Tolo Cursach el pasado 3 de marzo, cuando fue detenido. La Fiscalía le sitúa en el centro de una trama de corrupción policial
Tolo Cursach el pasado 3 de marzo, cuando fue detenido. La Fiscalía le sitúa en el centro de una trama de corrupción policial - EFE

Tolo Cursach, auge y caída del «rey de la noche» mallorquina

Tito’s y BCM, las dos salas más emblemáticas de la isla, han sido clausuradas y su propietario se encuentra en prisión provisional sin fianza

PALMA DE MALLORCAActualizado:

Las dos joyas de la corona del Grupo Cursach, las discotecas Tito’s y BCM, no están pasando hoy por sus mejores momentos. Con apenas unos pocos días de diferencia, ambos locales han sido clausurados de manera cautelar, por el Ayuntamiento de Palma y por el de Calviá, respectivamente.

En el caso de Tito’s, el cierre ha estado motivado por la detección de unas deficiencias de tipo técnico, que una vez solventadas permitirán de nuevo la apertura. En el caso de BCM, la solución puede demorarse algo más de tiempo, al verse afectado este local por unas presuntas irregularidades de carácter administrativo. Las cosas de urbanismo, como las de palacio, suelen ir despacio.

Por lo que respecta a Tito’s, la fiesta de apertura de la nueva temporada estaba prevista para el pasado sábado, 1 de abril, pero por las citadas razones técnicas se tuvo que postergar. Los propietarios del establecimiento confiaban en que, una vez subsanadas las mencionadas deficiencias, la apertura podría producirse este mismo sábado, pero al cierre de esta edición parecía que finalmente no iba a ser así.

El grupo Cursach adquirió Tito’s cuando la legendaria sala, abierta en los años 20, languidecía a mediados de los 80
El grupo Cursach adquirió Tito’s cuando la legendaria sala, abierta en los años 20, languidecía a mediados de los 80

Desde hace varias décadas, Tito’s y BCM forman parte del animado paisaje lúdico de los concurridos veranos de Mallorca. Sus orígenes son, sin embargo, algo distintos. La historia de Tito’s se remonta a los años 20 del pasado siglo. El local, situado junto a la bohemia barriada palmesana de El Terreno, conoció su época de máximo esplendor entre finales de los años 50 y principios de los 70, cuando era una de las mejores salas de fiesta de toda Europa.

Aquella dolce vita

En aquel Tito’s lleno de elegancia y de glamur actuaron, por ejemplo, artistas internacionales de la talla de Domenico Modugno, Mina, Charles Aznavour, Shirley Bassey, Ray Charles, Petula Clark, Sacha Distel o la mismísima Marlene Dietrich. Sin embargo, el progresivo cambio en los gustos musicales del público provocó que en 1985 el Tito’s originario cerrase sus puertas de manera definitiva. El establecimiento sería adquirido poco después por el Grupo Cursach, que lo reconvirtió en una discoteca igualmente de primer nivel.

BCM nació ya como discoteca, a finales de los años 80. Desde el primer momento pasó a ser, además, un local emblemático no sólo en Magaluf, sino también en toda la isla. Decenas de miles de visitantes, sobre todo de nacionalidad británica, podrían dar fe de ello. El nombre de la discoteca responde a las iniciales de su creador, el empresario mallorquín Bartolomé Cursach Mas, popularmente conocido sólo como Tolo Cursach.

Entrada de BCM, popular discoteca de Magaluf
Entrada de BCM, popular discoteca de Magaluf

Si Tito’s y BCM no están pasando hoy, como se ha señalado, por sus mejores momentos, puede decirse también poco más o menos lo mismo del Grupo Cursach. Este holding llevaba ya un tiempo en el ojo del huracán. En concreto, en el contexto de las investigaciones que el juez Manuel Penalva y el fiscal Anticorrupción Miguel Ángel Subirán iniciaron en 2013 relativas a la presunta existencia de una trama de corrupción en el seno de la Policía Local de Palma, que también afectaría al mismo cuerpo en el municipio mallorquín de Calviá.

Finalmente, el pasado 3 de marzo el juez Penalva decretó prisión provisional y sin fianza para Cursach en el marco de las citadas investigaciones. Según Anticorrupción, el empresario habría contado durante años con la supuesta «protección» de la Policía Local, de diversos cargos políticos y de funcionarios municipales. Ello significaba que, presuntamente, sus locales no solían ser inspeccionados o que las sanciones que se le imponían no solían ser ejecutadas. Por contra, las empresas competidoras de Cursach eran, al parecer, inspeccionadas muy a menudo o multadas de manera muy severa, lo que en ocasiones derivó en el cierre de varios de dichos negocios.

El conocido magnate fue detenido por la Policía junto con dos de sus principales colaboradores, Bartomeu Sbert y Antoni Bergas. El primero también ingresó en la cárcel, mientras que Bergas quedó en libertad con cargos. En el auto en el que el juez decretó el ingreso en prisión de Cursach, se le atribuían al empresario hasta un total de 16 delitos, entre ellos los de cohecho, extorsión, amenazas, pertenencia a organización criminal, contra la Hacienda Pública, blanqueo, tráfico de influencias, homicidio, corrupción de menores o tenencia ilícita de armas.

Para poder calibrar la verdadera importancia de las actuaciones judiciales contra Cursach, cabe señalar que durante décadas ha sido, como a menudo se recuerda, el principal empresario del ocio nocturno en Baleares. Sus intereses económicos han abarcado también los sectores de la hostelería, la restauración o el fitness. Además, años atrás Cursach llegó a ser el accionista mayoritario de los dos principales equipos de fútbol de la Comunidad, el Real Mallorca y el Atlético Baleares, e incluso puso en marcha una aerolínea chárter, denominada también BCM.

Tras ser detenido el pasado mes de marzo, Cursach renunció a seguir siendo el administrador de las sociedades del grupo. En ese sentido, se creó un nuevo consejo de administración y se designó como nuevo director general al abogado Miguel Pérez-Marsá.

Desde entonces, ha habido todavía algún pequeño sobresalto más. Así, el pasado 15 de marzo fue detenido el director de Tito’s, Jaime Lladó, que quedó en libertad con cargos un día después, tras declarar ante el magistrado. Lladó negó que, como habría afirmado un testigo protegido, en Tito’s se hubieran organizado fiestas privadas para policías locales en las que, supuestamente, se habrían distribuido drogas y se habría contratado a prostitutas.

Los viejos buenos tiempos de Tito’s, los del glamur y la elegancia, los de Domenico Modugno o Marlene Dietrich, parecen encontrarse hoy, tristemente, más lejos que nunca.