Manuel (16 años): «No hace falta buscar pornografía, navegas por internet y te encuentras con ella»

Según advierten los expertos, los menores no siempre están preparados para lo que van a encontrar

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

«No hace falta buscar pornografía, navegas por internet y te encuentras con ella. Viene a ti al descargarte una película, al jugar a un videojuego o a través de Instagram o Twitter». Este es el relato de Manuel, de 16 años, pero también el de muchos adolescentes, sobre el porno. De hecho, se podría llamar Andoni, Raúl, o Jonathan. Pero también Ester o Leticia, porque ellas también juegan este partido. Son historias recogidas por la plataforma online www.daleunavuelta.org, la primera impulsada por psicólogos que ofrece ayuda de este tipo.

¿Cómo empieza todo? «El ordenador de la casa estaba en mi habitación y ya con 13 o 14 años buscaba imágenes de contenido sexual en internet. Con el paso del tiempo comencé a ver videos porno y rápidamente se convirtió en una costumbre: todos los días antes de dormir consumía pornografía y me masturbaba. Y así pasaron los años… sin pensar que era algo perjudicial». Este es el relato de Hugo -nombre ficticio-, pero se trata de un caso real atendido por los profesionales de esta web.

De esta página son también los siguientes datos: el 93% de los hombres y el 62% de las mujeres se han encontrado con la pornografía a través de internet durante la adolescencia, algo lógico si tenemos en cuenta que la edad media para tener un dispositivo electrónico, principalmente tableta, es a los 10 años, la edad media del primer móvil se sitúa entre los 12 y 13 años y el 80% del consumo de contenido pornográfico es a través de los dispositivos móviles.

Sin embargo, los niños no siempre están preparados para lo que van a encontrar, y prueba de ello es que en la «Encuesta sobre hábitos de uso y seguridad de internet de menores y jóvenes en España», llevada a cabo por el Ministerio del Interior, el 15% de los padres afirma que sus hijos habían visto en el último año contenido que les había hecho sentir incómodos, de imágenes sexuales explícitas y contenido violento. Según expertos como José Ramón Ubieto, psicólogo clínico y psicoanalista, profesor de la UOC, esto conlleva «un riesgo en el mal sentido de la palabra “adultizar”: hacer aquello que todavía no toca por la edad. Un ejemplo es esto del porno, que se ha convertido en la vía de iniciación sexual de los adolescentes, y cada vez más precozmente».

No hay que olvidar que la pornografía, añade Benjamín Ballesteros, director de programas de Fundación Anar, «se produce claramente violencia de género, porque se degrada a la mujer y la convierte en un objeto para satisfacer al hombre y, por ende, víctima de la violencia de género».

Educación sexual

Para Ubieto, las mejores herramientas para luchar contra un contenido que puede tener consecuencias en el desarrollo del menor son «la orientación y el acompañamiento». Ballesteros incide en la falta de formación sexual. «Es importante buscar el momento adecuado para hablar de estos temas. Hay que conseguir que la información no le llegue solo del exterior, y tú como padre o madre te asegures de transmitirle el criterio más sano para tu hijo».

También indicen en este tipo de conversaciones los psicólogos de www.daleunavuelta.org, quienes recuerdan que «los menores están donde tienen que estar: en las aulas del instituto, en la calle, en las redes sociales, en los foros de adolescentes, en las fiestas con sus amigos… Y esas conversaciones demandan de nosotros estar bien preparados, usar el lenguaje adecuado, que ellos entiendan porque es el que utilizan; ser muy sinceros y claros, saber integrar la fisiología con la moral, las creencias con la libertad, lo posible con lo bueno, etc.».

Y, ¿cómo debe ser la educación sexual? «Cotidiana», remarcan estos mismos experstos. «La educación que se da en la familia no es igual que la de la escuela. Es una educación distinta porque es diaria, de 24 horas. Asimismo, es una educación que no está completamente estructurada, ya que surgen muchos temas de conversación: higiene, juego, deporte… y también surge el tema de la sexualidad; cada tema va emergiendo según las necesidades del momento. Además, en las familias los vínculos afectivos son distintos a la escuela, se espera que sean más estables, seguros y de mayor calidez».

También es recomendable, concluye Ballesteros, «que quede claro que el uso del móvil en menores no es privado, y que como padres sois vosotros los responsables ante la ley de como utiliza este dispositivo. Por tanto, es necesario que vosotros tengáis acceso a sus contraseñas y a la información del uso que hace de él».

Apúntate a la newsletter de Familia y recibe gratis cada semana en tu correo nuestras mejores noticias

O súmate a nuestro whatsapp, y recibe cada día en tu móvil lo más interesante de ABC Familia