Gloria Camila
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El peor momento en la vida de Gloria Camila: «He tenido ansiedad y depresión. Bebía mucho»

La hija de Ortega Cano y la desaparecida Rocío Jurado pasó una época en su vida en la que los complejos empezaron a acaparar su personalidad

Madrid Actualizado: Guardar
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Gloria Camila, hija de Ortega Cano y la desaparecida Rocío Jurado, ha publicado un nuevo vídeo en su canal de la red social Mtmad en el que se abre y cuenta varios de los peores momentos que vivió en su vida.

Black

Asegura que hay partes de su cuerpo con los que no está del todo contenta e intenta utilizar su influencia para animar a todas las personas que se siente mal con su cuerpo y magnifica sus defectos. La joven recuerda que cuando era niña un compañero le llamó black (negra), en ese momento la hija de la cantante tenía la piel muy oscura debido a su origen colombiano y este descalificativo le dolió tremendamente. «Mi primera anécdota ocurrió de pequeña en el colegio, estábamos en clase de inglés, no sé qué le dije a un niño pero él me llamó black. Tengo que reconocer que de pequeña era un conguito. A mí con esa edad me afectó demasiado, no sé porqué me lo tomé como un insulto. Era como un complejo que me había creado».

«Oreja duende»

Sin embargo asegura que tanto este como el resto de sus mayores complejos los ha superado, así no se «corta» y enseña su oreja a la cual define «de duende», la parte del cuerpo que menos le gusta según confirmó. Confiesa que cuando era más joven este complejo le llevaba a llevar el pelo suelto siempre para ocultarlo sin embargo ahora luce coletas altas sin importarle lo que digan de ella y su «oreja duende». «Yo tengo muchos complejos, tengo muchísimos complejos físicos. Soy una rayada, y la gente que me conoce muchas veces se ríe. Mi complejo es que tengo la oreja duende. Mi oreja izquierda tiene un piquito. Me río de mí misma, pero me río yo, nadie más».

Peso

Otro de sus traumas de cuando era pequeña es que era tremendamente delgada, por lo que decidió comer mucho hasta que consiguió engordar. «No me veía bien, no me sentía guapa, me pintaba demasiado para verme mejor, y tampoco ponía remedio», asegura. Sin embargo cuenta que el peso se le fue de las manos y acabó con un leve sobrepeso que se convirtió en un nuevo complejo. «Fui a psicólogos, he llorado, pataleado...», tras lo cual tomó la decisión de concursar en «Supervivientes», un reality en el que famosos auden a una isla desierta e intentan convivir con lo poco que tienen. «Probé mil dietas, mil cosas, pero era una depresión la que tenía. Fue una de las razones por la que fui a Supervivientes, quería despejarme, quitarme todo lo malo. Formatear mi vida, mi mente, he vuelto a ser yo». Durante el programa, la hija del torero logró perder 10 kilos y volvió a estar a gusto consigo misma. «Es verdad que yo me acomplejé bastante con engordar. Por ejemplo, siempre he sido de constitución delgada, como un palillo. Yo pasé una época muy mala de mi vida, todo lo que yo sufría lo sufría mi cuerpo, fueron como muchos golpes que me vinieron con 18 años. Entonces comía, tenía mucha ansiedad y depresión. Esa ansiedad que tenía hacía que comiese a todas horas. También bebía mucho alcohol, no era consciente del daño que le estaba haciendo a mi cuerpo. En solo unos meses engordé 10 kilos de golpe».

Una época en su vida en la que los complejos empezaron a acaparar su personalidad: «Era pasar de una talla 32-34 a una 36-38. Me agobiaba porque era ver como que no era yo. No me veía bien, no me veía guapa. Me pintaba demasiado para verme guapa, era un cuerpo que no sabía controlar porque no ponía remedio».

Afirma que en la actualidad intenta mantener su figura con una alimentación saludable y ejercicio rutinario «pero sin obsesionarme. Por qué tenemos que criticar a todos y no mirar nuestros complejos», se preguntaba y preguntaba a sus seguidores. «Hay que quererse, y es lo que quiero que vosotros hagáis», aconseja a los televidentes de la red social.

Familia

Confiesa que lo que más le da miedo en este momento sería perder o decepcionar a su padre o a sus hermanos, de las que se siente muy unida. « Tengo miedo a decepcionar a la gente que confía en mí, tengo miedo también a perder a esas personas. Mi mayor miedo es perder a mi padre y a mis hermanos. Tengo miedo a fallarles y a perderles, no soy consciente de que el día de mañana esas personas o yo no voy a estar con ellos. El día que me pase, que ojalá no sea pronto, yo no sé qué voy a hacer».