Amatrice, conocido como el pueblo de las 100 iglesias, ha sufrido la destrucción de muchos de sus monumentos debido al terremoto que este miércoles ha arrasado el centro de Italia
Amatrice, conocido como el pueblo de las 100 iglesias, ha sufrido la destrucción de muchos de sus monumentos debido al terremoto que este miércoles ha arrasado el centro de Italia - REUTERS

Desastre cultural: el terremoto daña 300 monumentos

En contraste, Norcia, se salva porque las casas se reconstruyeron, tras un terremoto del 1977, a prueba de seísmos

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

El techo se hundió como si hubiera sido de papel en el Museo Civico situado en la iglesia desacralizada de San Emidio en Amatrice, provincia de Rieti (región del Lazio). Y en la terrible madrugada del miércoles 24 destruyó los frescos del siglo XIII con las historias de la Virgen, las antiguas estatuas de madera, las telas y pinturas en tablas de Nicola Filotesio (Amatrice,1480 -Ascoli Piceno 1547), pintor, escultor y arquitecto, gloria de Amatrice y símbolo del pueblo. A su personaje más ilustre le habían dedicado una estatua de bronce, que cayó de su pedestal y se rompió en varios pedazos. Y es que el terremoto ha sido también un desastre cultural, además de desencadenar el infierno sembrando muerte y destrucción: Amatrice -incluido en la lista de los pueblos más bonitos de Italia-, Arquata del Tronto y Accumoli son centros históricos esenciales del arte italiano, tanto de la Edad Media como del Renacimiento. En otros lugares próximos han resultado afectados también algunos monumentos. En total, son unos 300 los palacios históricos, iglesias, monasterios y monumentos destruidos o dañados, según el Ministerio de Cultura.

El pueblo de las 100 iglesias

En el siglo XV, Amatrice, conocido como el pueblo de las 100 iglesias, tuvo un papel estratégico al estar en el confín entre el reino de Nápoles y los dominios papales. Su periodo de esplendor se refleja en su riqueza artística. La devoción mariana es aquí una constante y el Museo Civico conservaba frescos de los siglos XIII y XV con la historia de la Virgen. Destacan también otras obras del gran pintor Filotesio, conocido como Cola di Amatrice, con obras en los Museos Vaticanos, muy cercano a Rafael. Se han dañado dos tablas con Juan Evangelista y la Magdalena y con los santos Pedro y Pablo, además de una Sagrada Familia.

En Amatrice ha permanecido en pie como un símbolo la Torre Civica, del siglo XIII, histórico monumento símbolo de las libertades comunales. Pero se ha destruido en parte la espléndida fachada de la iglesia de San Francisco, del XIV. También sufrió derrumbes la iglesia de San agustín, construida en 1428, con un portal del gótico tardío.

A tan solo 18 kilómetros de Amatrice se encuentra Arquata del Tronto, distancia que no ha sido suficiente para salvar de la destrucción la Sacra Sindone (Sabana Santa), que se encuentra en la iglesia de San Francisco. Se trata de una muy fiel reproducción, realizada en lino en 1655, que refleja exactamente la misma imagen de la Sabana Santa que se conserva en la catedral de Turín. Arquata del Tronto en su tiempo fue un pueblo amurallado y ha sido dañada gravemente la puerta de Santa Agata, último elemento que restaba de sus murallas medievales.

Cerca de Arquata ha sufrido daños un lugar maravilloso: Castel di Luco, una construcción fortificada, con frescos en su interior.

Accumoli tiene igualmente una larga y rica historia que se remonta a los primeros decenios del año mil, con murallas y puertas medievales, iglesias y palacios de la Edad Media, monumentos sobre los que se habían construido testimonios barrocos. Se han visto dañados sus palacios Marini, con frescos en su interior; Cappello y Organtini, que tenía también grandes salas con frescos.

En contraste con esta devastación cabe destacar que San Benito de Nursia, patrón de Europa, sí ha hecho el «milagro» de salvar su saca en el pueblo de Norcia, situado a escasos kilómetros de Amatrice y célebre también en Italia por sus embutidos. Los benedictinos no tienen duda. Su fundador hizo el milagro y salvó el pueblo y la basílica de San Benedicto que está construida sobre la casa donde, según la tradición, nació el patrón de Europa y su hermanada gemela Santa Escolástica. Pero los habitantes de Norcia, que conocen bien la regla benedictina «ora et labora» creen que el milagro tiene también otro origen fundamental: el trabajo que sus padres hicieron tras un violento terremoto en el 1977 que destruyó la ciudad. Se hizo entonces una reconstrucción antisísmica y ahora se han visto los resultados. Han sentido la violencia del terremoto y se han dañado algunas casas, pero ninguna se ha derrumbado y no ha habido ni una sola víctima.