Las agresiones de hijos a padres de las que alerta la Fiscalía son solo la punta del iceberg, según expertos

Advierten de pautas educativas y roles de autoridad invertidos y de un comportamiento negligente de los padres

MADRIDActualizado:

La Fiscalía General del Estado ha alertado de nuevo sobre el «mal endémico» que, a su juicio, supone el aumento de las agresiones de hijos a padres, un asunto que, según los expertos, es solo la «punta del iceberg», pues el Ministerio Fiscal se refiere solo a los casos que llegan a los tribunales -4.665 en 2018, 300 más que el año anterior- de menores con edad penal, es decir, entre los 14 y los 17 años.

«Detrás hay muchos más casos de niños y niñas con menos edad o de situaciones que no han llegado a judicializarse», ha apuntado a Europa Press Sonsoles Bartolomé, que es la responsable del Departamento Jurídico del Teléfono ANAR, el servicio de la Fundación ANARque atiende a niños y adolescentes con problemas de toda índole, así como a padres y familiares.

Según esta experta, el también llamado «síndrome del emperador», que presentan niños autoritarios y agresivos, comienza a edades tempranas y, en muchos casos, tiene remedio si los padres ponen en práctica, ayudados por profesionales, una serie de pautas para recobrar su autoridad.

Vínculo roto que hay que reparar

«Por nuestra experiencia, entre los 14 y los 17 años, cuando las conductas son graves, a los padres les cuesta mucho encauzar la situación y por eso acaban en los tribunales. A veces, este paso puede ser un comienzo, pero tenemos la certeza de que en la mayoría de estos asuntos el vínculo de padres e hijos está roto y es ahí donde hay que trabajar», sostiene Bartolomé.

Según explica, cuando los progenitores llaman al Teléfono ANAR para pedir ayuda, lo que demandan son pautas para poner límites y normas a sus hijos, pero desde esta organización sostienen que «lo primero» es reparar este vínculo y, una vez fortalecido, trabajar los límites.

Pedir ayuda especializada

«No hay un manual de instrucciones, la Fiscalía hace una referecia a las pautas educativas y roles de autoridad invertidos o de un comportamiento negligente de los padres», indica esta experta, que también admite que hay casos «extremos» de menores con trastornos graves de conducta que deben ser tratados por psicólogos y psiquiatras.

A su juicio, cuando la conducta del adolescente es muy agresiva, lo que aconsejan desde ANAR a los padres es que «no respondan en el momento de escalada de la tensión» con el objetivo de reducir estas situaciones lo máximo posible, pero que, para ello, lo más recomendable es que estén asesorados por profesionales.

«También es importante señalar que de estos menores agresores, más de un tercio, sufre o ha sufrido violencia en su entorno: familiar, escolar, en su barrio, y que lo que hacen es reproducir estos comportamientos», sostiene Bartolomé, que apunta además a que algunos tienen adicciones. La Fiscalía habla de abuso de estupefacientes, pero esta experta añade que cada vez hay más menores adictos a las nuevas tecnologías.

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