La princesa, fotografiada por su marido, Nicolás de Grecia y Dinamarca
La princesa, fotografiada por su marido, Nicolás de Grecia y Dinamarca

Tatiana de Grecia: «Para mi marido era un sueño volver a su país y soy feliz haciendo realidad ese sueño»

Hace tres años, la mujer de Nicolás de Grecia lo dejó todo para instalarse en Atenas. Ahora publica un libro solidario sobre la cocina helena

MADRIDActualizado:

Durante muchos años, Tatiana Blatnik (Caracas, 1980) sintió la obligación de comportarse como una princesa. Curiosamente, ahora que está casada con un príncipe azul, se ha quitado esa losa y disfruta de una vida sencilla en Atenas. «Supongo que he madurado. Para ser feliz es importante ser auténtico. Mi papel lo tomo como una oportunidad para marcar la diferencia», dice la mujer de Nicolás de Grecia y Dinamarca en conversación telefónica con ABC desde su piso en la capital griega. «Mi vida es tan normal que el repartidor está llamando a la puerta y tengo que abrirle (se oye el timbre). Dame un minuto...», se excusa.

Nacida en el seno de una familia multicultural (su padre era un empresario esloveno afincado en Venezuela y su madre una aristócrata alemana criada en Andalucía), Blatnik ha vivido en más sitios que un diplomático de carrera. «Nací en Caracas, pero a los cuatro años me mudé a Suiza. No tengo muchos recuerdos de mi infancia en Sudamérica, pero me siento venezolana. Me rompe el corazón que un país tan bello como Venezuela haya llegado a una situación tan dramática. Es un sitio que tiene mucho para ofrecer», dice con preocupación.

Habla perfectamente español, pero prefiere continuar la entrevista en inglés. «Aprendí castellano con mi madre. Ella se crió en Ojén, muy cerca de Marbella. Supongo que también soy un poco española. Por eso me gusta tanto la paella y las sardinas de chiringuito», dice entre risas.

Todo por amor

Esa infancia cosmopolita le allanó el camino para convertirse en una griega más. Hace tres años, cuando muchos helenos abandonaban el país huyendo de la crisis, Tatiana y Nicolás decidieron mudarse a Atenas. Ella dejó su carrera en Londres como asesora de relaciones públicas de la diseñadora Diana von Fürstenberg para seguir a su marido. «Estar aquí es un oportunidad para marcar una pequeña diferencia», señala. «Para Nicolás era un sueño vivir aquí, y yo soy feliz haciendo realidad su sueño». Recibió la ayuda de su suegra, la Reina Ana María, una princesa danesa que hace medio siglo también se mudó a Grecia por amor. «Tenerla cerca es muy útil. Me ayuda a aprender el idioma y ha sido una inspiración para que diera el salto de inmersión en la cultura».

Tatiana está volcada en numerosos causas sociales y el pueblo griego siente un cariño especial por ella. Ha colaborado con la Cruz Roja, ha cofundado Elpida Youth para ayudar a los niños con cáncer; y trabaja con Bodosaki para concienciar sobre la situación de los niños refugiados que llegan a los campamentos. Su último proyecto solidario es «A Taste of Greece. Recipes, Cuisine & Culture», un libro de recetas griegas que ha llevado a cabo con la editorial teNeues para ayudar a Boroume, una ONG que se encarga de proporcionar comida a las familias más necesitadas.

Más de 35 personalidades internacionales participan en este recetario compartiendo su platos preferidos y sus recuerdos más personales de ese paraíso mediterráneo. La Reina Ana María, la princesa Irene de Grecia -hermana de la Reina Sofía-, el exfutbolista Christian Karembeu, Tatiana Casiraghi -nuera de Carolina de Mónaco-, la diseñadora Mary Katrantzou o la periodista Arianna Huffington son algunas de las firmas que colaboran. «Fue bastante fácil convencerles. Por eso me gusta tanto este libro. La respuesta fue positiva desde el primer instante y la gente fue muy gentil abriéndose a contar sus historias... Lo complicado fue coordinar a tantas personalidades extremadamente ocupadas», reconoce.

La tía Irene

Lo recaudado con la venta del libro será destinado a la ONG Boroume, la única organización griega dedicada a evitar el desperdicio de la comida sobrante en hoteles, restaurantes y supermercados y a combatir la malnutrición. La hermana de la Reina Sofía fue clave para que este proyecto saliera adelante. «A finales del año pasado la Princesa Irene me dijo: “Tienes que conocer a Xenia Papastavrou, cofundadora de Boroume”. Y desde el momento que la conocí me enamoré del proyecto y del equipo que está detrás», explica Tatiana. Boroume arrancó en 2011 donando doce porciones de tarta de una confitería del centro de Atenas a un comedor social. En seis años ha rescatado y servido más de seis millones de platos a más de 600 organizaciones. Por cada euro que recibe transforma comida que iba a ser desperdiciada en 22 platos listos para ser servidos en un comedor.

Este libro es el resumen perfecto de las dos grandes pasiones de Tatiana: la cocina y las causas sociales. «De pequeña madrugaba los domingos para prepararle el desayuno a mi familia. Me gustaba experimentar con los alimentos y los ingredientes. Era buena haciendo arepas», recuerda. Y mucho antes de ser princesa ya estaba comprometida con la comunidad. En el instituto colaboraba en los programas de beneficencia y estudió Sociología en la Universidad de Georgetown (la misma donde su primo político Felipe VI cursó un master).

Pareja perfecta

En el libro de recetas también participa el Príncipe Nicolás, que revela que su plato preferido es la pasta con calabacín que prepara su mujer. ¿Qué cocina una princesa cuando recibe invitados en casa? «Mi especialidad son las pastas. Los espaguetis con salsa carbonara me salen muy bien», responde.

Cuesta imaginar a una mujer tan chic en los fogones, alejada del glamour de los desfiles. Ella dice que no echa de menos el mundillo de la moda. «Aprendí mucho y trabajé con una mujer increíble como Diane von Fürstenberg, a quien considero mi mentora. Todo eso me ha traído hasta aquí». Acaba de fundar la web TRIA (www.triaetc.com) para dar a conocer y vender en el extranjero los diseños de los pequeños artesanos griegos.

Su marido la apoya en todo. Y ella a él. Parece que tienen la receta del matrimonio perfecto. «Supongo que sí. Puede sonar cursi, pero vamos de la mano en todo».