Una joven asiste al funeral celebrado en Ascoli Piceno - EFE

El obispo en los funerales por las víctimas del terremoto: «He preguntado a Dios: ¿Y ahora qué hacemos?»

Día de luto nacional, con funerales en presencia de las más altas autoridades del país

Denuncia del fiscal de Rieti: «No todo es culpa de la naturaleza. Se construyeron edificios construidos con más arena que cemento»

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Hay 35 ataúdes, todos iguales menos dos más pequeños para dos niños, alineados ante el altar improvisado en un polideportivo en Ascoli Piceno, en el centro de Italia. Al solemne funeral por las víctimas de esta región de las Marcas asisten el presidente de la República, Sergio Matarella y el primer ministro, Matteo Renzi, con su mujer Agnese en lágrimas. Es el día del luto nacional y todo el país se une en un abrazo al dolor de los familiares. Abriendo la ceremonia religiosa, el obispo de Ascoli Piceno, Giovanni D’ Ercole, ha intentado dar respuesta sus fieles, que ante sus casas destruidas, le preguntaban durante estos días: ¿Por qué Dios ha permitido este desastre? «En mi nombre –les dice el obispo- y en el de esta nuestra gente traicionada por el baile destructor de la tierra, me he dirigido a Dios Padre, y estimulado por la angustia, por la humillación de seres humanos a los que se les había robado su última esperanza, le he preguntado: ¿Y ahora qué hacemos?». En una emotiva homilía, el obispo les ha dicho que es el momento de la esperanza: «No tengáis miedo de gritar vuestro sufrimiento, pero no perdáis el coraje. Hemos llorado juntos, ahora es el momento de la esperanza. Juntos reconstruiremos nuestras casas e iglesias, juntos daremos vida a nuestras comunidades, a partir de nuestras tradiciones y desde los escombros de la muerte. Después recuerda a Giorgia –rescatada tras 16 horas bajo escombros- y a Giulia, las dos hermanas adolescentes, cuya historia conmovió al país: solamente Giorgia ha sobrevivido. Muerte y vida eran abrazadas».

Antes del funeral, el presidente de la República visitó Accumoli, donde se registró el epicentro del terremoto, cuyo efecto en ese territorio ha sido el de rebajarlo en 20 centímetros. Ante la angustia y soledad de quienes han perdido todo –casi 2500 personas están viviendo en tiendas de campaña- Sergio Mattarela prometió no dejarles solos: «No os preocupéis, haremos todo lo posible para estar a vuestro lado. No os dejaremos solos».

Mientras tanto, las sacudidas sísmicas continúan en la zona: Son ya casi 1.500 desde el comienzo del desastre, en la madrugada del día 24. La intensidad va disminuyendo, pero cada sacudida es motivo de pánico entre los que vivieron el infierno del terremoto. Sigue también el penoso recuento de víctimas: 290 muertos es el balance todavía provisional, porque aún se busca a algunos desaparecidos entre los escombros.

«Edificios con más arenas que cemento»

El fiscal jefe de Rieti (Lazio), Giuseppe Saieva, que había ordenado investigar sobre los edificios derrumbados, como la escuela de Amatrice, con la hipótesis de un delito de «desastre doloso», ha hecho una durísima acusación: «Si los edificios hubieran sido construidos como en Japón, no se hubieran derrumbado». El fiscal Saieva denuncia que en la construcción hubo «más arena que cemento» y afirma que «no todo es culpa de la naturaleza»: «Analizaremos la actuación de quienes hicieron las construcciones, porque en algunos derrumbes puede haber influido la actuación de personas y esto puede tener relevancia penal».