Garcia-Margallo brinda con los soldados de la base española de Besmaya
Garcia-Margallo brinda con los soldados de la base española de Besmaya - A. ALAMILLOS

España apuesta con su Ejército por la estabillización de Irak

Trescientos militares nacionales han instruidos a soldados iraquíes, algunos de los cuales ahora luchan por recuperar la que es actualmente la capital del «califato»

ENVIADA ESPECIAL A LA BASE MILITAR DE BESMAYA (IRAK)Actualizado:

El ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, visitó anoche a los cerca de 300 militares españoles que cumplen sus seis meses de despliegue en la base de instrucción de Besmaya, a unos 20 minutos en helicóptero de la capital iraquí. Su misión, recoger los restos de un Ejército que huyó en desbandada cuando los yihadistas de Daesh tomaron Mosul e instruirlos en técnicas de combate que van desde el manejo de armamento a la instrucción sanitaria, pasando por la detección de bombas trampa. Por las manos del capitán Juan Luis Costa, jefe de instructores en Besmaya, han pasado más de 3.000 soldados iraquíes, relata a ABC, y esperan una nueva brigada que llegará en las próximas semanas. Los «recién graduados» iraquíes luchan ahora en las cercanías de Mosul, como efectivos de la ofensiva para reconquistar la capital de Daesh en Irak, junto a milicias chiíes, kurdos «peshmergas» y con el apoyo de la coalición internacional.

La reconstrucción de un estado iraquí «post Mosul» es una de las prioridades de la política exterior española en Irak, donde España está participando activamente en la formación e instrucción de un Ejército y unas fuerzas de Seguridad. El primer grupo de 300 soldados fueron aprobados en consenso parlamentario a finales de 2014, en una misión que se prolongará al menos hasta 2017, aunque se ha propuesto aumentar el número en 100 efectivos más, según ha podido conocer este periódico. El contingente desplazado a la base «Gran Capitán» en Besmaya es un proyecto que el Departamento de Estado, según señalan a ABC fuentes diplomáticas, «quiere potenciar».

Aumentar el contingente español

Tras reunirse con los líderes de cada batallón y insistir a los soldados «que son parte de la marca España y que no son olvidados», el ministro García-Margallo ha confirmado que España está dispuesta a enviar veinticinco guardia civiles para formar a la Policía del Irak «post Mosul». Admite, sin embargo, que el proyecto todavía está sobre el papel, al tratarse de un Gobierno en funciones. «La seguridad es un derecho básico que necesitarán en Irak, y España puede participar en su reconstrucción», añadió el ministro, confiado en que el Parlamento aprobaría un aumento del contingente militar que «ya está redactado» a falta de firma.

Para Margallo, que también mantuvo un encuentro en Bagdad con el viceministro de Exteriores iraquí, Nizas Abdul-Hadi Al-Jairalá, los ejes de la política exterior española en Irak se moverán entre el apoyo a un proceso de reconciliación política que aúne distintas etnias, sectas y religiones en un solo Estado y la reconstrucción del país, donde España es consciente del «enorme esfuerzo de prestación de servicios a la población civil» que debe soportar la comunidad internacional.

El Gobierno iraquí de Haider Al Abadi lanzó la semana pasada la operación militar para reconquistar Mosul, segunda ciudad del país y donde se atrincheran al menos 6.000 milicianos de Daesh. A nivel militar, se manejan dos escenarios, en el que los yihadistas abandonarían la ciudad a través de un corredor o en el que terminarían enrocándose y defendiendo su capital en Irak hasta el último aliento, con el consecuente reguero de víctimas civiles.

Cada paso que la coalición antiyihadista, el Ejército iraquí o las milicias peshmerga avanzan se ve ralentizado por una ristra de «IEDs» (artefactos explosivos improvisados), una de las armas más mortíferas del conflicto y muy sencilla de hacer: dos tablas sobre la carretera y un pequeño dispositivo de metal que hace contacto cuando un vehículo pasa sobre ellas. Los soldados españoles, además de una treintena de militares portugueses, sesenta británicos y setenta estadounidenses desplazados a la base internacional de Besmaya, bajo mando español y una de las cinco bases de la coalición internacional en Irak, se encargan también de la formación en detección y destrucción de estos artefactos explosivos improvisados. Además, entrenan a ingenieros de combate como los que entrarán en Mosul, manejando armamento cortesía de los estadounidenses.

«La caída de Mosul no es el final, el problema del terrorismo del Daesh va a ser un problema que no va a desaparecer en el tiempo, por lo que el esfuerzo de la coalición internacional tampoco debe agotarse en el tiempo», insistió Margallo desde la base militar en Besmaya.