El modelo turco, inspiración para la «primavera árabe»
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán - reuters

El modelo turco, inspiración para la «primavera árabe»

Tres partidos islamistas egipcios han copiado el programa político de Erdogán, mientras los tunecinos admiten su estrecha relación con el gobierno de Turquía

corresponsal en estambul Actualizado: Guardar
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Con toda seguridad, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán, recibirá una bienvenida de héroe en la gira por los países de la “primavera árabe” iniciada este lunes. La firme actitud de enfrentamiento con Israel mantenida por el ejecutivo de Erdogán le ha convertido en una figura extremadamente popular en el mundo árabe. Y de entre sus admiradores, destaca un grupo: los islamistas.

Cuando el Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogán ganó las elecciones en 2002, la Hermandad Musulmana egipcia hizo poco por ocultar su entusiasmo. Esta euforia, sin embargo, se fue diluyendo poco a poco, cuando quedó claro que las políticas de los islamistas turcos eran más que moderadas. Pero la antigua simpatía ha renacido en los últimos meses.

“La Hermandad Musulmana saluda la decisión de Turquía de expulsar al embajador israelí y de cortar todos los lazos militares con Israel, dada la negativa de este país a disculparse (por el abordaje al Mavi Marmara, en el que murieron nueve civiles turcos)”, declaró la organización el pasado 4 de septiembre. “Este paso demuestra que el gobierno turco electo se pliega a las demandas y deseos de su pueblo.

Las autoridades egipcias deberían tomar medidas similares contra Israel, que ha lanzado una ofensiva en las fronteras de Egipto, matando a policías y soldados”, aseguró. Una demanda que ha vuelto a repetir este domingo, tras el asalto a la embajada israelí en El Cairo.

No obstante, esta renovada admiración por el islamismo turco se debe, ante todo, al cambio de estrategia de los islamistas norteafricanos, que han comprendido que una postura democrática rinde mejores resultados que el radicalismo a la hora de atraer seguidores. Y Turquía aparece como el ejemplo del éxito, donde al AKP acaba de iniciar su tercer mandato con mayoría absoluta.

Admiración por el «modelo turco»

“El llamado “modelo turco” ha adquirido una nueva importancia en las conversaciones en curso entre islamistas y no islamistas en las nuevas sociedades árabes libres, especialmente en aquellos contextos donde el tono predominante de la discusión política ha acentuado la importancia de construir un orden civil, democrático y no sectario”, explica el profesor Hassan Mneimneh, especialista en islamismo del Instituto Hudson.

La admiración por el “modelo turco” es tal que tres de los cuatro partidos islamistas recientemente creados enEgipto han adoptado íntegramente el programa político del AKP. Aunque dos de ellos (Libertad y Justicia y Al Wasat) se limitan a seguir el ejemplo de los turcos, el tercero ha llegado al extremo de copiarles el nombre, Justicia y Desarrollo.

“Seguí el proceso de la llegada al poder del AKP y su éxito me impresionó”, explica su fundador, el exmiembro de la Hermandad Musulmana Jalik Al Zafarani. “Hemos estado luchando con el régimen de Mubarak para formar este partido desde 2005. Nuestra solicitud fue finalmente aceptada tras las protestas del 25 de enero ( que derrocaron al presidente Hosni Mubarak)”, relata.

Pero las expectativas de Al Zafarani –encarcelado en cinco ocasiones por el régimen de Mubarak- van más allá: “Los turcos son nuestra esperanza. Nuestros ideales sois vosotros”, asegura en una entrevista con un periodista del diario turco “Today’s Zaman”. “Desde la época otomana, habéis sido los líderes del mundo musulmana, y, con la ayuda de Dios, continuará siendo así”, dice.

La influencia del Nahda

Algo similar cabe decir de los islamistas de Túnez, donde el partido Nahda fue legalizado poco después de la caída de Zine Abidine Ben Alí, y su líder Rashid Ganushi pudo regresar tras veintidós años en el exilio. Aunque la sociedad tunecina es mayoritariamente secular, la influencia del Nahda crece cada día.

“Nuestra relación con el AKP es muy cercana. Mis libros han sido traducidos al turco, y se me considera una referencia en el movimiento islamista turco. Este modelo es el más cercano a nuestro movimiento”, explicaba Ganushi en una entrevista con ABC realizada poco después de su regreso. “Davutoglu, el ministro de Exteriores de Turquía, es amigo mío desde los años noventa”, asegura el anciano político, al tiempo que cuenta cómo el embajador y otros diplomáticos turcos le visitan frecuentemente desde su retorno.

Ganushi es invitado con frecuencia a Turquía, tanto a “explicar sus experiencias” como a reforzar los contactos entre el AKP y el partido Nahda. También lo han sido otros líderes islamistas de África del Norte y Oriente Medio. Las relaciones que se tejen sirven, sin duda, para extender la influencia turca en el abanico político de aquellos países. La gran incógnita, ahora, es si el ejemplo turco servirá para moderar a los radicales, o si la fachada democrática de estos partidos será el gran Caballo de Troya para que los islamistas se hagan con el poder en las resacas que deja la “Primavera Árabe”.