El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro - REUTERS

Brasil bate récord de asesinatos con 65.000 muertes

Jóvenes negros son las principales víctimas de la violencia, que puede aumentar con la liberación del comercio de armas

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

Brasil registra números similares a los de una guerra en su vida cotidiana, que pueden empeorar con las normas de flexibilización del uso de armas decretadas por el presidente Jair Bolsonaro. Un total de 65.602 brasileños fueron asesinados violentamente en 2017, un récord histórico, según el último estudio difundido esta semana por los investigadores del Atlas de la Violencia, entre ellos el órganos estatal IPEA (Instituto de Pesquisas Económicas Avanzadas).

Uno de los datos más impresionantes del estudio comprueba que el 75,5% de las víctimas son negros que sufren con una tasa de homicidios del 43,1 por ciento, que entre brasileños de origen blanco, indígena y asiático llega a 16 por ciento. La media nacional de homicidios es de 31,6 muertes por cada 100.000 habitantes, muy superior al índice de 10, que ya es considerado «epidemia de violencia» por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y muy distante de la tasa española, que es del 0.6.

El informe, que se diferencia por ofrecer datos de hospitales por el país, además de los ya conocidos números policiales, lamenta las muertes de los jóvenes entre 15 y 29 años, que son los más afectados por la violencia, con 35.783 asesinatos, y llamados en el informe de «generación perdida».

«Eso envuelve de forma muy significativa la muerte de nuestra juventud, que se está encogiendo porque estamos en un proceso de envejecimiento poblacional», explica Daniel Cerqueira, investigador del IPEA y director del Atlas.

«No se puede negar que la letalidad violenta en Brasil está vinculada sobre todo a un tema social, a grupos vulnerables socialmente que se concentran en determinados territorios. Es como si los negros y los no negros vivieran en países completamente distintos», alerta el investigador.

La violencia se acentúa también en grupos de riesgo, entre mujeres y grupos de gays y transexuales. La violencia contra mujeres aumentó un 30,7% en la última década, con una tasa de 4,7 muertes por cada 100 mil habitantes. Entre el colectivo LGBT hubo un aumento de un 127% de denuncias por homicidio.

La situación brasileña puede complicarse con las facilidades aprobadas por Bolsonaro para el comercio de armas. Más del 70% de los homicidios, 47.500 vidas ocurrieron con armas de fuego.

«Un arma de fuego dentro de casa, en vez de lo que imaginamos, que da seguridad, aumenta de cinco a diez veces las probabilidades de que alguien de esa casa muera. Aumenta las posibilidades de feminicidio, de accidentes fatales con niños y de suicidio», advirtió Cerqueira, que espera que la Corte Suprema vete los decretos presidenciales.