Antonio Fabregat (a la izquierda) y Javier de la Puerta, tras recibir el premio de Campeones del Mundo en México
Antonio Fabregat (a la izquierda) y Javier de la Puerta, tras recibir el premio de Campeones del Mundo en México
Familia

Dos alumnos españoles ganan, por primera vez en la historia, el «Campeonato Mundial de Debate en inglés»

Dispusieron de 15 minutos para defender en México las razones por las que es mejor que la sociedad vea la vida de forma realista y no de manera optimista

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Antonio Fabregat (de 22 años y estudiante de ADE en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE) y Javier de la Puerta (23 años y alumno del master de acceso a la abogacía en esta misma institución) están pletóricos. No es para menos. Ambos han logrado el máximo galardón en el Campeonato Mundial de Debate en Inglés (World Universities Debating Championship-WUDC), en la modalidad de inglés como segundo idioma.

Con esta victoria, el debate universitario en España alcanza un hito que nunca antes se había conseguido, siendo la primera vez en la historia que participantes hispanohablantes consiguen alzarse con la victoria. El equipo formado por estos dos jóvenes estudiantes se consolida, de este modo, como referente a nivel internacional, puesto que hace unos meses se proclamaron en Guatemala Campeones del Mundo de Debate en castellano en el Campeonato Mundial Universitario de Debate en Español (CMUDE).

«Para nosotros es un logro muy importante puesto que presentarnos a este certamen mundial y hacerlo en inglés era todo un verdadero reto», asegura a ABC Antonio Fabregat.

Javier de la Puerta recuerda que en la final tuivieron que competir con otros equipos de la India y de Colombia. Les dijeron que el tema a tratar era el siguiente: ¿Es mejor que un Estado vea la vida de manera optimista o realista?

«A nosotros nos tocó defender la postura "realista". Nos dieron 15 minutos para preparnos el argumentario. Pasado ese tiempo, Antonio y yo dipusimos de 7 minutos cada uno para hacer nuestra exposición ante nueve miembros de un jurado formado por los mejores oradores de universidades tan prestigiosas como las de Oxford o Cambridge. En total se presentaron cerca de 500 equipos, un total de 900 participantes».

«En España queda aún mucho por hacer para que los estudiantes aprendan a exponer en público y debatir»

En opinión de Fabregat, para ser un buen orador es imprescindible, entre otras cuestiones, lo siguiente:

Tener un conocimiento de la audiencia y del contexto en el que se está. «Las consecuencias de lo que se dice no son las mismas ante un público europeo que asiático, ni ante unos asistentes liberales que conservadores. Por ello, es importante conocer cómo es para poder adaptar el mensaje», puntualiza.

Hacer un trabajo previo del discurso. «No se puede improvisar. Nosotros, después de haber preparado más de 150 debates hemos aprendido a hacernos rápidamente esquemas mentales que nos facilitan esta labor. Lo importante es tener un buen comienzo y un estupendo final, y hacer una estructura central clara y fácil de seguir. Además hay que saber cómo actuar si se aprecia que la audiencia comienza a desconectar».

«Al plantear un tema de debate el cerebro trabaja, le hace pensar y buscar diferentes puntos de vista para apoyar cada argumento»

Estos dos jóvenes coinciden al afirmar que en España queda aún mucho por hacer para que los estudiantes aprendan a exponer en público y debatir. «Hace diez años —asegura Antonio Fabregat— practicamente ningún colegio impartía clases sobre este asunto. Sin embargo, actualmente hay una tendencia que, aunque incipiente, sirve para concienciar de lo importante que es para el desarrollo profesional y personal, saber expresarse correctamente y ser convincente».

De la Puerta añade que en los colegios privados sí se presta más atención al debate y la oratoria, a veces en clase de lengua, «pero en los colegios públicos aún es más complicado y, si se imparten clases o talleres, en muchas ocasiones es por iniciativa propia de los alumnos que crean un club de debate y son apoyados por algún profesor que domine esta materia».

Destaca que es fundamental dominar las habilidades comunicativas desde pequeños porque, «aunque muchas personas no sean conscientes, mejora la inteligencia de los niños, ya que al plantear un tema de debate el cerebro trabaja, le hace pensar y buscar diferentes puntos de vista para apoyar cada argumento. Permite, en definitiva, avanzar en un pensamiento crítico y creativo».

Concluye Antonio Fabregat insistiendo en que «no tiene ni punto de comparación una presentación realizada por alguien que transmita seguridad y convencimiento que una hecha por alquien que emite el mismo contenido pero de forma duditativa. El resultado nunca es el mismo, ya sea para un asunto laboral o pesonal».

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