En la imagen, los ponenetes durante la jornada celebrada en ABC
En la imagen, los ponenetes durante la jornada celebrada en ABC - A. de Antonio
Natalidad

«Si yo fuera presidente y en mi país nacieran 1,3 hijos de media estaría realmente preocupado»

ABC celebra el III Foro Stop Suicidio Demográfico

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«Si yo fuera presidente del Gobierno y en mi país nacieran 1,3 hijos de media estaría realmente preocupado». Así de tajante se mostró Alban d´Entremont, profesor Emérito de Geografía de la Universidad de Navarra y miembro Correspondiente de la Universidad de Naciones Unidas, durante la inauguración del III Foro Stop Suicidio Demográfico, organizado por ABC y la Asociación de Familias Numerosas de Madrid.

Alertó de que España ha experimentado en los últimos 30 años un llamativo descenso de la natalidad: de los 20 nacidos por cada mil habitantes de hace apenas una generación, se ha pasado a 9 nacidos por mil, lejos del nivel necesario del reemplazo generacional (2,1 hijos).

Alban d´Entremont
Alban d´Entremont

En las últimas décadas, añadió, que se ha acelerado el proceso de envejecimiento de la población. «Todo ello hace augurar un futuro muy sombrío para España a medio y largo plazo, un verdadero suicidio demográfico, a no ser que se produzca un cambio en las tendencias actuales, algo que no se vislumbra en el momento actual».

Como soluciones a este «drama» propuso estimular la natalidad, fomentar la maternidad y proteger a la familia, cuestiones imprescindibles para recuperar el nivel de reemplazo, así como exigir un cambio de mentalidad, una nueva consideración del valor inherente a la familia, sin olvidar políticas familiares amplias, comprensivas, polivalentes, generosas y coherentes.

En su turno de palabra, la excelentísima embajadora de Hungría, Eniko Gyori, aportó a la jornada el matiz optimista al manifestar que en su país llevan varios años aplicando medidas para apostar por el crecimiento de las familias y ya están empezando a percibir resultados. «Sí –afirmó con rotundidad–, merece la pena invertir en políticas de familia, aunque los resultados no se consigan a corto plazo».

Entre los logros, destacó que la protección a la institución familiar está presente en la Constitución, que dedican el el 5% del PIB al fomento de las familias y que han pasado de un índice de fecundidad del 1,23 en 2011 al 1,5 actual. «Aún no es suficiente, pero estamos en el camino adecuado».

Eniko Gyori
Eniko Gyori

Explicó que todavía hace falta una mayor sensibilización enfocada fundamentalmente en los jóvenes sobre la necesidad de tener hijos. «Lo óptimo sería tener familias numerosas, pero como es muy difícil, al menos debemos animar a que tengan dos hijos para mantener el crecimiento de la población».

La política a favor de la familia en Hungría está enfocada a que los jóvenes puedan tener la descendencia que desean y planifiquen. «Nuestra función –explicó– es eliminar los obstáculos. Necesitan estabilidad laboral para construir un hogar. Por este motivo, ayudamos a las familias que tienen tres hijos con fondos de 30.000 euros para comprar su vivienda. Más de 66.000 familias se han beneficiado ya de este incentivo. También reciben un subsidio de maternidad hasta que el niño cumple 3 años, que cobran aunque la madre decida trabajar en ese periodo. Las parejas que formen un matrimonio tienen deducciones fiscales y hemos puesto medidas para que la conciliación sea real».

Otro de los problemas a los que han hecho frente es que las madres tienen su primer hijo muy tarde y para favorecer que los tengan antes ofrecen un subsidio a las universitarias que sean madres. Por otro lado, la escuela infantil es gratuita, así como la alimentación y los libros escolares en la escuelas de Primaria, entre otras muchas medidas.

Con el objetivo de concienciar a la sociedad de la importancia de que nazcan niños, en Hungría cuentan con campañas de publicidad en televisión con un enfoque que muestra que tener hijos no es lo que complica la vida, sino lo que la facilita y no se puede renunciar a ello por un tema económico, «porque construir una familia supone mucho más; es un asunto emocional y cultural», apuntó Eniko Gyori.

A este respecto el presidente de la Comisión Especial sobre la evolución demográfica de España en el Senado, Ignacio Cosidó, apuntó que los anuncios pueden contribuir a sensibilizar y mentalizar a la sociedad, tal y como ya ocurre con campañas como las de la Dirección General de Tráfico para prevenir accidentes, pero no es lo más importante. «Hay que definir una política ambiciosa capaz de generar en la sociedad apoyo real a la familia con una gran batería de ideas y valores», resaltó.

