Apresamiento del último emperador de México por las tropas de Hernán Cortés
Apresamiento del último emperador de México por las tropas de Hernán Cortés - Museo del Prado

La gran mentira del farsante catalán que afirmó descender del Emperador azteca Moctezuma

A pesar de lo extendido de esta historia, la rama catalana de los Moctezuma es una completa ficción a cargo de un extravagante fabulador del siglo XX

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La Nueva España que creó Hernán Cortés no supuso borrón y cuenta nueva para el Valle de México, como algunos pretenden dar a entender al vincular el México actual a únicamente los pueblos mexicas. El extremeño dio forma a una sociedad mestiza, donde los aliados indígenas de los españoles gozaron de una posición preferente en el nuevo orden social y, lo que es aún más sorprendente a ojos modernos, muchos miembros de la élite azteca retuvieron parte de su grandeza.

Representación tradicional de Moctezuma
Representación tradicional de Moctezuma

Incluso se contaron entre ellos descendientes de Moctezuma (tuvo 19 hijos con diferentes mujeres, aunque Fernández de Oviedo habla de hasta 150) que, en muchos casos, todavía hoy retienen los reconocimientos que les dio la Corona española. Los españoles y los mexicas se valieron de las hijas de Moctezuma para presentarse como continuadores del Estado azteca. Una de ellas, Tecuichpo Ixcaxochitzin, fue casada primero de forma simbólica con su tío Cuitláhuac y, posteriormente, con Cuauhtémoc, los dos últimos gobernantes reconocidos de la Triple Alianza. Al quedarse viuda, la joven fue bautizada y llamada Isabel de Moctezuma por los españoles, que cerraron la posibilidad de que la dinastía siguiera derroteros sediciosos cansándola con distintos nobles afines. Como legítima descendiente de Moctezuma II, a Isabel se la entregó la encomienda de Tlacopan, la más grande del Valle de Anáhuac.

No fue el único Moctezuma con título en España. La prole de Tlacahuepantzin Yohualicahuacatzin, bautizado como Pedro de Moctezuma, El Príncipe, ejerció una gran influencia entre la aristocracia española. Su hijo Diego Luis de Moctezuma se casó con la noble andaluza Francisca de la Cueva y Valenzuela y entroncó la dinastía en España. Tras su muerte en Valladolid en 1606, la Corona nombró a su hijo Pedro Tesifón Conde de Moctezuma, más tarde Ducado de Moctezuma por gracia de la Reina Isabel II, cuyo título aún existe hoy en día.

la princesa Xipaguazin Moctezuma, que según una tradición local aún vigente habría vivido hasta su muerte en Toloríu, en el actual término municipal de El Pont de Bar (Lérida

Más complicado de reconstruir es la vida de otra de las hijas del Emperador, la princesa Xipaguazin Moctezuma, que según una tradición local aún vigente habría vivido hasta su muerte en Toloríu, en el actual término municipal de El Pont de Bar (Lérida), después de que un catalán llamado Juan de Grau se amancebó con la azteca, que al cristianizarse tomó el nombre de María. Tras su epopeya en el Nuevo Continente, Juan de Grau y María Moctezuma habrían viajado a vivir y morir en Toloríu, donde el catalán era barón de la zona...

Una farsa orquestada

A pesar de lo extendido de esta historia, la rama catalana de los Moctezuma es una completa ficción instigada y reivindicada por un extravagante fabulador del siglo XX, del que no está claro si se aprovechó de una tradición local o si directamente la creó él desde cero. En un libro de Feliciano Barrios y Javier Alvarado«Aires de Grandeza: Hidalgos presuntos y Nobles de fantasía», se enumera entre los farsantes que en el siglo XX se presentaron como aristócratas sin serlo al catalán Guillermo Grau y Rifá, nacido en 1917, hombre ambicioso y de una gran imaginación y falta de escrúpulos, que trazó una historia falsa sobre un pretendido antepasado suyo, Juan Grau, que se había casado con la Princesa María Xipahuazin.

Con documentación falsa, logró engañar al por entonces decano de los cronistas reyes de armas españoles, Don José de Rújula y de Ochotorena, Marqués de Ciadoncha, quien expidió a su favor una certificación de blasones, que confirmaba que su documentación era auténtica y demostraba sin ninguna duda que el señor Grau era un legítimo descendiente del citado matrimonio. La principal fuente de toda la historia es precisamente este Grau y Rifá.

Autoproclamó su Majestad Imperial y Real el Príncipe Guillermo III de Grau-Moctezuma, el catalán representó el papel de legítimo descendiente del Emperador azteca en la alta sociedad, donde incluso concedía títulos, condecoraciones y supuestos cargos por los que se le pagaba la correspondiente aportación económica a quienes querían entrar en su corte: 200.000 pesetas por un condado, 300.000 pesetas por un marquesado y un millón de pesetas por un ducado. Igualmente encabezaba una falsa orden de Caballeros de la Orden de la Corona Azteca. En el momento álgido de su disparatado reinado, Grau distribuía unas cien condecoraciones anuales, con sus correspondientes diplomas, entre personajes tan destacados como el jurista José Castán Tobeñas, entonces presidente del Tribunal Supremo.

