Conflictos familiares

«No tengas miedo: hazle saber a tu familia que nada ni nadie te importa más que tu pareja»

Según Nacho Tornel, especialista en mediación familiar, explica cómo afrontar las disputas familiares y de pareja en fechas navideñas

Los diez síntomas que desvelan que tu pareja te manipula

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«¿La Navidad bien o en familia?» Con esta pregunta cargada de ironía, Nacho Tornel, especialista en mediación familiar y autor de «EnParejArte. El arte de vivir con éxito tu relación», explica que muchas personas dan a entender que las fechas navideñas son el caldo de cultivo para el resurgir de tensiones entre diversos miembros de la familia y una nueva ocasión para hacer saltar nuevos conflictos.

¿Es la Navidad, tras el verano, una de las épocas críticas para las relaciones de pareja?

Lo que ocurre tanto en verano como en Navidad es que hay un notable incremento de la convivencia, y si la pareja se tambalea, meterle en un entorno de convivencia intensa puede hacer saltar todo por los aires. Por supuesto que también puede tener el efecto contrario, porque muchas veces ese tambalearse se debe a las dos vidas paralelas que llevan.

Y, desde luego, para las parejas que gozan de buena salud, estos periodos de mayor cercanía aportan mucho más que restan y les ayudará a crecer juntos.

¿Por qué puede suponer un problema en la relación acudir a celebraciones en casa de la familia política?

Podemos tener varios escenarios. El primero, y más sencillo, sería aquel en el que no te apetece ir a casa de tu familia política porque te resulta aburrida, pesada, sencillamente no conectas nada con ella. En esa situación, la solución es muy clara: debes pensar en tu pareja, en lo importante que es para ella estar cerca de sus seres queridos en estas fechas. Como quieres mucho tu pareja, hay que pasar por alto esa falta de conexión que tienes con sus familiares. Y ya está. Lo contrario sería una actitud muy egoísta.

El segundo escenario es aquel en el que ha habido problemas entre tú y su familia y, aunque se hayan resuelto, y tu pareja ha demostrado claramente estar a tu lado, los recuerdos están ahí y las malas experiencias también. Acercarse a estas fiestas es, por tanto, como meterse en la boca del lobo. Da algo de miedo y quizás cierta pereza.

En este caso, la superación está servida. Ya habéis pasado por batallas en este terreno y enfrentaros de nuevo a ellas puede también fortaleceros y afianzar vuestra posición como núcleo familiar. No tengas miedo y normaliza al máximo. No generes fantasmas ni le des vueltas a las cosas. Trata de disfrutar y, sobre todo, haz que tu pareja disfrute.

El tercer escenario es el más complejo. No puedes con algún miembro de tu familia política, y no sientes que tu pareja esté a tu lado sin fisuras en esto. Enfrentarte a cenas y sobremesas sin fin te hace anticipar lo peor.

¿Cómo prepararse ante un momento tan delicado?

Quizás estamos ante una oportunidad, más que una amenaza. A lo mejor el modo de disipar esos nubarrones es entrar a fondo en esta cuestión. Es positivo que la pareja lo hable manifestando incomodidades, expectativas no cumplidas etc. Es fundamental que entre los dos no haya grietas en este entorno.

Ten en cuenta que tu pareja espera de ti que cierres filas en su entorno y si esto supone decir tres verdades a tus padres o hermanos, vale la pena hacerlo con claridad.

Muchas veces, la familia política interviene más allá de lo que corresponde, sin mala intención, pero generando incomodidad. Debes tener en cuenta que hay cosas que para ti son irrelevantes y fácilmente disculpables porque habla la sangre, pero que para tu pareja pueden ser puñales clavados donde duele. Ponte en sus zapatos.

Hazle saber que nada ni nadie te importa más. Y demuéstralo tomando una posición clara ante tu familia de origen si es preciso. Tus padres lo que quieren es verte feliz. Tu felicidad pasa por que tu pareja sea plenamente consciente de lo que sientes, y se sienta plenamente segura a tu lado. De verdad que es mejor pasarse que quedarse corto. No tengas miedo. En cuanto se dé cuenta que de verdad es tu prioridad, se relajará mucho antes tu familia de origen. Y los dos disfrutaréis mucho más.

¿Qué otras cuestiones poenen a prueba a la pareja en estas fechas? ¿Cómo abrodarlas?

Estas semanas se multiplicarán, de manera un tanto absurda a veces, las cenas, las copas de celebración, los cócteles…. Y, además, en bastantes ocasiones la cultura que se ha impuesto es la de que estas celebraciones sean sin pareja. Al final estamos hablando de comidas o cenas con sobremesas interminables bien regadas de alcohol con frecuencia, y entre compañeros y compañeras en un entorno muy desinhibido y relajado. Son ingredientes más que suficientes para acabar diciendo o haciendo cosas que, en un ambiente sereno y en plenitud de facultades, no diríamos o haríamos.

Por esta razón, a veces la profusión de estos encuentros nocturnos generan suspicacia en la pareja, a veces sin que tu pareja sea necesariamente celosa. Por eso, creo que hay que hacer una llamada a la prudencia cuando nos prodigamos en encuentros sociales sin nuestra pareja. Puede entenderse como una delicadeza volver a casa temprano y dejar que la fiesta siga sin ti. Tu pareja lo entenderá como un detalle y una demostración de que prefieres estar a su lado más que cualquier otra cosa.

¿Se complica la situación cuando hay hijos?

Los hijos son frecuentemente los protagonistas de estas fiestas porque viven todo con mucha ilusión. Es una gozada verles disfrutar y escuchar los relatos de la Navidad. Son cosas que van a atesorar toda su vida y vale la pena que vivan estas fechas con toda la plenitud. Por eso, es una pena, y en esto pueden surgir fricciones con la pareja o con la familia política, que los niños se vean inundados de regalos materiales, que acaban por emborracharles y cegarles ante el verdadero sentido de la Navidad en familia.

Los padres deben tener muy claro que quieren para sus hijos y hacerlo respetar al resto de la familia de un lado y de otro.

Es fundamental en la educación de los hijos, fomentar austeridad y sencillez que les lleve a valorar cualquier regalo sea el que sea.

Se acaban las navidades, ¿y, ahora, qué?

Volvemos a la normalidad, con frío. Ojalá que las vacaciones de Navidad, cuando miremos hacia atrás, nos hayan servido para estar más cerca como pareja.

Ahora que nos acercamos a esas vacaciones, podemos pensar qué vamos a hacer juntos para tener nuestros propios recuerdos. ¡Estás a tiempo! Párate un poco y piensa en algo que te apetezca hacer estos días con tu pareja, a lo mejor es irte a dar una vuelta por la tarde y comerte unas castañas asadas por la calle, o quizás sea iros a un concierto navideño. O quizás a ver el Belén de la Plaza Mayor... Si le das alguna vuelta estos días y lo metes en agenda, ya habrás dado un gran paso para vivir más cerca de tu pareja esta Navidad.

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