La herencia nuclear del «Querido Líder»
Kim Jong-il, en una de sus escasas apariciones públicas - efe

La herencia nuclear del «Querido Líder»

Kim Jong-il le deja a su sucesor un potente arsenal con capacidad para montar entre seis y ocho bombas atómicas

corresponsal en pekín Actualizado:

El «Querido Líder» Kim Jong-il le deja a su sucesor, su hijo menor Kim Jong-un, una herencia atómica. Aunque Corea del Norte es uno de los países más pobres del planeta, ha desarrollado una potente industria militar y un avanzado programa nuclear. Para disuadir a Estados Unidos de un cambio de régimen y jugar la baza de la diplomacia atómica, el régimen estalinista de Pyongyang llevó a cabo su primer ensayo nuclear en octubre de 2006 y el segundo en mayo de 2009.

Los servicios secretos de Estados Unidos y Corea del Sur sospechan que el difunto Kim Jong-il tenía plutonio suficiente para montar entre seis y ocho bombas atómicas. Bajo la política «songun» de primacía militar, el «Querido Líder» sacrificó a su propio pueblo con el fin de formar un Ejército compuesto por 1,2 millones de soldados y dotado con un potente arsenal. [ Repase la vida de Kim Jong-il en imágenes]

Entre sus armas destacan los misiles intercontinentales Taepodong-2, que supuestamente tienen capacidad para recorrer 10.000 kilómetros, pueden ser armados con una cabeza nuclear y, en teoría, son capaces de llegar a Hawai y golpear las costas de Alaska. En abril de 2009, un Taepodong-2 enturbió el 60 aniversario de la OTAN al sobrepasar Japón y volar 3.000 kilómetros hasta que cayó al mar en el Océano Pacífico.

A dichos cohetes se unen los Scud, que podría lanzar contra la vecina Corea del Sur, y los Rodong, que amenazan a Japón. Según un informe del Instituto de Asuntos Exteriores y Seguridad Nacional de Corea del Sur, Pyongyang dispone en la franja oriental de su costa de bases subterráneas con al menos 250 misiles apuntando a instalaciones militares de Japón, entre ellas algunas norteamericanas. Doscientos de estos artefactos serían del tipo Rodong, con un alcance de 2.200 kilómetros, mientras que 50 se corresponderían con la clase SSN-6, con capacidad para recorrer entre 2.500 y 4.000 kilómetros.

Armado hasta los dientes, el Ejército norcoreano también cuenta con carros de combate y piezas de artillería como las que dispararon una lluvia de obuses contra la isla surcoreana de Yeongpyeong en noviembre del año pasado, matando a cuatro personas.

Exportador de armas

A tenor de un informe del Congreso de EE.UU., Kim Jong-il había hecho de la venta de armas la principal industria nacional, que además le habría reportado una fortuna superior a los 3.000 millones de euros mientras los 24 millones de norcoreanos malvivían con cartillas de racionamiento.

Según las estimaciones de Seúl, tan turbios negocios le reportan a Corea del Norte unos 117 millones de euros al año, una suma equivalente a la de sus exportaciones a Japón durante 2004. Por su parte, el Servicio de Investigación del Congreso norteamericano eleva tal cifra a varios cientos millones de euros anuales, ya que sostiene que Pyongyang «facturó» unos 800 millones de euros entre 2001 y 2004 sólo por la venta de armas convencionales.

Además, dichos análisis revelan que el régimen estalinista ha suministrado armamento a 18 naciones en vía de desarrollo, fundamentalmente de Oriente Medio y África. En esta cartera de clientes destacan Estados tan conflictivos como Birmania, Etiopía, Ruanda, Zaire o Uganda, que habrían adquirido misiles balísticos, artefactos más convencionales como lanzacohetes e incluso tecnología nuclear.

A unos precios que oscilan entre los 1,5 millones de euros y los 3,1 millones, Corea del Norte podría haber vendido también 500 cohetes Scud y otros 100 Rodong a los gobiernos de Irán, Libia, Siria, Egipto, Yemen, Vietnam, Sudán o Pakistán. Por su parte, el más avanzado de los misiles norcoreanos, el Taepodong 2, costaría 16,4 millones de euros, lo que supone un verdadero capital en uno de los países más pobres y necesitados del planeta.