Crece la tensión al comprar Japón las islas disputadas con China
Manifestantes chinos protestan por la adquisición de las islas por parte de Japón - REUTERS

Crece la tensión al comprar Japón las islas disputadas con China

Pekín envía dos patrulleras al archipiélago Senkaku y advierte de «serias consecuencias» mientras se repiten las protestas callejeras contra Tokio

CORRESPONSAL EN PEKÍN Actualizado:

Latente durante todo el verano, se eleva la tensión entre Japón y China a cuenta de su disputa por las islas Senkaku (Diaoyu en mandarín). El Gobierno nipón anunció ayer oficialmente la compra de tres de los cinco islotes que componen dicho archipiélago a la familia del empresario Kunioki Kurihara, al que venía alquilándoselos porque lo reconoce como su legítimo dueño. Enclavadas en el Mar de la China Oriental entre Okinawa y Taiwán, que también las reclama, Tokio destinará 2.050 millones de yenes (20 millones de euros) para adquirir las controvertidas islas, que están deshabitadas pero son ricas en bancos de pesca y yacimientos submarinos de gas.

“Esto no debería causar ningún problema a los lazos de Japón con otros países. No deseamos que haya repercusiones para las relaciones entre China y Japón y es importante evitar malentendidos y problemas”, intentó quitarle hierro al asunto el secretario jefe del Gabinete nipón, Osamu Fujimara.

Pero, como era previsible, la reacción china no se hizo esperar. El régimen de Pekín envió dos patrulleras a las islas para “asegurar la soberanía del país”, según informó la agencia estatal de noticias Xinhua, mientras el portavoz de Exteriores, Hong Lei, criticaba a Tokio porque “el plan para comprar las islas es completamente ilegal e inválido, y no puede cambiar la realidad de que está tratando de robarlas”. “Habrá serias consecuencias”, amenazó el Ministerio en un comunicado.

El lunes, el primer ministro chino, Wen Jiabao, ya advirtió de que “las islas Diaoyu son una parte inalienable de nuestro territorio, y el Gobierno y el pueblo no harán ninguna concesión en asuntos que atañen a su soberanía e integridad”.

Al igual que ocurrió durante el mes pasado, cuando Tokio desveló sus intenciones, volvieron a registrarse protestas frente a la Embajada japonesa en Pekín y otras legaciones diplomáticas niponas en Cantón (Guangzhou) y en la provincia de Shandong. Bajo la atenta mirada de la Policía, decenas de jóvenes corearon proclamas contra Japón en dichas manifestaciones, que concluyeron sin incidentes. Curiosamente, las únicas movilizaciones que permite el autoritario régimen de Pekín son siempre a su favor.

A pesar de los riesgos diplomáticos que entraña la operación, el Ejecutivo nipón pretende frenar así el plan del gobernador de Tokio, el ultraconservador Shintaro Ishihara, de comprar dichas islas con los 1.400 millones de yenes (14 millones de euros) que ya ha reunido en una colecta pública. Un plan que enfurecía aún más a China porque preveía desarrollar los islotes con un puerto e instalaciones pesqueras.

Estratégicamente enclavadas en las rutas mercantes que surcan el Pacífico, las islas Senkaku-Diaoyu han sido reclamadas por Japón desde 1895. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos tomó posesión de ellas, pero se las devolvió en 1972 a Tokio, que las ha venido alquilando a sus propietarios originales.