Uno de los estafados presentó denuncia a la Policía contra Grau, lo que supuso el principio del fin de su red de mentiras. En febrero de 1952, una noticia recogida en ABC, informaba de que la Policía había detenido a Guillermo Grau Rifé, acusado de estafa contra una entidad establecida en la Vía Layetana, en la que figuraba como empleado:

«Se ha averiguado que el citado individuo que usa también el apelativo de Guillermo Grau Moctezuma, dice descender del último emperador de México, Moctezuma II, y, al efecto, sorprendiendo la buena fe de la colonia mexicana, extendía títulos nobiliarios de México, entre ellos el de "Caballero Tehuctide", firmándolos "Yo, el Príncipe". Además organizaba actos para obtener cantidades de los mexicanos. Interrogado en la Comisaría, dijo ser descendiente del último emperador, y presentó pergaminos y otros documentos que así lo acreditaban. La Policía se ha incautado de muchos de esos pergaminos, en blanco, y de cruces de diversas clases, que tenía preparadas para su concesión. En los archivos de la Jefatura de Policía constan antecedentes del sujeto, que ha sido detenido anteriormente por estafa, chantaje y apropiación indebida. Ingresó en los calabozos del Palacio de Justicia en Barcelona».

La caída de un mentiroso

En 1960 el Ministerio de Justicia anuló la certificación que había concedido ingenuamente el Marqués de Ciadoncha, que se desdijo entonces de lo que había certificado y declaró que no existía registro de ningún tipo de enlace matrimonial de la princesa azteca con Juan de Grau. Tal documento lo había fabricado con gran habilidad el propio Guillermo Grau y Rifé.

En «Notas y documentos acerca de la descendencia de Moctezuma II» (Madrid, 1955), la historiador Amada López de Meneses afirma que «y de la referida Doña María y un conquistador, "Juan de Grau", catalán, de cuya existencia no aparece prueba alguna, pretendía proceder el titulado Príncipe Moctezuma y Príncipe de México, Guillermo de Grau-Rifé, que anteriormente aseguraba provenir de Doña Isabel de Moctezuma y de Pedro Gallego, y que el apellido Gallego era una falsa lectura de "Grau"», y que el nombre Pedro también era una mala lectura. Todo con tal de vincular a su familia con Don Pedro Gallego de Andrade, conquistador español que sí se enlazó con una descendiente de Moctezuma, pero no con María, que en verdad murió soltera.

Entrada de Hernán Cortés a la ciudad maya de Potonchán
Entrada de Hernán Cortés a la ciudad maya de Potonchán

Según Grau-Rife, la tal María recibió sepultura en la iglesia de Toloriu, Obispado de Urgel, el 6 de enero de 1537. Para recordarlo, hizo colocar en 1963 en la plaza mayor de Toloriu, en el Alto Argel, una lápida junto a la iglesia parroquial con las palabras:

«Le Chapitre des Chevaliers de l'Ordre de la Couronne Azteque de France a la memoire de S. A. I. Princesse Xipaguazin Moctezuma, epouse du noble Juan de Grau, Barón de Toloriu, decede en l'an 1537» («El Capítulo de Caballeros de la Orden de la Corona Azteca de Francia, a la memoria de S. A. I. la Princesa Xipaguazin Moctezuma, esposa del noble Juan de Grau, Barón de Toloriu, fallecida en el año 1537»).

Inscripción que ya de por sí contiene varias imprecisiones históricas: en esa fecha no existía en Cataluña ninguna familia con el grado de noble (el más importante dentro de la nobleza no titulada), y además nunca ha existido el título de Barón de Toloriu. Lo que no fue obstáculo parq que el presbítero de la diócesis de Urgel, Antoni Soldevila, defendiera en una serie de artículos publicados entre 1976 y 1977 la veracidad de la historia, y que «Joan Grau fue conquistador de imperios con el amor en lugar de las armas». La falta de respaldo historiográfico, no en vano, frenó todos sus intentos por crear una casa museo y otros reconocimientos en la localidad.

«Y de la referida Doña María y un conquistador, "Juan de Grau", catalán, de cuya existencia no aparece prueba alguna, pretendía proceder el titulado Príncipe Moctezuma y Príncipe de México, Guillermo de Grau-Rifé»

La carrera delictiva de Grau-Rife no terminó en la dinastía aztecana. Fue detenido varias veces más en Barcelona cuando se titulaba gran maestre de la orden del Temple catalán y seguía engañando a incautos. En el transcurso de una «ceremonia religiosa» celebrada en 1978 en una iglesia de París, y con asistencia de «representantes de las autoridades francesas», invistió en sus funciones a varios cargos y entregó medallas y colgajos a los presentes. Falleció el 16 de noviembre de 1999.