Romper la barrera del primer hijo

Ignacio Cosidó
Ignacio Cosidó

La mayoría de las familias actuales tienen un único hijo. «Si queremos ser efectivos en natalidad –puntualizó– hay que motivarlas a tener su segundo hijo, porque la experiencia demuestra que es más fácil que tras un segundo tengan más. La principal dificultad está en romper la barrera del primer al segundo hijo. El problema es que tienen el primer hijo muy mayores, lo que hace muy difícil tener el segundo. Por ello, es tan importante dar expectativas y estabilidad a los jóvenes desde el punto de vista laboral para que tengan un mejor acceso a la vivienda y estén en condiciones de tener una familia».

Insistió en que las medidas de apoyo económico son muy importantes, «pero no son suficientes porque este asunto lleva inmerso un problema de valores, de mentalidad. Por ello, la natalidad es una cuestión de Estado y desde la comisión debemos ahondar en políticas a largo plazo y lograr consenso porque medidas como el cheque bebé no son suficientes hacen falta propuestas mucho más estructuradas que generen conciencia de la necesidad de tener más hijos».

David Pérez, alcalde de Alcorcón y diputado de la Asamblea de Madrid, no oculta que cuando observa la evolución y proyección de la pirámide demográfica, europea y española, no puede dejar de preocuparse e, incluso, alarmarse. «Esta emergencia demográfica debería ser la primera ocupación de toda agenda política, para contar con una auténtica estrategia europea articulada en pactos de Estado que aseguren una política sólida, coordinada y duradera en el tiempo. Y desde luego, urge un cambio de mentalidad que otorgue el valor debido a la familia, a la vida y a la dignidad humana».

David Pérez
David Pérez

Crisis de valores

Se preguntaba cómo hemos llegado a esta situación. «La crisis de valores que desde hace décadas asola a Europa, ha supuesto el avance del relativismo, el materialismo, el individualismo o el utilitarismo, que no juegan a favor del compromiso que implica la responsabilidad familiar. Estamos ante un grave problema antropológico. Es más necesaria que nunca una cultura de la vida que guíe a la humanidad en esta deriva».

Aseguró que en Alcorcón, llevan siete años promoviendo políticas de apoyo a las familias, con bonificaciones de hasta el 90% en el IBI, exenciones en actividades culturales o deportivas, ayudas de hasta 500 euros por cada nacimiento, ayudas de comedor, libros y escuelas infantiles, e incluso fondos de emergencia para quienes más lo necesitan. «Toda medida que se ponga en marcha en favor de la familia, es poca –señaló–. Pero creo que pueden ayudar mucho. Aunque mientras no se conforme una mentalidad de compromiso con una responsabilidad generacional, no podremos detener este proceso demográfico».

No obstante, David Pérez, quiso terminar con un mensaje de optimismo: «la familia como institución lleva décadas soportando todo tipo de ataques y nunca han podido con ella. Se hace más fuerte cuanto peor es la situación. Pero aunque solo sea por reconocimiento y gratitud, deberíamos salvaguardarla entre todos de tanta adversidad».

Por su parte, el abogado José Ignacio Chércoles apuntó que la fiscalidad española se aleja de ayudar a las familias. «Para nuestros legisladores, y para la sociedad en general, la familia numerosa nunca ha sido merecedora de una protección social y de una valoración institucional. Su importancia, en términos fiscales, es inferior a la protección tributaria que recibe, por ejemplo, la industria del cine español. Sin duda, por una concepción antinatalista de las últimas décadas que nos condena a un suicidio demográfico, con las graves consecuencias sobre el bienestar social».

En su exposición argumentó que el legislador empatiza y tiene en cuenta la situación de los contribuyentes separados o divorciados, permitiéndoles, por ejemplo, una doble deducción por vivienda habitual».

Envidia fiscal

José Ignacio Chércoles
José Ignacio Chércoles

Añadió que desde hace tiempo se estableció una limitación a la progresividad del IRPF para las personas separadas o divorciadas que abonen una pensión de alimentos. «Descontando esa cantidad abonada a los hijos para el cálculo del tipo de gravamen. Lo que en rentas altas supone un ahorro impositivo muy importante y siendo, sin duda, algún objeto de “envidia fiscal” por las familias numerosas donde el vínculo matrimonial no se ha roto».

José Ignacio Chércoles explicó que ocurre lo mismo con el tratamiento fiscal de las pensiones compensatorias que se establecen tras una separación o divorcio: van a favor del cónyuge que ha sacrificado su desarrollo profesional para dedicarle su tiempo a la familia o simplemente al otro cónyuge. «Es fácil responder sobre si los legisladores son tan sensibles con la familia y en concreto con la familia numerosa. Rotundamente, no», concluyó.

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