La Reina Doña Letizia toma unas cervezas junto a sus amigos en La Bicicleta
La Reina Doña Letizia toma unas cervezas junto a sus amigos en La Bicicleta - abc
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Doña Letizia también reina en Malasaña

La Reina no pasó inadvertida en su salida nocturna del pasado miércoles

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Miércoles por la noche. Malasaña. Es mayo, pero el calor parece de pleno verano. Las terrazas están a reventar. Convertido en uno de los barrios madrileños de moda, pasear por sus calles y visitar sus cafés y tiendas alternativas es un planazo. Y eso es precisamente lo que hizo la Reina Doña Letizia el mismo día en el que, por la mañana, había presidido en Vitoria un acto de la Guardia Civil en homenaje a la bandera.

Por eso, el miércoles 13 de mayo fue un día de sorpresas. Primero, porque acabó con la tradición de lucir mantilla y peineta en este tipo de ceremonias; Doña Letizia optó por rescatar el conjunto de vestido y abrigo-joya en blanco, firmado por Felipe Varela, que lució en la proclamación de Felipe VI. Segundo, porque tras acostar a sus hijas quedó con unos amigos para pasar una agradable velada en Malasaña.

Con su reconocible corte de pelo a la francesa, pantalón pitillo, sandalias con gran tacón y una camiseta estilo poncho con flecos en las mangas, la Reina no pasó inadvertida. Llegó con dos amigas y dos amigos a La Bicicleta, un local para amantes de las bicis y del café, que cuenta con repostería orgánica y casera, así como platos sanos y, muchos de ellos, vegetarianos. Además de cafés, hay carta de cervezas, que es precisamente lo que pidieron la Reina y sus amigos sin necesidad de vasos, ya que optaron por beber directamente del botellín.

Un comentario inoportuno

Sin embargo, su paso por La Bicicleta no debió de ser todo lo agradable que se esperaba. Al día siguiente, en la página de Facebook del local se podía leer: «Ayer por la noche tuvimos una visita bastante REAL. Nada mas sentarse nuestro encargado Darío ya se ocupó de hacerle saber a Letizia que él era republicano hasta la médula. Lo único que le faltó es venir en bici, pero para la próxima sin falta. ¡Ah! Pagó ella, por cierto». Ante las reacciones de parte de la clientela por tan inconveniente comentario, y más porque había acudido en visita privada, los responsables del local se apresuraron a disculparse: «Lamentamos mucho que no se haya entendido el tono en el que queríamos contar lo que sucedió ayer. Comprendemos que se pudo malinterpretar, pero nada más lejos de nuestra intención que contar lo que pasó con sentido del humor» (sic).

La siguiente parada nocturna de Doña Letizia fue El Rincón de Malasaña, adonde el grupo llegó caminando. También se tomaron unas copas. El ambiente invitaba, y la noche, más. La Reina estuvo un buen rato fuera del local hablando por su móvil y, al igual que ocurre con todos los clientes de ese lugar, tuvo que dejar el vaso en una repisa junto a la puerta, ya que no dejan sacar las copas fuera del establecimiento.

El mismo día en el que se vio a Doña Letizia por las calles del centro de Madrid, el Rey Felipe se encontraba de viaje oficial en Alemania. Sin embargo, fue la noche siguiente, la del jueves, cuando juntos aparecieron en la final de Famelab, un certamen internacional de monólogos científicos de humor, en la sala Galileo Galilei. Hace un año, la por entonces Princesa de Asturias presidió sola el acto; ahora, los organizadores han contado con los Reyes de España para entregar los premios. Ganó Álvaro Morales Medina, de 22 años y estudiante de Biología de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), que disertó sobre las células madre. Los Reyes, que se lo pasaron en grande, no dudaron en hacerse el clásico selfie con los participantes y el moderador del acto, el monologuista Goyo Jiménez.