El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini
El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini - AFP

El Gobierno populista italiano acepta negociar unos presupuestos para evitar la recesión

La coalición está dando marcha atrás en sus pretensiones, lo que ayer fue celebrado por la Bolsa de Milán, con una subida del 2,26%, la mayor en Europa

Corresponsal en RomaActualizado:

La guerra de palabras del ejecutivo italiano con la Unión Europea sobre los presupuestos del 2019 parece un recuerdo lejano. El Gobierno de coalición populista está dando marcha atrás en sus pretensiones, lo que ayer lunes fue celebrado por la Bolsa de Milán, con una subida del 2,26 %, la mayor en Europa, un escalada favorecida también por la tregua entre Estados Unidos y China sobre tasas aduaneras.

La realidad se impone: en los seis meses que llevan en el Gobierno, los populistas han demostrado solo improvisación, amateurismo y charlatanería. Fruto de ello fue hacer unos presupuestos basados en la fantasía y sin tener los pies en la tierra. Pretendieron elevar el déficit hasta el 2,4% con relación al PIB para poder pagar sus dos grandes promesas electorales: la rebaja de la edad de jubilación y el pago de una renta de 780 euros a los parados. Roma aseguró a la UE que para compensar ese presupuesto expansivo y no aumentar la astronómica deuda pública, equivalente al 132%, venderían inmuebles del Estado por valor de 18.000 millones de euros, una cifra completamente irreal y de locura. Imposible también es cumplir su objetivo de un crecimiento del PIB del 1,5%.

Precisamente, sobre este último dato se han despertado todas las alarmas al conocerse que Italia puede estar al borde de la recesión. En el tercer trimestre hubo un crecimiento negativo (-0,1%) por primera vez desde el 2014. Es un dato que refleja una grave situación de estancamiento económico. Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más influyentes de Wall Street, estima que el crecimiento italiano para el 2019 será solo del 0,4%, y su situación podría empeorar, advirtiendo que serán los mercados los que impongan un cambio de ruta a Italia. De hecho ya lo están haciendo, porque la prima de riesgo se ha elevado a 300 puntos, lo que tendrá un coste para los italianos en este año de 6.000 millones de euros, desbaratando aún más las cuentas del Gobierno italiano.

Ante las señales de deterioro económico, el vicepresidente Luigi di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas, y su colega Matteo Salvini, secretario de la Liga, aceptan ahora unos presupuestos que eviten la recesión. El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, reconoció ayer, en la reunión del Eurogrupo en Bruselas, que se han logrado progresos en la negociación. Para evitar una sanción económica, Italia podría corregir el déficit situándolo en un 2%, en lugar del 2,4%, reduciendo al menos en 8.000 millones algunos costes en sus dos grandes promesas: pensiones y subsidio de desempleo.