Cuentos infantiles y canciones: cómo influyen en los niños todos estos estímulos

MADRIDActualizado:

Desde su nacimiento, los niños están en continua comunicación con sus padres y los adultos que les rodean y, ¿quién no recuerda una canción de su niñez? Todos tenemos alguna en la memoria, ya que la música y la letra sencilla que caracteriza a las canciones infantiles hacen que sean muy atractivas y se retengan en nuestra cabeza. Esto se debe a que la música estimula el cerebro durante la infancia, provocando el desarrollo de un gran número de conexiones neuronales.

Tal y como explica Itziar Sanz Beltrán, educadora de la Escuela Infantil Nemomarlin Guindalera, desde edades muy tempranas la música forma parte constante del día a día de los niños. «Gracias a multitud de estudios conocemos la importancia de la música durante la etapa fetal, y sabemos que posee un increíble poder de relajación en los niños desde el momento de su nacimiento. Durante los primeros meses iremos incorporando, además, los cuentos para enseñar nuevos conocimientos, ya que ayudan al niño a explorar el pequeño mundo desconocido que les rodea». «Los cuentos suponen una parte muy importante del crecimiento de los niños, ya que disponen de una llave especial que les permite empatizar con el mundo, desarrollar su imaginación e incluso resolver conflictos», añade.

Así, durante los primeros años, asegura esta profesional, «la lectura es un juego compartido con el adulto. Al niño le encanta que le lean mientras tiene entre las manos un maravilloso juguete, un libro. En muchas ocasiones no sabemos cómo actuar ante algunas reacciones infantiles a la hora de leerles un cuento, por lo que algunos consejos prácticos para que el momento de la lectura sea satisfactorio podrían ser»:

Instalarse en un lugar cómodo

Entre otras recomendaciones, Sanz Beltrán sugiere elegir bien la historia, por sencilla que sea. «No debemos imponerles una lectura concreta, ya que cada niño tiene sus preferencias. Por ejemplo, a un niño muy activo le interesarán más los cuentos con lengüetas, en los que puedan interactuar… También jugar con la voz y transmitirle emoción para que sienta atracción por la historia».

Además, añade, «es mejor no retener al niño si no quiere seguir escuchando, de esta manera volverá, con toda seguridad. Y por último, no asustarse si el niño chupa o muerde el libro, es su forma de quererlo».

Estimular el aprendizaje

Los cuentos y las canciones, asegura esta educadora, son una de las bases para el desarrollo intelectual. «¿Os habéis fijado en cómo los niños aprecian que les contemos un cuento? Contarles una historia es una manera ideal de aprender, ya que hace que los niños sean más reflexivos, que estimulen su imaginación gracias a la fantasía y magia que despiertan, favorecerá que su cerebro trabaje con más precisión, logrará que entiendan las cosas con mayor rapidez y, además, estimulará su memoria y sus ganas de expresarse».

Favorecen la estimulación del lenguaje. Gracias a los cuentos los niños amplían su vocabulario poniendo nombre a todas esas cosas que no saben cómo se llaman aunque le resultan familiares, y le ofrecen el descubrimiento de otros muchos objetos desconocidos. Además, un libro no solo les habla, sino que les hace hablar en cada momento de su desarrollo: en una primera etapa a través de sus balbuceos y gestos, después con palabras y más adelante con la repetición de sus expresiones características.

Crearán lazos más fuertes. Los cuentos son una muy buena forma de crear lazos de unión con los niños. Si papá o mamá le ponen voz a los dibujos, se crea una encantadora relación en la que podrán empezar a atraer su atención, despertando su interés y descubriendo «mundos» juntos, consiguiendo que el niño imagine la historia que le cuentan. Poniendo la entonación adecuada, llevando un ritmo de narración que le mantenga interesado e, incluso actuando, la lectura cobra una dimensión única.

Promueven una mayor interacción con su entorno. Por lo general, los cuentos y las canciones son actividades que conllevan la interacción con otras personas y otros niños, lo que es muy beneficioso para su desarrollo social.

Ayudan a trabajar las emociones. Gracias a la temática de muchos cuentos y canciones los niños comprenderán mejor las emociones que viven día a día. Además, su estructura rítmica es una buena forma de relajar a los niños si están inquietos o nerviosos.

Las canciones infantiles favorecen la expresión corporal. Al ser rítmicas y melodiosas ayudan a los niños a controlar su cuerpo y coordinar sus movimientos.

Cuatro cuentos recomendados

Según explica esta educadora de la Escuela Infantil Nemomarlin Guindalera, «en el mercado existe una cantidad casi ilimitada de lecturas para la etapa infantil. Muchas de ellas han sido transmitidas de generación en generación, siendo cuentos clásicos que podemos contar a los niños prácticamente de memoria, pero aquí nos gustaría destacar algunos cuentos cuyas características nos parecen importantes». Serían estos cuatro:

Abezoo. Se trata de un abecedario de animales con el que el niño comenzará a acercarse a las letras a través de la poesía.

Te quiero noche y día. Hay muchas narraciones con el tema principal del amor, pero este cuento llama la atención por su lírica, su ritmo y la ternura que se desprende de cada una de sus páginas. Un libro hermoso para compartir con alguien a quien quieres mucho.

Topito terremoto. Un libro para hablar de la diversidad. Anna Llenas nos presenta esta historia sobre la hiperactividad y la manera de aprender a canalizarla a través del amor.

Mamá, ¿de qué color son los besos? Un precioso cuento para trabajar los sentimientos y la afectividad de los más pequeños.

«Ya hemos demostrado la cantidad de beneficios que supone poner en contacto a los niños con los cuentos y las canciones desde edades tempranas. Casi sin saberlo, ayudamos a los niños a desarrollar su memoria, el lenguaje, la imaginación… Tenemos que tener claro que leyendo a un niño no le vamos a enseñar a leer (en un principio), pero le vamos a transmitir algo fundamental para su vida: el placer de la lectura. Y cada vez que el niño vuelva a un cuento, lo hará con más ganas. Igual que descubre el placer de un dulce, saboreará la dulzura de un cuento». concluye Beltrán.

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