump con Rusia, negó que tuviera evidencias al respecto.

El exabogado de Donald Trump, Michael Cohen, acusó al presidente en un explosivo testimonio público ante el Congreso de cometer «conspiración criminal» en el encubrimiento de un asunto extramarital. En un día de gran drama, Cohen lanzó una serie de bombas que podrían generar nuevas investigaciones por parte del Congreso y el FBI.

También dijo que Trump estaba al tanto de la infame reunión de Trump Tower entre los miembros de su campaña presidencial, incluido su hijo Donald Trump Jr, y un abogado ruso vinculado al Kremlin, que fue organizado para recibir información perjudicial sobre Hillary Clinton.

El «affaire» Daniels

Más comprometedor para el presidente podría ser el episodio de la estrella porno Stormy Daniels, en el que Cohen fue protagonista. Trump ha negado tener que ver con ello, pero su exabogado detalló ayer cómo el entonces candidato le instruyó a que pagara 130.000 dólares a Daniels poco antes de las elecciones de noviembre de 2016 para que la actriz guardara silencio sobre su romance con Trump. Ayer, Cohen explicó que fue Trump quien decidió devolver el dinero simulando que era un pago por servicios de asesoría legal y que le exigió que mintiera sobre los pagos, tanto al público, como a la propia primera dama, Melania Trump. Cohen aportó documentos, como un cheque de 35.000 dólares firmado por Trump cuando ya era presidente.

Cohen también indicó que mintió en su anterior comparecencia en el Congreso para tratar de proteger a Trump sobre su implicación en un proyecto para una Torre Trump en Moscú durante las elecciones. Dijo que Trump no le dio instrucciones específicas, pero que él, como cualquiera que trabaje para el presidente, entendió el mensaje implícito. «Michael, no hay complot, no hay Rusia, no hay participación, no hay interferencia», fue lo que le dijo, según su abogado, que aseguró en la comparecencia que ya no está dispuesto a defender a Trump: «Ya no le voy a proteger más».

Lo demostró con un retrato devastador del que fuera su jefe, al que dibujó como un capo de la mafia del que él era su secuaz: silenciaba a amantes, abusaba de sus acreedores, amenazaba a a los centros educativos por los que pasó el presidente para que no publicaran sus notas, exigía a sus colaboradores que no dijeran nada sobre cómo se libró de la guerra de Vietnam. También recordó sus comentarios racistas o cómo celebraba pagar menos impuestos de los que debía. En sus palabras se filtró alguna novedad sobre los problemas legales de Trump: al parecer la fiscalía de Nueva York investiga un nuevo caso que aún no se ha anunciado.

Fue una comparecencia agitada, con cruces de acusaciones entre las bancadas, con más dramaturgia política que ganas de sacar información relevante a Cohen. Este dejó a los estadounidenses que, como él en el pasado, son leales a Trump con una advertencia grave: «Por mi experiencia, tengo miedo de que si en 2020 pierde las elecciones no habrá una transición pacífica de poderes».

Los legisladores republicanos se enfrentaron con dureza a Cohen, al que pintaron como una persona sin credibilidad. «Es usted un mentiroso patológico», le dijo el republicano Paul Gosar. «Perdone, ¿habla de mí o del presidente?», le respondió Cohen.