Los diez sencillos trucos para desperdiciar menos alimentos en casa

En España cada persona desperdicia más de medio kilo de alimentos a la semana, según un estudio de la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios

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La Comisión Europea estima que cada año se desaprovecha en el mundo un tercio de la producción mundial de alimentos, lo que corresponde a 1.300 millones de toneladas. En España, según un estudio de la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios ( HISPACOP), cada persona desperdicia más de medio kilo de alimentos a la semana.

En una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios ( OCU) ocho de cada diez consumidores reconocen que tiran comida a la basura de vez en cuando: sobre todo frutas y verduras (cerca del 6% de los que compran), pero también bastante pan y bollería; y, en menor medida, carne y pescado. Malas prácticas como cocinar de más o tirar las sobras son las culpables de que en los hogares se concentre el mayor porcentaje de desperdicio (42%).

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  1. Hacer una compra responsable

    Además de acudir al supermercado con el estómago lleno para no comprar más de la cuenta, hacer la lista de la compra tieniendo en cuenta lo que falta en la despensa y la nevera ayuda a no adquirir más productos que los necesarios.

    Las ofertas 2x1 o 3x2 son tentadoras, pero no se debe caer en ellas si no tenemos la posibilidad de congelar los productos o consumirlos antes de la fecha de caducidad. Si estos productos no entraban dentro de tu lista de la compra, hay que recordar eliminar alguno de los alimentos pendientes de adquirir.

  2. Utilizar los recortes

    Al comprar al corte la carne y el pescado podemos pedir los recortes, es decir las espinas o huesos, ya que servirán para hacer caldo para arroces o pastas.

    Lo mismo ocurre con las verduras. Al desechar las pieles de los alimentos desperdiciamos parte de los alimentos que nos pueden servir para enriquecer caldos. Eso sí, las pieles deben de lavarse previamente, ya que pueden tener tierra y sustancias químicas utilizadas por los agricultores.

  3. Conservar bien los productos

    Muchos alimentos se echan a perder por una mala conservación. En casa, cada alimento tiene su lugar y en la nevera ocurre lo mismo. Un truco muy útil es colocar de manera visible los productos que se deben consumir antes. Además, una vez abiertos, es necesario retirarlos del envase original y colocarlos en recipientes herméticos, preferiblemente en tuppers y botes de cristal con tapa.

    Según explicó Francisco Jiménez Colmenero, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN-CISC), en los estantes superiores del frigorífico se deben colocar los alimentos ya cocinados o recipientes con conservas sin acabar; en el centro, los productos lácteos, los huevos y los embutidos; y en el inferior, los alimentos crudos y perecederos. El lugar ideal para las frutas y hortalizas en el frigorífico son los cajones mientras que las bebidas, leche, mantequilla y/o margarina, mermeladas o salsas deben colocarse en las vitrinas interiores de la puerta.

  4. Congelar los alimentos

    Si vemos que llega la fecha de caducidad del producto y no lo vamos a comer, una opción para no echar a perder los alimentos es congelarlos. También podemos poner en práctica este método con platos ya cocinados, incluido el caldo, lo que supone un gran ahorro de tiempo para días más ajetreados, aunque se pierdan algunas cualidades como la textura.

    Las carnes y pescados que ya hayan sido congelados una vez pueden regresar a la cadena de frío una vez cocinados. Eso sí, los productos descongelados deben consumirse en menos de 24 horas. Por esto es fundamental separar los alimentos en porciones pequeñas o individuales antes de congelarlos.

  5. Fecha de caducidad y de consumo

    Hay productos que pueden consumirse aunque hayan superado su fecha de consumo preferente. La OCU explica que la fecha de caducidad se indica en productos que son muy perecederos y con riesgo microbiológico: carnes y pescados crudos y frescos, que duran pocos días y donde puede haber bacterias patógenas. Una vez pasa la fecha de caducidad, el producto no debe consumirse, ya que hay riesgos de que se encuentre en mal estado, estropeado y puede ser peligroso por la presencia de bacterias patógenas.

    Sin embargo, la fecha de consumo preferente se aplica a productos bastante más duraderos y que son estables. Una vez pasada esta fecha pueden haber perdido parte de sus propiedades, como presentar un sabor algo rancio, tener menos aroma o que éste sea extraño, cambiar de textura, de color... pero no hay riesgo microbiológico.

  6. Organizar el menú semanal

    Organizar lo que vas a comer durante la semana ayuda a planificar qué alimentos necesitarás y hace que la tarea de realizar la lista de la compra sea mucho más facil. Esto resulta muy útil con los alimentos frescos como carnes, pescados, frutas y verduras, ya que se echan a perder con mayor rapidez si no las consumimos en un corto periodo de tiempo.

    Además de ayudar a tu bolsillo, establecer un menú semanal es más saludable, ya que al programar lo que vamos a comer los alimentos elegidos están adaptados a las necesidades particulares y están libres de impulsos de última hora.

  7. Servir lo justo

    Si sobra comida en el plato, lo más habitual es que se tire, sin embargo, si los alimentos permanecen en la fuente o sartén donde se han cocinado, se suelen guardar para otras ocasiones. Por esta razón, ajustar las raciones es un método sencillo y práctico que ayuda a reducir el desperdicio de alimentos en casa.

    De hecho, una investigación de la Universidad de Cambridge llegó a la conclusión de que los platos más pequeños ayudan a disminuir las porciones de comida ingeridas, lo que influye también en la báscula. No obstante, si los comensales se quedan con hambre, siempre pueden volver a servirse otra ración.

  8. Aprovechar las sobras

    «Es parte de nuestra tradición gastronómica hacer tortillas o purés con verduras sobrantes; albóndigas o croquetas con restos de carne, pescado o legumbres; zumos o macedonias con fruta madura; gazpacho con pan duro…», recuerda la OCU. Otra opción si no tenemos tiempo de cocinar para aprovechar las sobras es triturar alimentos como patatas y verduras, ya que estas pierden muchas propiedades al ser congeladas.

    Fuera de casa también desperdiciamos alimentos, bien porque hemos pedido demasiada comida en un restaurante o bien porque las porciones son demasiado grandes. Para evitar malgastar los alimentos no debe darnos vergüenza pedir que nos pongan el resto de la comida para llevar, de lo contrario la tirarán.

  9. Hacer compost

    Si los alimentos sobrantes no se van a aprovechar en otras recetar ni se van a congelar o guardar, una alternativa eficaz para ellos es compostar. En unos meses, la descomposición natural generará abono para el huerto o la jardinería.

    Entre los alimentos que se pueden utilizar para hacer compost están las cáscaras de huevo, las pieles de frutas, verduras y tubérculos, los posos de café -incluso los filtros de papel- y las plantas medicinales de las infusiones.

  10. Compartir la comida

    Repartir comida -ya sea preparada o sin cocinar- entre los familiares es una buena alternativa para que los alimentos no terminen en el cubo de la basura. Otra opción es repartirla a comedores sociales.

    Plataformas como Olio, en Estados Unidos, o Foodsharing, en Alemania, luchan contra este desperdicio alimentario. Los usuarios comparten la comida que no quieren o no van a consumir, de manera que no se generan tantos residuos orgánicos.

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